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¿Hacia el final de la moratoria concursal?

José María Puelles
¿Hacia el final de la moratoria concursal?
José María Puelles, autor de esta columna, es abogado-administrador concursal y coordinador del departamento concursal y mercantil de Ribon Abogados.
24/2/2021 06:46
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Actualizado: 23/2/2021 23:02
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A tres semanas vistas de lo que, por el momento, es el final de la moratoria concursal, conviene hacer un análisis sereno de las implicaciones que puede tener el final de la moratoria concursal e igualmente, para el caso de que no sea así, esto es, para el caso de que la moratoria concursal sea prorrogada mas allá del 14 de marzo de 2021, convendrá analizar las consecuencias que en varios ordenes tendrá esa prorroga.

Vaya por delante mi opinión de que la moratoria concursal parte de un supuesto erróneo, se prorroga la obligatoriedad de la presentación de concurso hasta que mejore la situación económica ya que, con esa prorroga, no serán tantas las empresas que finalmente entrarán en concurso. Se trata en definitiva de la artificial ilusión de una mejora en la situación económica a corto plazo.

No pensamos que ese vaya a ser el escenario que en los próximos meses podamos encontrarnos. Antes al contrario, la actual situación de estancamiento de la economía se va a prolongar al menos hasta bien entrado el 2022, por lo que la situación va a devenir en insostenible para empresas y autónomos al menos durante un año mas.

En este escenario, nada halagüeño, la moratoria concursal se nos antoja una moratoria-trampa, habida cuenta de que prolonga artificiosamente la situación de “coma” de muchas empresas que si bien no acaban de morir, tampoco están vivas en realidad.

La moratoria concursal produce así el que muchas empresas dejen de afrontar su verdadera situación y decidan acometer su solución, liquidándose si no son viables o afrontando su reestructuración, si lo son.

La medida de demorar la obligatoriedad de la presentación de concurso de las empresas insolventes no deja de ser una solución artificial y engañosa, antes de las elecciones catalanas y en espera de los fondos europeos -como maná caído del cielo de un hipotético plan Marshall, de prolongar esta situación.

Así las cosas, en esta situación no nos cabe duda que la moratoria concursal a ser prorrogada, a esta conclusión nos llevan varios indicios. El primero, el que les vengo repitiendo, que mientras no se afronte la verdadera situación de las empresas y se demore la solución de presentación de los concursos de acreedores de las numerosas empresas insolventes que existen, se nos manda el mensaje de que la situación esta aparentemente controlada. Los empleados de esas empresas estarán en un ERTE que por el momento no se volverá extintivo con la liquidación de las empresas.

El segundo es la reforma concursal en ciernes que, por la necesaria adaptación a la Directiva 1023/2019 debe de hacer normativa concursal. No tendría sentido que se afrontase el fin de la moratoria concursal cuando se prepara una reforma de la legislación sobre esta materia. En este escenario, por ese doble motivo, pensamos que la moratoria concursal va a ser prorrogada, al menos hasta el verano.

Sin embargo, entendemos que nos encontramos ante un nuevo error del legislador, el hecho de dejar pasar estos meses para que las empresas no viables afronten un proceso de liquidación es aplazar el problema al futuro, cuando precisamente más adelante se puede necesitar ese tiempo y esos recursos en los juzgados de lo mercantil para afrontar la restructuración de las empresas verdaderamente viables que puedan ser salvadas. La técnica del avestruz, ocultar la cabeza para no ver el problema, justamente por no querer verlo, nunca ha dado buenos resultados a nadie.

Sentada cual es mi opinión de que la moratoria concursal no es aconsejable desde todos los puntos de vista, conviene plantearnos cual será el escenario que se produciría en el caso de que la moratoria concursal no vaya a ser prorrogada.

Las consecuencias inmediatas que tiene son de todo orden: Cesa la obligatoriedad de la presentación de concurso de acreedores, se abre la posibilidad de presentación de concursos necesarios instados por los acreedores y, lo que no es menos importante, se presentarán numerosos concursos de personas físicas cuyos intentos de acuerdo extrajudicial de pagos se hayan tramitado con anterioridad y que se encontraban en espera del fin de la moratoria.

«Oleada de concursos»

Siendo conscientes de cual va a ser la situación en caso de que no se prorrogue la moratoria concursal, también creo firmemente que no nos vamos a encontrar ante una “oleada” de concursos que haga que el sistema judicial se colapse. Lo que si nos encontraremos será un mayor número de concursos que, de manera progresiva, se verán obligados a tramitar nuestros juzgados mercantiles.

En ese sentido indicar que tenemos unos juzgados mercantiles bien preparados con funcionarios eficaces y unos jueces con un alto nivel de especialización que, sin duda, harán una gran labor en este escenario que se nos abre. El elemento de distorsión no vendría por parte de los juzgados y su personal, vendría de la reforma concursal que, al poco del inicio de la tramitación de estos procesos, tendremos tener que afrontar.

No sería eso lo mas recomendable, de ahí que piense que, verdaderamente, la moratoria concursal vaya a ser prorrogada para hacerla coincidir con la entrada en vigor de esa reforma de la normativa concursal. Eso no sería lo más aconsejable como les digo, pero si lo más coherente dentro de la dinámica del avestruz en la que se encuentra el legislador, si bien también hay que concluir que no tenemos un legislador ni un ejecutivo cuyas decisiones vengan presididas por la coherencia.

Además, curiosamente sería lo mismo que se hizo con la promulgación del Texto Refundido de la Ley Concursal, se aprovecha una moratoria concursal para la entrada en vigor de la refundición de la normativa concursal. Si se hizo entonces, ¿por qué no ahora?.

Hecho el retrato de cual pueda ser la situación que en los próximos meses nos encontraremos, solo queda darles un consejo a quienes tengan a su empresa o a su actividad en situación de crisis: Afronten su situación con realismo, no prolonguen situaciones que son irreversibles, acudan a verdaderos expertos en este tipo de situaciones y déjense asesorar por ellos.

Para salir de una situación de crisis empresarial la primera decisión es conocer la verdadera dimensión del problema, afrontarlo y tomar la decisión de ponerle fin. El prolongar situaciones irreversibles prolonga el problema y aplaza la solución. El afrontar la situación y tomar decisiones por muy dolorosas que sean, es siempre el primer paso a la recuperación.

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