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El PSOE no debería ceder al chantaje de Podemos para renovar el CGPJ

Fernando de Rosa Torner
El PSOE no debería ceder al chantaje de Podemos para renovar el CGPJ
Fernando de Rosa es senador del Grupo Popular y su portavoz en la Comisión de Justicia en la Cámara Alta; también es magistrado en servicios especiales y ha sido vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial (2008-2013).
01/10/2020 14:51
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Actualizado: 01/10/2020 14:53
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Hemos conocido a través de los medios de comunicación la intención del Gobierno de modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) para cambiar las mayorías necesarias para renovar a los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

De nuevo el Partido Socialista y sus socios radicales, antisistema e independentistas quieren tomar un atajo para imponer sus tesis en el Poder Judicial.

Ya hemos visto como sin ningún tipo de miramiento han ocupado la Fiscalía General del Estado a través de Dolores Delgado, que ha iniciado una purga sobre aquellos fiscales que son incómodos en la hoja de ruta trazada desde la Moncloa, y sin duda en dicha hoja de ruta está la ocupación del Poder Judicial.

La renovación del CGPJ es sin duda un mandato constitucional, pero la propia Constitución y la LOPJ vienen ha establecer la necesidad de un consenso entre las dos principales fuerzas políticas para garantizar un equilibrio en un órgano clave en el Estado social y democrático de derecho que es España.

Incluso en el artículo 567 de dicha ley orgánica viene a establecer la mayoría reforzada de 3/5 para dicho nombramiento.

UNA REFORMA SIN NINGÚN CONSENSO, EN LA MEMORIA DE LOS JUECES

El consenso con el que los legisladores pretendían que se actuara en esta materia tan sensible, ya fue roto en su momento por el Partido Socialista a cambiar unilateralmente la ley para evitar que fueran los jueces los que eligieran a sus representantes, lo cual constituyó un primer ataque frontal contra el Poder Judicial, obra del entonces ministro de Justicia Fernando Ledesma, que utilizó la mayoría absoluta de 1982 para imponer su tesis.

Dicha reforma no contó con ningún consenso y ha venido arrastrando, desde entonces, las dudas sobre la politización del órgano constitucional.

En estos momentos lo que necesita el Poder Judicial es tranquilidad y evitar cualquier atisbo de presión o control externo por parte de un Gobierno deseoso de controlar la política de nombramientos, y sobre todo sentarse a negociar la renovación sin coacciones y sin cartas marcadas.

PODEMOS INSULTA A JUECES, PONE EN DUDA LA LEGALIDAD DE LA JUSTICIA Y QUIERE CONTROLAR LOS TRIBUNALES

El Partido Popular no se niega a negociar la renovación del CGPJ, a lo que se niega es ceder espacio a aquellos partidos que desean controlar la actividad de Juzgados y Tribunales, que insultan a los Jueces, que ponen en duda la legalidad de los procesos y la legitimidad de las sentencias.

Nunca debe de aceptarse por parte de partidos constitucionalistas que penetre el virus de la desconfianza en el sistema nervioso Judicial, porque produciría un colapso en un Poder del Estado necesario para el control del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo.

Hasta ahora, con mayor o menor éxito, el equilibrio en el CGPJ se ha mantenido y los vocales designados han actuado con independencia y procurando el máximo consenso en su actividad. Pueden haberse cometido errores, sin duda, pero el sentido de Estado ha prevalecido tanto en el momento de su designación como en la actividad desplegada durante su mandato, se han sorteado crisis con voluntad de acuerdo, se han efectuado nombramiento de puestos en los Tribunales sin problema alguno.

NUNCA ANTES SE HA PUESTO EN DUDA LA LEGITIMIDAD DE LOS VOCALES PARA DESEMPEÑAR SUS FUNCIONES

Incluso en la época en que el actual Ministro de Justicia era miembro del CGPJ y dicho órgano se encontraba en funciones. Nunca, hasta ahora, se ha puesto en duda la legitimidad de sus miembros para desempeñar sus funciones.

Sin duda esta nueva situación está siendo propiciada por aquellos que desean entrar como sea en dicho órgano constitucional para desestabilizar el mismo.

No es un problema de nombres sino de actitudes, puesto que el actual Consejo cuenta con una inmensa mayoría de vocales plenamente respetuosos con la Constitución española y que nunca van a aceptar que se desmonte un Poder del Estado.

Entonces, ¿donde está el problema?, ¿por qué se ha convertido la renovación del CGPJ en el discurso principal de la izquierda?

SI PODEMOS ARRASTRA AL PSOE INICIARÁ UN FUEGO DIFÍCIL DE APAGAR

Sin duda la explicación de esta tormenta no se encuentra en el deseo de cumplir el plazo de renovación, está en las prisas de propiciar un cambio de modelo de sociedad de aquellos que llevan este objetivo en su ADN, y que, hasta ahora se les ha resistido el Poder Judicial.

En el Estado de derecho y su defensa no caben atajos, no caben reformas legislativas para aplastar una mayoría a una minoría, olvidando que las mayorías y minorías cambian con el tiempo, salvo que se haga realidad la amenaza de Podemos de impedir que la oposición llegue al poder de forma democrática.

Por eso haría bien el Partido Socialista y el Ministro, Juan Carlos Campo, que fue vocal del CGPJ durante 7 años, dos más de lo previsto en el mandato de 5 años establecido en la Constitución, en no ceder a los chantajes de sus socios en esta materia porque, como dice el refrán, “más vale una vez rojo que ciento amarillo”.

Sin duda, haciendo una reforma de la LOPJ, arrastrados por Podemos y el bloque radical, les garantiza una complicada situación en el futuro, puesto que no tendrán bastantes mangueras para apagar el fuego que estos socios provocarán en la Justicia, y si no al tiempo.

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