La Audiencia Provincial de Huesca ha sentenciado a prisión permanente revisable a Iván Pardo Pena como autor del asesinato de Naiara, de 8 años, en julio de 2017, en la localidad oscense de Sabiñánigo, tras unas torturas que se prolongaron durante varias horas.
También lo ha condenado a dos años de prisión por un delito de malos tratos habituales en el ámbito familiar.
Este sujeto era tiastro de la pequeña.
El magistrado Santiago Serena Puig, presidente del jurado popular, ha apreciado las circunstancias de ensañamiento y la minoría de edad de la niña para establecer la condena de prisión permanente revisable.
Además, tendrá que indemnizar a los padres de la niña, con 120.000 euros a la madre, Mariela B., y con 30.000 al padre, Manuel Adolfo B. S.
El juez también le ha impuesto 1o años de libertad vigilada, y el mismo tiempo de prohibición para residir en la localidad de Sabiñánigo y de comunicación y aproximación a los padres de Naiara.
La madre y el hermano de este individuo, Nieves Pena y Carlos José Pardo Pena, abuelastra y padrastro de la niña, han sido condenados a dos años de cárcel cada uno como autores de un delito de malos tratos habituales en el ámbito familiar, mientras que han sido absueltos del delito de asesinato que les imputaba la acusación particular.
El magistrado ha impuesto, además, a ambos la prohibición de aproximarse a los padres de Naiara durante tres años.
Esta resolución, número 97/2020, está fechada a 6 de octubre y ha sido notificada hoy.
No es firme. Contra la misma cabe recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón.
Han intervenido como partes acusadoras el Ministerio Fiscal y como acusación particular Manuel Adolfo B. S., representado por el procurador José Javier Muzas Rota y el letrado Marcos García Montes, y Mariela B., presentada por la procuradora María Dolores del Val Esteban y el abogado Luis Antonio Marín Cuadrado.
LOS HECHOS PROBADOS
La pequeña Naiara vivía con su madre, Mariela B., su padrastro, Carlos José Pardo, y sus hermanas -hijas comunes de la pareja- en Sabiñánigo.
Durante dos semanas, la niña estuvo en casa de Iván Pardo y Nieves, y con la finalidad de corregir su conducta y su carácter.
Según expone el magistrado, «la obligaron a permanecer de rodillas sobre ortigas, grava, granos de arroz o sal gruesa, le golpearon en brazos, piernas, espalda y cabeza, le privaron del sueño para hacer los deberes y estudiar, y le humillaron colocándole una diadema con orejas de burro sobre la cabeza y le colocaron pañales, a la vez que le grababan con los móviles y lo transmitían a otros miembros de la familia».
Iván Pardo «grabó imágenes de Naiara en esas condiciones y las compartió con su pareja».
La noche del 5 al día 6 de julio de 2017 la niña «permaneció despierta, estudiando por la noche por imposición de ambos de rodillas sobre grava».
El 6 de julio de 2017, una vez se hubo marchado Nieves Pena de su domicilio a trabajar, cuando Iván regresó de su trabajo, sobre las 8.30, «se puso a supervisar los estudios de Naiara y, al no encontrarlos satisfactorios para él, le golpeó repetidamente en la cabeza con los nudillos de su mano y le forzó a permanecer de rodillas sobre piedras de grava».
Según recoge la sentencia, «efectuó descargas eléctricas por todo el cuerpo de la niña produciéndole quemaduras, con una raqueta eléctrica de las empleadas para matar insectos manipulada por él».
La ató de pies y manos por la espalda con unos grilletes y estos, a su vez, con una cuerda, y le introdujo un calcetín en la boca, y se lo sujetó con un cinturón, impidiéndole gritar.
También le golpeó con el cinturón en la espalda y en las plantas de los pies, «con los puños en cara boca y nariz», y le dio «patadas con botas con puntera de acero».
Después, la levantó y «con fuerza la tiró y golpeó en varias ocasiones contra el suelo y contra una mesa, a resultas de lo cual quedó inconsciente».
Siempre según el juez, las 13.00 horas, el condenado intentó reanimarla, pero no avisó a los servicios de urgencias e impidió que lo hicieran las menores que estaban en el mismo domicilio, hasta tiempo después, cuando la menor entró en parada cardiorrespiratoria.
Finalmente, sobre las 15:30, la pequeña fue atendida por los servicios de urgencias de una parada cardiorespiratoria, y después ante la gravedad de su estado fue trasladada en helicóptero al Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
Murió el 7 de septiembre «debido a un traumatismo craneoencefálico severo, consecuencia de contusiones repetidas de la cabeza contra una superficie dura y plana, habiendo producido el fallecimiento por muerte encefálica».
El condenado, según recoge la sentencia, quería causar la muerte de la menor con los golpes que le dio en la cabeza, en cuyo cuerpo se encontraron hasta 56 lesiones externas.
Indica que Nieves Pena «conocía de primera mano estos castigos puesto que Naiara vivía en su casa, y participaba propinándole golpes con las manos», y Carlos José Pardo «estaba al corriente de dichos malos tratos».
Asimismo, destaca que «los castigos corporales impuestos a Naiara responden a una forma de entender la educación trasnochada, ampliamente superada, desproporcionada e injusta».
El magistrado apunta que cuando ocurrieron los hechos enjuiciados había terminado el curso escolar, la menor había superado los exámenes, por lo que «no era indispensable en ese momento la recuperación y mejora en las materias escolares».
Iván Pardo está en prisión preventiva desde el 7 de julio de 2017 y los otros dos condenados en libertad provisional.