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Cartas desde Londres: Daños, leche e infracciones en materia de competencia (I)

Josep Gálvez
Cartas desde Londres: Daños, leche e infracciones en materia de competencia (I)
Lord Diplock fue quien marcaría el devenir del “private enforcement” inglés en materia de infracción del derecho de la competencia.
18/5/2021 06:47
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Actualizado: 03/6/2021 16:23
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Mientras en el número 10 de la calle Downing londinense evita una demanda por difamación contra «el Honorable Boris Johnson«, yo he asistido un año más, -aunque sea virtualmente en esta ocasión- a la “London International Disputes Week”, con seguridad la mejor feria de variedades y degustación en litigación y arbitraje que se cuece por aquí.

Aunque me parecían todas interesantísimas, confieso que solamente me he podido acercar a unas pocas conferencias, que las demandas y los artículos no se escriben solos.

Pero me alegra comprobar que el personal coincide en mostrar cierta euforia y optimismo, seguramente por estar ya abiertos los “pubs” y por aquello de vernos reflejados en los “felices años veinte” del siglo pasado.

Sin habernos puesto aún a bailar el fox-trot, en nuestro negocio esto se traduce esencialmente en nuevos asuntos, más complejos y con mayores cuantías, lo que no supone -ojo- mayores honorarios.

Al menos de momento, aunque todo llegará.

DAÑOS E INFRACCIÓN DE LA COMPETENCIA EN EL DERECHO INGLÉS

En cualquier caso, una de las materias que sigue pegando fuerte por aquí es la litigación en materia de daños por infracción de la competencia, o “Private Enforcement of Competition Law” como suele llamarse a estos pleitos tan “trendy” desde hace unos pocos años en España.

En efecto, la jurisdicción de Inglaterra y Gales se ha ganado a pulso ser una de las principales sedes en estos pleitos, siendo habitual que se presenten demandas ante los tribunales del país casi semanalmente, dado que el Reino Unido tiene uno de los regímenes jurídicos más favorables y activos para reclamación en caso de infracción de la competencia.

Hay que tener en cuenta que el personal, consciente que esto de los pleitos es un gran negocio y no una plaga bíblica como otros parecen creer, se ha puesto las pilas para atraer más y mejores casos.

Para ello, se han llevado a cabo importantes reformas legislativas diseñadas para facilitar nuevas reclamaciones “antitrust”, como es, por ejemplo, el reciente régimen de acciones colectivas de exclusión voluntaria (“opt-out”), como ya veremos.

Pero antes vayamos a los orígenes, que en el “common law” inglés siempre tienen importancia y además nos ofrecen pautas para entender por qué las cosas se hacen de una manera y no de otra.

LA PROFECÍA DE LORD DENNING

Y es que, con la adhesión del Reino Unido a la entonces Comunidad Europea se unieron todos los elementos necesarios para poner a hervir las acciones basadas en los artículos 81 y 82 de su Tratado que, recordemos, prohíben conductas que afectan la libre competencia, así como el abuso de la posición dominante en el mercado.

En efecto, si acudimos a los antecedentes, el derecho inglés reconoce precozmente el derecho a reclamar a aquellos que hayan sufrido daños como consecuencia de infracciones en materia de derecho comunitario de la competencia.

En efecto, sería todo un clásico, de nuevo Lord Denning, quien se avanzaría a su tiempo en el caso “Application des Gaz S.A. v Falks Veritas” [1974] EWCA Civ J0522-2, al señalar que, según su opinión, los referidos artículos 81 y 82 “crean nuevos daños o ilícitos civiles” (“torts or wrongs”) «.

Está claro que a Lord Denning no se le escapaba ni una…, y además en 1974.

Pues tendremos que esperar un poco más, hasta 1984 cuando la Cámara de los Lores, antigua sede del Tribunal Supremo del Reino Unido, en el célebre asunto Garden Cottage Foods v. Milk Marketing Board [1983] UKHL J0623-4, aclararía esta posibilidad apuntada por Lord Denning.

Un caso, por cierto, en el que algunos seguro que verán ciertas semejanzas actuales.

EL CASO “GARDEN COTTAGE FOODS LTD V MILK MARKETING BOARD”

El asunto es el siguiente: la “Milk Marketing Board” (MMB) era una junta para la comercialización de productos lácteos creada en 1933 según la “Agricultural Marketing Act” y cuya función era controlar la producción y distribución de leche en el Reino Unido.

Gracias a la MMB, el mercado lechero en Gran Bretaña se garantizaba un precio mínimo para los productores.

Si se fijan, igualito a lo que Moisés propuso a Jethro y al resto de los cabecillas de las tribus del desierto, según la colosal versión de “Los Diez Mandamientos” de 1956.

Total, que la práctica de la junta era la siguiente: MMB recogía la leche de todos los ganaderos de Inglaterra y Gales para venderla y con los excedentes hacía mantequilla y quesos.

Así, mientras que una parte de la mantequilla se envasaba y se vendía para su consumo minorista en el Reino Unido, el resto de la mantequilla a granel (“bulk butter”) se vendía sin envasar a distribuidores pero bajo la condición de que no se vendiera para su uso en el país.

Y por aquí vino el problema.

Pues sí, la demandante, Garden Cottage Foods, era una empresa del sector, que compraba mantequilla a granel a la MMB y la revendía en el extranjero.

Sin embargo, en su momento Garden Cottage Foods decidió vender mantequilla a granel en el Reino Unido y la Milk Marketing Board se mosqueó de lo lindo, por lo que, a partir de entonces, se negó a suministrar más mantequilla a esta compañía.

Y de ahí que Garden Cottage Foods iniciara un procedimiento contra la junta, alegando que dicha conducta se trataba de un abuso de posición dominante, solicitando unas medidas cautelares (“interlocutory injuction”) para impedir que la demandada se negara a seguir suministrando a la actora.

Curiosamente, la cuestión del caso giraba sobre si las circunstancias justificaban el otorgamiento de la medida cautelar solicitada y, como sucede en ocasiones, en cada instancia el tribunal resolvió según le pareció.

En la primera instancia, el juez accedió inicialmente a considerar la indemnización por daños como un medio apropiado para reclamar, siempre que Garden Cottage Foods tuviera éxito finalmente en su demanda, pero le denegó la “interlocutory injuction”.

En la segunda instancia, la “Court of Appeal” dudó de que la indemnización por daños fuera un medio de resarcimiento adecuado para Garden Cottage Foods pero, en cambio, le concedió la medida cautelar.

Y finalmente tuvo que ser la “House of Lords” quien resolviera la cuestión accediendo a la medida cautelar, tumbando así la decisión de la “Court of Appeal”.

En efecto, sería otro gran veterano de los tribunales, Lord Diplock, quien marcaría el devenir del “private enforcement” inglés en materia de infracción del derecho de la competencia con las siguientes palabras:

«[…] me resulta difícil ver cómo puede argumentarse con éxito en última instancia […] que una infracción del artículo [82] que cause daños a un ciudadano particular no dé lugar a una acción en Derecho inglés de la naturaleza de una acción por incumplimiento de una obligación legal […]»

Seguimos la semana que viene.

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