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La esposa y el hijo de Javier Biosca, acusado de una ‘criptoestafa’ de 280 millones de euros, aseguran al juez que no sabían a qué se dedicaba

Javier Biosca y su esposa, Paloma Gallardo Leal, que declaró ayer ante la Audiencia Nacional; hasta mediados de 2.019 Biosca se dedicaba al marketing "on line" con su empresa.
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La mujer y el hijo de Javier Biosca, acusado de ser el cabecilla de una estafa con criptomonedas que habría dejado cientos de afectados, han asegurado este viernes en su declaración como imputados ante el magistrado del Juzgado Central de Instrucción 1 de la Audiencia Nacional Alejandro Abascal que desconocían a qué se dedicaba.

La esposa de Biosca, Paloma Gallardo, y el hijo del matrimonio, Sergio Biosca Gallardo, han tenido como abogado defensor a Jorge Ramiro Bernedo Gainza. 

Están acusados de los mismos delitos que su padre –una larga lista que va desde estafa a blanqueo de pasando por apropiación indebida– como presuntos partícipes en la trama, aunque tendrían un papel específico: supuestos captadores.

Según fuentes jurídicas, los dos investigados han asegurado que no sabían en qué consistía exactamente el trabajo de Biosca, entre otras cosas, porque han sostenido que nunca participaron en modo alguno en sus negocios.

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En la misma línea, y de acuerdo con las mismas fuentes, los dos han afirmado ante el magistrado Abascal que no conocían a las personas que aparecen como intermediarias en esta presunta estafa.

Además, han querido precisar algunas cuestiones.

Así, la mujer ha indicado que nunca ha tenido bienes inmuebles a su nombre, mientras que el hijo ha detallado que jamás ha firmado ante notario.

La declaración ha sido breve, alrededor de una hora, porque Gallardo solo ha contestado a las preguntas de su abogado, si bien su hijo ha respondido también al magistrado.

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Abascal ha solicitado a las acusaciones que se pronunciaran sobre la situación de libertad de ambos imputados, pero tanto Fiscalía como las demás acusaciones han optado por realizar sus propuestas una vez escuchen al propio Biosca.

EN PRISIÓN PROVISIONAL

El «bróker» debía haber comparecido presencialmente este jueves, para lo cual Abascal ordenó que fuera trasladado desde la cárcel de Alhaurin de la Torre (Málaga), donde se encuentra desde el pasado 8 de julio.

Sin embargo, su declaración tuvo que suspenderse por circunstancias de la defensa, aplazándose al 22 de julio.

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Biosca fue detenido el pasado 6 de junio en la provincia de Málaga en relación con otro asunto y dos días después compareció por videoconferencia ante el juez Santiago Pedraz, entonces a cargo de dicho juzgado.

Pedraz ordenó el ingreso en prisión provisional del bróker para evitar que pudiera fugarse, que destruyera pruebas o que pudiera contactar con los perjudicados, de acuerdo con las fuentes jurídicas consultadas el día de la vistilla.

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MÁS DE 100 MILLONES ESTAFADOS

La Audiencia Nacional comenzó a investigar este asunto a raíz de las querellas presentadas por particulares y por la Asociación de Afectados por las Inversiones en Bitcoins –representada por el bufete de Emilia Zaballos– contra el ‘clan’ Biosca y Algoritmhmics Group, la empresa creada por el «bróker» con la que se habría perpetrado la estafa.

En la querella de esta asociación, que calcula que habría unos 300 afectados y más de 100 millones de euros estafados, se detalla que Biosca y su familia crearon un negocio dedicado a las inversiones en criptomonedas en 2019 pero que carecía de todo tipo de autorizaciones, dado que no estaba inscrito, por ejemplo, en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Tras montar ese ‘chiringuito financiero’ comenzaron a captar clientes que debían entregar su dinero a Biosca, quien garantizaba una rentabilidad del 20 o del 25 por ciento semanal –al menos al inicio–.

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Dado que los primeros inversores comenzaron a recibir beneficios, se corrió la voz entre familiares y amigos alabando la figura de confianza de Biosca y el negocio pasó rápidamente de los 30 inversores a los 500.

Pero con la llegada de la pandemia de coronavirus y el confinamiento se produjeron los primeros incumplimientos. Biosca dejó de pagar a casi todos los inversores, lo que contribuyó a extender la desconfianza en este producto financiero. A finales de octubre de 2020 Algoritmhmics Group dejó de hacer abono de cantidad alguna.