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Cómo mantener la educación tras las declaraciones del ministro sobre el impulso modernizador de la Justicia

Nuria Calvo
Cómo mantener la educación tras las declaraciones del ministro sobre el impulso modernizador de la Justicia
El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, en una foto en la puerta del Congreso de los Diputados, tomada unos meses antes de ser nombrado titular de la cartera. Sobre las declaraciones de Campo al Diario de Cádiz versa esta columna de la procuradora Nuria Calvo.
21/8/2020 06:51
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Actualizado: 22/8/2020 02:54
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Voy a tratar de mantener la corrección mientras escribo lo que me ha provocado la lectura de la entrevista que le hicieron ayer al ministro de Justicia en el Diario de Cádiz y traslado todo lo que yo he vivido en primera persona durante esta pandemia, en el año 2020, en el que cumplo 25 años de ejercicio profesional.

Por un lado, el titular recoge que el impulso modernizador de la Justicia en la pandemia ha sido histórico. A renglón seguido, y para explicar, porqué agosto es hábil (en realidad como veremos lo es sólo para abogados y procuradores), comenta que «los ciudadanos no podrían perdonar más retrasos después de tres meses de vacío».

No sé muy bien a qué impulso se refiere el señor ministro puesto que, desde que se inició el confinamiento por el Estado de Alarma, los abogados y procuradores fuimos designados como esenciales y tuvimos que mantener nuestros despachos abiertos sin tener trabajo ninguno pues se decretó la suspensión de todos los plazos administrativos y procesales.

Además, la Administración de Justicia no ha tenido medios para teletrabajar.

Esto supuso a abogados y procuradores tener cero ingresos y todos los gastos del despacho (empleados, alquileres…), y aguantamos como pudimos los más de tres meses de confinamiento.

Trabajo no tuvimos porque nuestros clientes no podían salir de sus casas y contratar servicios jurídicos, porque los plazos estaban interrumpidos, y porque los funcionarios de Justicia han sido los únicos que han estado sin teletrabajo y con servicios mínimos para asuntos urgentes penales y de familia.

Han estado en sus casas hasta que las protestas de abogados y procuradores en las redes sociales comenzaron a hacer ruido porque, siendo esenciales, no hemos recibido ninguna ayuda económica durante la pandemia, quedando excluidos incluso de las ayudas a los autónomos, aquellos abogados y procuradores que no somos RETA sino mutualistas.

Excepcionalmente, alguna Comunidad Autónoma sí ha tenido en cuenta nuestra situación.

Aún así, abogados y procuradores hemos seguido trabajando, soportando todas las cargas, cumpliendo religiosamente con Hacienda, y esperando que poco a poco los funcionarios volvieran a sus puestos para dar impulso a la Justicia.

NO HEMOS VISTO EL IMPULSO HISTÓRICO DEL QUE HABLA EL MINISTRO

Ese impulso histórico del que habla nuestro ministro, no lo hemos visto los operadores jurídicos a pie de calle, abogados y procuradores, que hemos sufrido además durante la pandemia, cortes de Lexnet (la herramienta con la que nos conectamos a la Administración de Justicia e interactuamos con los juzgados abogados y procuradores) para hacer mejoras en el sistema.

Decidieron comenzar a realizar juicio telemáticos (quizá este es el impulso del Ministro) y hemos vivido, padecido y soportado situaciones dignas del Camarote de los hermanos Marx.

No podemos facilitar el mismo código y contraseña de cada sala/juzgado a todos los operadores jurídicos y pretender que el sistema funcione. Cuando se veía, no se oía; cuando se oía y veía, y en medio de un juicio entraban/entrábamos los abogados y procuradores de los juicios siguientes para ver si ya nos tocaba o no, se bloqueaba el sistema y eramos expulsados todos de la sala…

Interrupciones, invasiones, escucha de asuntos judiciales de familia que se celebran a puerta cerrada, en definitiva, mil y un desajustes que darán lugar a mil y una nulidades de actuaciones, en cuanto la sentencia que recibamos no sea conforme a nuestros intereses, y debido a la indefensión causada durante la celebración de la vista telemática.

Formar sala es obligatorio por ley, teniendo que estar presentes abogado y procurador cuando éste es preceptivo, y nos hemos saltado la ley como nos ha parecido bien, en función de los temores de cada juzgado a ser contagiados por estos profesionales. Juicios con retrasos de dos y tres horas, celebrados en horas de mañana, tarde y casi noche.

DISFUNCIONES

Unos exigían la presencia de procuradores, otros no.

Unos exigían la presencia física de los justiciables en la sala de vistas, otros no.

Unos exigían que los clientes estuviesen junto a sus letrados físicamente, otros no.

El fiscal siempre conectado telemáticamente cuando era necesaria su intervención, los demás según.

Las salas de vistas, con pantallas más o menos elegantes, generalmente estando en ellas solamente el juez y el agente para grabar la vista. El sistema muy variado, a gusto de cada Juzgado.

Otros celebraban presencialmente guardando las distancias de seguridad y limitando al máximo los tiempos para que el aire no se contaminase en exceso.

El impulso, efectivamente puede ser histórico, pero no hacia una Justicia moderna y efectiva, sino hacia un sistema arcaico, que no interesa modernizar, aunque así se nos venda, y en el que no se ha avanzado en absoluto.

Hemos recibido pocas notificaciones durante los meses de pandemia, generalmente para suspender los señalamientos que correspondían a marzo, abril y mayo, para señalarlos más adelante.

Posteriormente, recibíamos notificaciones suspendiendo esos señalamientos nuevos, porque había algunos anteriores que tenían que celebrarse antes, por necesidades del Juzgado, con lo que nuestra agenda ha ido bailando al son que marcaban los juzgados, pasando los señalamientos de físicos a telemáticos y viceversa en función de los criterios de cada quién.

SOLUCIÓN: HACER HÁBIL EL MES DE AGOSTO

Y de esta manera, van pasando los meses y surge la panacea para la solución de los conflictos que tiene la Justicia: ¡hacer hábil el mes de agosto, y en esos 30 días, sacar adelante todos los retrasos de esta Administración de Justicia, poniéndola al día y pudiendo ser ejemplo de modernidad e impulso histórico!

Y dicho y hecho, al ciudadano se le vende que así descongestionamos la maltrecha Justicia porque en esos días vamos a trabajar y teletrabajar en turnos de mañana y de tarde.

Y aquí está el meollo: ¿quiénes están trabajando mañana y tarde en el mes de agosto? ¿quienes están de vacaciones por turnos, entre junio y septiembre?

La contestación es fácil y sencilla.

Aquí estamos los de siempre, abogados y procuradores, que hemos perdido el derecho al descanso y con ello el derecho al descanso de nuestras familias y empleados, porque agosto es el mes en el que la Justicia se desenmaraña y se pone en marcha.

Los funcionarios, todos sin excepción: jueces, letrados de la Administración de Justicia, fiscales, tramitadores… tienen derecho a sus vacaciones y de hecho las están disfrutando en sus turnos, y sin dejar el Juzgado desatendido, dicen.

En realidad, juzgados parados, sin funcionarios, sin jueces para celebrar vistas, sin agilizar los procedimientos, y con los funcionarios bastante molestos con el resto de operadores jurídicos liberales, no de oposición, que tienen que trabajar en el mes de agosto para dar cumplimiento a los vencimientos, señalamientos y plazos procesales y administrativos en marcha, sin que podamos pedir suspensiones por estar disfrutando de nuestro estival descanso, como si hacen los fiscales.

Parece como si nosotros, abogados y procuradores, eligiésemos «molestar» dando trabajo a los funcionarios.

Nada más lejos de la realidad, lo que hacemos es ayudar a nuestro ministro a que el impulso de la Justicia en tiempos de pandemia sea histórico.

Ya que no descansamos, trabajamos. Quizás la costumbre de comer, cenar y pagar los gastos de despacho y vida familiar, hacen que seamos responsables aún en tiempo de pandemia.

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