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[Opinión] Sobre la semana laboral de cuatro días: Más incertidumbre que objetivos claros fijados

Álvaro San Martín, socio responsable del área laboral del bufete Casadeley, analiza la viabilidad de la semana de 4 días laborales.
| | Actualizado: 23/02/2021 12:52

Más de un siglo después de que la jornada laboral de ocho horas diarias y cuarenta semanales fuese aprobada, el Gobierno y Más País han llegado a un acuerdo que se materializa en un “proyecto piloto” para reducir estas horas a treinta y dos semanales, distribuidas en 4 días.

Aquella jornada aplicada por primera vez en España en el año 1919 resultaba impensable en su época, en la que el trabajo solía prolongarse durante doce o catorce horas.

Sin embargo, resultó ser más productiva y supuso más beneficios tanto para las empresas como para los trabajadores.

Años más tarde, varios fueron los que pronosticaron una jornada laboral de todavía menos horas, como el economista John Maynard Keynes o Nixon que auguró una jornada de cuatro días laborales.

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BENEFICIOS

Hoy, con la inminente aplicación del proyecto piloto del Gobierno cabe plantearse que beneficios puede suponer dicha reducción.

Uno de los efectos positivos más resaltables de esta medida es mejorar la calidad de vida y facilitar la conciliación personal y familiar, lo que también puede dar lugar a la disminución de la brecha de género.

Esto se debe a que la mayoría de las mujeres prefieren trabajar a tiempo parcial, por tener que ocuparse de sus hijos y convivientes.

Mejorar la productividad también parece uno de los principales motivos para implantar esta reducción.

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Esta medida puede fomentar la reducción del absentismo laboral, ya que permite la conciliación y la reducción de las bajas laborales, lo que implicará un aumento de esta productividad en sectores dónde exista gran absentismo.

Diversos estudios como el de la Universidad de Stanford han señalado que la improductividad esta relacionada con largas jornadas laborales. 

También la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su informe de la Comisión Mundial sobre el futuro del trabajo, recomendó reducir las horas de trabajo para mejorar la productividad.

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Otra de las ventajas que presenta Más País es que puede suponer una minimización del calentamiento global, ya que al disminuir las horas de trabajo se reducen las emisiones de gases contaminantes.

De igual manera existen estudios que sugieren que la jornada laboral podría incrementar el bienestar subjetivo y diferentes dimensiones de salud de los trabajadores.

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En cuanto a la aplicación de esta medida en España parece presentarse cierta incertidumbre en cuanto a la consecución real de sus objetivos.

INCERTIDUMBRE

En primer lugar, podría suponer un aumento de impuestos a largo plazo, ya que el Gobierno en su proyecto ha expresado su intención de destinar 50 millones de euros para paliar los gastos de esa bajada de jornada.

En cuanto a la tasa de desempleo, algunos expertos afirman que no se verá reducida.

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Puesto que el empresario, con la intención de no incrementar sus costes, no procederá a contratar a nuevos trabajadores que suplan el tiempo no realizado por el trabajador que haya visto reducida su jornada; sino que podrán darse prolongaciones de la jornada de este último para llegar a la productividad esperada.

Además, existe cierta reticencia a su aplicación dependiendo de qué sector se trate.

Puede tratarse de una medida de fácil aplicación a aquellos trabajos de oficina, puesto que la jornada de seis horas puede ser igual de productiva que aquella de ocho horas.

Sin embargo, en aquellos sectores dónde predomina la presencialidad parece mas complicado que pueda mejorar la productividad. De igual forma en el sector industrial, en el que es esencial mantener la productividad las veinticuatro horas del día.

Parece que el COVID ha acelerado la reflexión sobre esta cuestión. Así lo hemos podido ver en Nueva Zelanda y Finlandia dónde las primeras ministras han propuesto esta medida. También Alemania se planteó reducir los días de trabajo, aunque acompañada de la correspondiente reducción de salario.

PRECEDENTES

Existen numerosos precedentes en los que se ha intentado implantar esta semana laboral de 4 días, así como la reducción de la jornada a 6 horas.

El ejemplo mas paradigmático es el francés, que en el año 2000 aprobó reducir la jornada semanal a 35 horas. En este caso la ley comenzó a aplicarse de manera voluntaria ofreciendo distintos incentivos fiscales y ayudas públicas. Sin embargo, pocas empresas en la actualidad participan de este nuevo modelo.

Por otro lado, también casos de éxito tales como Microsoft Japón o Wellcome Trust en Europa.

En España, cada vez son mas las empresas que han puesto en marcha esta semana de 4 días.

Una de las primeras fue Software Delsol, una tecnológica jienense que manifestó que el resultado estaba siendo muy positivos desde su aplicación.

En definitiva, parece cada vez más urgente plantearse esta opción como, al menos, probable; sobre todo ahora en la que parece una solución factible para combatir el aumento de paro producido por el Covid.

Llegados a este punto es importante recordar que dicha jornada de 40 horas se encuentra regulada en el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores (ET) como un máximo, por lo que los Convenios Colectivos tienen la posibilidad de marcar una jornada máxima inferior.

Por tanto, además de la regulación estatal reformando el  citado artículo 34 del ET, también parece factible que se produzca este cambio a través la negociación colectiva derivada del consenso de trabajadores y empresarios.

Así pues, también podrá favorecerse su aplicación vía ayudas directas, sin que sea necesario la obligatoriedad de esta medida, sino una opción para aquellos sectores que puedan resultar beneficiados.

En cualquier caso, para poder valorar más fielmente si es posible y ventajosa su utilización en nuestro país, habrá que esperar a los resultados de este controvertido proyecto piloto.