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[Opinión] Cartas desde Londres: El extraordinario caso «Post Office», el mayor error judicial en la historia del Reino Unido

La esencia de este caso se encuentra en la implementación del programa de gestión y contabilidad Horizon, en el Post Office –el Correos británico– que se pensó que era infalible, y que ha dado lugar a un error judicial de proporciones nacionales.
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El viernes pasado tuvimos una excelente noticia en el denominado “escándalo Post Office”, seguramente el peor caso de error judicial en la historia reciente del país y cuyas implicaciones en materia de costes legales también merecen alguna reflexión al respecto.

DE QUÉ VA EL ASUNTO “POST OFFICE”

El caso, que bien podría ser obra de Charles Dickens, es tan aparentemente sencillo como dramático: Post Office es una popular compañía propiedad del Gobierno, equivalente a “Correos” y muy conocida en el Reino Unido por proveer de servicios postales al público en general a través de su extensísima red de oficinas, vendiendo además sellos y prestando algunos servicios bancarios y financieros.

En el año 1999 y, por aquello de la supuesta eficiencia informática, Post Office introdujo un nuevo programa de gestión y contabilidad para sus 18.000 sucursales llamado “Horizon”, un sistema propiedad de la compañía japonesa Fujitsu y que prometía grandes mejoras en el servicio mediante la consabida reducción de tiempos, simplificación de los procedimientos y eliminación del papeleo y la burocracia.

La cuestión es que, al poco de ser instalado, el nuevo programa empezó a notificar a la central numerosas discrepancias contables y descubiertos inexplicables en algunas sucursales y por valor de varios miles de libras en cada caso.

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Si bien los empleados afectados achacaron estas disparidades a errores del propio sistema “Horizon”, los responsables de la compañía negaron dicha posibilidad, insistiendo en la más absoluta infalibilidad del sistema informático que acababan de adquirir.

Total, que aquellos empleados que no podían pagar de su propio bolsillo las cantidades que arrojaba el programa, en algunos casos teniendo incluso que hipotecar su casa, fueron acusados por Post Office ante la policía de robo, falsedad contable o fraude, y procesados ante los tribunales.

¿La principal prueba de cargo contra estos trabajadores? Pues ya como se imaginarán: los datos contables del dichoso sistema informático.

Programa Horizon
El programa notificó a la central numerosas discrepancias contables y descubiertos inexplicables; los empleados tuvieron que pagar los «agujeros» de sus propios bolsillos.

PUES SI EL ORDENADOR LO DICE, SERÁ VERDAD…

Curiosamente estos descuadres contables siguieron apareciendo en el sistema y, durante varios años, Post Office continuó acusando a cientos de empleados que no quisieron o simplemente no podían compensar las diferencias económicas que arrojaba “Horizon”.

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La psicosis informática ante la irrefutabilidad de las pruebas del programa llegó al punto que a muchos acusados se les aconsejó que se declararan culpables, para así llegar a un acuerdo con la fiscalía y evitar una pena de cárcel.

Pero incluso en ese caso, la pesadilla no acababa ahí.

Una vez Post Office se aseguraba la condena de los acusados por algún delito, iniciaba después un imparable procedimiento de embargo de los bienes de sus exempleados, llevándolos a la más absoluta ruina económica.

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A ellos y a sus familias.

Esta situación, que se desarrolló durante años, arruinó la vida de cientos de empleados de Post Office, quienes perdieron sus hogares y se vieron además estigmatizados por las condenas, derivando todo ello en graves problemas de salud, cuadros de depresión, llegando incluso en algún caso al suicidio.

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Basta decir que, entre el año 2000 y 2014, casi 900 empleados de Post Office fueron enjuiciados por las acusaciones vertidas por la compañía contra ellos.

Con el paso de los años y con un número cada vez mayor de condenas, los afectados empezaron a unir sus fuerzas para poder plantar cara a las acusaciones y llamar la atención sobre el grave problema, lo que motivó en 2009 la aparición de un artículo en la revista “Computer Weekly” que directamente cuestionaba la fiabilidad del sistema informático “Horizon”.

De tal manera, llegados a 2012 y, aunque la compañía ya sospechaba que algo fallaba en “Horizon”, Post Office siguió acusando a sus trabajadores con una aterradora media de persona por semana, todo ello basado en el supuestamente infalible programa de Fujitsu.

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Post Office británico
El Post Office acusó, ante los tribunales, a cientos de sus empleados por no querer -o no poder- compensar por los escuadres que arrojaba Horizon.

AUNQUE IGUAL SE PUEDE EQUIVOCAR

Pero la situación cambió radicalmente en 2013 con la primera acción civil que inició un grupo de exempleados de Post Office alegando que las cifras ofrecidas por el sistema informático “Horizon” eran erróneas, reclamando una indemnización a la compañía.

Para oponerse a esta demanda, Post Office utilizó una cantidad ingente de recursos públicos incluyendo a cuatro “barristers”, dos bufetes de “solicitors”, con unos costes estimados de casi 14 millones de libras en un procedimiento en el que hubo de todo: recusaciones de jueces, interminables interrogatorios a testigos, peritos y expertos contables,informáticos, etc.

No obstante, en 2019 ante la evidencia de que el sistema informático no funcionaba bien y, tras varias decisiones judiciales Post Office accedió finalmente a un acuerdo transaccional con los demandantes de 58 millones de libras (casi 67 millones de euros), si bien no reconoció expresamente su responsabilidad.

Pocos días después, la “High Court” de Londres en el asunto “Bates & Ors v the Post Office Ltd [2019] EWHC 3408 (QB)” afirmó sin ambages que el sistema “Horizon” no era robusto «ni siquiera remotamente «, teniendo graves problemas ya que contenía “errores y defectos”, existiendo un riego de que los débitos que aparecían en las cuentas de las sucursales fueran debidos al propio programa.

Para el Juez Sir Peter Fraser, la conducta obstinada de Post Office en defender la fiabilidad del sistema “Horizon”, era “el equivalente en el siglo XXI a mantener que la tierra es plana».

A pesar del acuerdo alcanzado con Post Office, como la demanda se encontraba financiada por el fondo “Therium”, tras ser detraídos los honorarios correspondientes, la indemnización obtenida de 58 millones quedó reducida a favor de los 557 demandantes a únicamente 11.5 millones de libras, (unos 13 millones de euros).

Si hacen ustedes cuentas, cada demandante obtuvo unas 23.500 libras, (unos 27.000 euros), lo que supuso que los afectados no pudieran ni cubrir los daños derivados del calvario judicial, profesional, personal y económico sufrido a manos de Post Office.

Esta circunstancia ha llevado recientemente a que algunos miembros del Parlamento británico hayan solicitado expresamente al Gobierno de Boris Johnson para que asuma el pago de las indemnizaciones directamente a los extrabajadores de la compañía.

A raíz de este procedimiento civil, Post Office puso en marcha un sistema destinado a compensar a los afectados por los fallos del programa “Horizon”, presentándose más de 2.400 solicitudes, lo que hizo temer incluso por la viabilidad de la compañía, obligando al Gobierno a intervenir para cubrir parte del coste de los reembolsos.

Post Office Horizon
Las cosas comenzaron a cambiar en 2013 con la primera acción civil de un grupo de exempleados del Post Office que alegaron que las cifras del Horizon eran erróneas; exigieron una compensación a la compañía.

¿Y LOS AFECTADOS POR LAS CONDENAS PENALES?

Paralelamente a la acción civil, desde hace unos años los tribunales están revisando las condenas por delitos a los trabajadores de Post Office, siendo la sentencia del pasado viernes 23 de abril el resultado de la apelación presentada por un grupo de estos condenados penalmente a raíz de las acusaciones efectuadas por la compañía.

Durante este proceso se pudo tener ocasión de escuchar el trágico relato de aquellos que sufrieron la persecución implacable de Post Office: la pérdida del trabajo, ser acusados de robar, divorcios, pasando por grandes pérdidas económicas o directamente la ruina, a aquellos que además sufrieron penas de cárcel, siendo separados de sus familias.

Por no hablar de aquellos que ya no están al haber transcurrido tantos años de pleitos.

En cualquier caso, la “Court of Appeal” de Londres anuló por fin el pasado viernes 23 de abril las condenas de 39 de estos antiguos trabajadores, señalando que los errores de Post Office en la investigación de los hechos “fueron tan atroces que hacen el enjuiciamiento de cualquiera de los ‘casos Horizon’ una ofensa a la conciencia del tribunal”.

Al anunciar la decisión del tribunal, Lord Justice Holroyde dijo expresamente que “Post Office sabía que existían graves problemas de fiabilidad en Horizon» y, por tanto, “tenía el claro deber de investigar los defectos del sistema”. Pero no hizo nada  de eso.

Y AHORA, ¿QUÉ?

Aunque quedan muchos más casos de condenas que previsiblemente llevará a nuevas anulaciones, la situación generada por el asunto “Post Office” evidencia algunos graves fallos del sistema de justicia que traerá, no solamente nuevas acciones civilesen reclamación por los daños sufridos, sino además investigaciones públicas y procedimientos penales contra los responsables por la ocultación de información sobre el sistema “Horizon”.

De momento, seguramente en previsión a lo que vendrá en los próximos años contra todos ellos, la controvertida directora general de Post Office durante su época “más sangrante”, Paula Vennells ya ha anunciado su renuncia en los consejos de administración de varias compañías y en el Grupo Asesor de Inversiones Éticas de la Iglesia de Inglaterra.

Además, uno de los principales sindicatos del sector, “Communication Workers’ Union” ha solicitado que se le retire a Vennells la distinción de Comandante del Imperio Británico que se le concedió en 2019 por sus servicios a varios proyectos de caridad.

Por cierto, el excelente equipo de profesional de “barristers” y “solicitors” encargado de llevar estos recursos resueltos ahora por la “Court of Appeal”, ha trabajado en el caso “pro bono”, es decir, han defendido a todas estas víctimas de forma absolutamente altruista, lo que es encomiable en una de las jurisdicciones más caras del mundo.

Mi más sincero reconocimiento para ellos y para todas las víctimas del escándalo “Post Office”.

por Josep Gálvez.

Letrado en Del Canto Chambers (Londres) y socio director de la firma GALVEZ PASCUAL (Barcelona), Josep Galvez es un abogado especializado en litigios complejos y arbitrajes internacionales. Desempeñó una gran parte de su carrera como Magistrado-Juez y compatibiliza su práctica profesional con la docencia en la Universidad de Barcelona y en ISDE. Es igualmente miembro de la Honourable Society of Lincoln’s Inn, la International Bar Association y de los Ilustres Colegios de Abogados de Madrid y Barcelona.
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