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Opinión | CDL: El pleito de M&A más complejo y largo de la historia: La compra de Autonomy por Hewlett-Packard (IV)

Opinión | CDL: El pleito de M&A más complejo y largo de la historia: La compra de Autonomy por Hewlett-Packard (IV)
Josep Gálvez, abogado español y "barrister", avanza en el pleito que enfrentó a Hewlett-Packard con los antiguos dueños de Autonomy, que hacían contabilidad "creativa". Foto: JG.
16/4/2024 06:32
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Actualizado: 22/4/2024 23:15
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Si como dicen, en esto de pleitear todo es empezar, los de Hewlett-Packard en caso de Autonomy se lo tomaron literalmente al pie de la letra.

Como recordarán, nos encontrábamos con la pista principal ocupada por la reclamación inglesa de HP contra los antiguos responsables de Autonomy, a la que se sumó la reconvención del Dr. Lynch y su responsable de finanzas, Hussain,  por ensuciar su buen nombre.

El panorama había mejorado para los de HP ya que habían conseguido quitarse de encima esa espada de Damocles llamada “demanda colectiva” instada por sus propios accionistas, encabezados por el temible fondo holandés de pensiones.

Eso sí, a cambio de pagarles a los jubiletas una morterada de millones para que así dejaran de incordiar de una puñetera vez.

Pero como dice el refrán, éramos pocos y parió la abuela.

En efecto, en esto que llegó la fiscalía norteamericana con muchas ganas de repartir a todo quisqui.

EL FBI Y EL DEPARTAMENTO DE JUSTICIA DE LOS ESTADOS UNIDOS EN EL CASO

Según parece, los del Departamento de Justicia no llevaban muy bien que los ingleses hubiesen hecho “contabilidad creativa” en las cuentas de Autonomy para engañar al ciudadano americano.

Un eufemismo que, como ya sabemos, responde a ese viejo arte de ponerle cifras al tema.

Una práctica ancestral que se remonta, por lo menos, a los tiempos de la mítica Mesopotamia, y según la cual si antes ponía cuatro en la tablilla cuneiforme, pues oye, ahora pone treinta y seis.

Y tan panchos, oiga.

Total que, cuando se pisparon del tema, los fiscales gringos se pusieron en modo hostil, como los antiguos sumerios, pero metiendo querellazos de padre y muy señor mío contra los antiguos responsables de Autonomy.

En concreto, empezaron las fiestas regionales con su director financiero, el tal Sushovan Hussain, al que acusaron de ser la mente criminal detrás de todo el tinglado para trincar la pasta del pobre inversor norteamericano.

Así que, para el menda, pidieron unas penas de más de diez años de cárcel.

Eso sí, una fantástica estancia a costa del contribuyente que podría disfrutar en cómodos plazos y además enfundado en el conocido mono color naranja.

Pero, ¿y qué pasó con la ‘Serious Fraud Office’, la Oficina de Fraudes Graves del Reino Unido?

Pues los de la “SFO”, según rezan sus siglas en inglés, después de envainársela por el más que evidente conflicto de interés, ya que utilizaban los programas de Autonomy, siguieron adelante con sus pesquisas sobre la compraventa de la sociedad.

Pero mire usted qué cosas,  la oficina de los líos gordos finalmente despachó el tema, anunciando que cerraba el expediente contra los supuestos responsables del desmadre de Autonomy.

Según dijeron, a pesar del sarao provocado por la venta de la tecnológica, pues que no tenían pruebas suficientes para asegurar una condena del Dr. Lynch y de Hussain.

Así que le pasaron el marrón a los del otro lado del charco y estos ya se encargarían ellos de empitonar a los directivos de la compañía por manguis.

Así que a mediados de 2016, los fiscales federales conjuntamente con el FBI, empezaron este particular rodeo contra el director financiero, Hussain, al que acusaron de hacer trampas hasta en el solitario.

Y cuando le pusieron un dispositivo en el tobillo para evitar que cogiera las de Villadiego,  ya fue indicativo de que pintaban bastos, la verdad.

En efecto, a Hussain le esperaba en San Francisco un tribunal del jurado con muchas ganas de abrazarlo, pero que muy fuerte.

Sobre todo al viejo estilo, es decir, agarrándolo desde las piernas. 

Así que viendo lo que se le avecinaba, Hussain contrató al mejor abogado que el dinero podría comprar.

UN SUPERABOGADO PARA UNO DE LOS PLEITOS MÁS IMPORTANTES DE SAN FRANCISCO

Y el reto recayó en nada menos que John Keker, un letrado con muchas muescas en el fusil, ya que luchó en el mismísimo Vietnam.

Y si no fuera suficiente, este veterano lo hizo en uno de los cuerpos más elitistas de pecholobos, los ‘United States Marine Corps’.

Es decir, que este tipo pasó de disparar al personal en la selva vietnamita a ser uno de los abogados más exitosos de los Estados Unidos.

Ahí lo dejo, para quien quiera hacer sus conjeturas freudianas.

Y si el nombre no le suena aún, le diré que fue el abogado que defendió al gran héroe caído del ciclismo patrio, Lance Armstrong, durante la investigación del Departamento de Justicia sobre el dopaje de los ciclistas profesionales.

Aunque los más viejos del lugar seguramente le recordarán por haber sido el dedo acusador contra quien había sido el ayudante de la Casa Blanca, Oliver North, por el caso “Irán-Contra”, todo un clásico de los ochenta.

Es lo que tienen los clásicos, que siempre vuelven a estar de moda, maldita sea la gracia.

En fin, una cuestión interesante es que la defensa de Hussain alegó que, como todos hechos imputados se habían realizado en el Reino Unido y no en los USA, no le podían acusar según los tipos penales de este país, ya que sería una aplicación extraterritorial del derecho yanqui.

Así que presentados los alegatos y practicadas las testificales previas, en el juicio los abogados fueron a degüello ya que de su resultado dependerían muchos otros litigios en ciernes, especialmente el proceso inglés de responsabilidad civil.

Y tras veintinueve días seguidos de sesiones, que son unas cuantas, llegó la primera sentencia: el veredicto del jurado federal en el caso de Los Estados Unidos de América contra Sushovan Hussein.

Por si tienen interés, lo pueden encontrar aquí.

LA DECISIÓN DEL JURADO EN EL ASUNTO “HUSSEIN” EN LOS ESTADOS UNIDOS

Por si aún cabía alguna duda, el día 30 de abril de 2018, el jurado popular volvió de sus deliberaciones y declaró al británico culpabilísimo de todo.

En pocas palabras, el Juez del caso, Charles R. Breyer, desestimó las alegaciones de la defensa de Hussein, concluyendo que, aunque se hubieran ejecutado los hechos en el Reino Unido, sus acciones llegaron a la otra orilla y tuvieron los efectos en los Estados Unidos.

En total le metieron cinco años en el talego, más otros tres de libertad vigilada.

A la salida del juicio y mientras el pobre hombre pedía perdón al entrar en el furgon que lo llevaría a la celda, los de la fiscalía estaban exultantes declarando que por fin se había hecho justicia contra quien había utilizado “sofisticados métodos contables para hinchar falsamente los ingresos de Autonomy y hacer creer que ésta crecía cuando en realidad no era así”.

Y claro, si habían abatido a Hussein aún faltaba la pieza mayor en esta partida: el Dr. Lynch.

En efecto, después de un largo camino, con centenares de miles de documentos, periciales de todo tipo, cientos de horas en testificales realizadas a un lado y otro del Atlántico y sobre todo toneladas de paracetamol capaces de calmar a una manada de mamuts, por fin se celebraron las audiencias ante el Juez de la ‘High Court’, de Inglaterra y Gales, Mr Justice Hildyard.

En otras palabras, habían cantado línea y ahora iban a por el bingo.

Pero esto ya lo seguiremos viendo la semana que viene.

Hasta entonces, mis queridos anglófilos.

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