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Reconoce que ejercía como cambista uno de los investigados por la estafa piramidal con criptomonedas

Grima se ha resistido a detallar de quién llegaban las directrices, si bien a preguntas de Calama ha acabado apuntando al presunto cabecilla de la 'criptoestafa', Santiago Fuentes Jover.
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Iván Grima, uno de los investigados por la supuesta estafa piramidal con criptomonedas que se habría perpetrado a través del entramado societario de Arbistar, ha reconocido al magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama que ejercía de cambista para transformar el dinero de los clientes que querían invertir en bitcoins.

El titular del Juzgado Central de Instrucción Número 4 había citado para este lunes a Grima y Lester Zarabozo, socios fundadores de la mercantil Venus Capital a quienes las acusaciones particulares señalan como dos piezas esenciales del aparato financiero de Arbistar.

Según las fuentes jurídicas, Grima ha contado al magistrado que ellos no formaban parte de Arbistar, pero sí ha reconocido una relación comercial entre ambas empresas donde Venus Capital funcionaba como una especie de casa de cambio.

Grima ha explicado, de acuerdo con dichas fuentes, que las inversiones en Arbistar solo eran posibles en criptomonedas, por lo que Venus Capital se encargaba de coger el dinero de los clientes y transformarlo en bitcoins para que pudieran entrar en el circuito.

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Para ello, ha revelado que Venus Capital recibía instrucciones de Arbistar.

En un principio, Grima se ha resistido a detallar de quién llegaban las directrices, si bien a preguntas de Calama ha acabado apuntando al presunto cabecilla de la ‘criptoestafa’, Santiago Fuentes Jover.

Grima ha admitido igualmente que hacía vídeos tutoriales que difundía por redes sociales donde explicaba el mecanismo de inversión en Arbistar.

En uno de esos vídeos, se definió como un máster distribuidor, una especie de enlace entre clientes y compañía.

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No obstante, Grima ha negado que participara en un negocio ilícito. En este sentido, se ha comprometido a entregar al juez una prueba pericial que demostraría que la contabilidad de Venus Capital era correcta.

Calama, por su parte, le ha reprochado que lleva meses esperando esa documentación, han subrayado las fuentes.

Zarabozo, que en dichos vídeos expone que estaba implicado en el desarrollo y el soporte técnico de los ‘bots’, se ha negado a declarar, como ya hiciera el jueves pasado Fuentes Jover.

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EL TESTIMONIO DE LOS TRABAJADORES

Los que se cree que eran los socios principales de Fuentes Jover están en busca y captura, por lo que se espera que las declaraciones continúen con los testimonios de los trabajadores de la red Arbistar.

De acuerdo con el relato judicial, Arbistar prometía rentabilidades de entre el 8 por ciento y el 15 por ciento mensual y pagaba a los propietarios de las criptomonedas semanalmente.

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«Pero lo que esta trama hizo presuntamente fue utilizar una parte del dinero obtenido de los inversores para entregarlo a otros inversores anteriores en pago de los altos intereses convenidos», indicaba Calama en un auto.

El instructor vio en estos hechos posibles delitos de estafa agravada, organización criminal y delito continuado de falsificación en documento mercantil, así como blanqueo de capitales, un ilícito que ha optado por indagar en una pieza separada para no entorpecer la investigación principal.

De momento, la pieza separada avanza a un ritmo menor, ya que está pendiente de varias comisiones rogatorias para seguir el rastro del dinero, han indicado las mencionadas fuentes.

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EL CLUB DEL MILLÓN DE EUROS

Según las acusaciones, Arbistar comenzó a funcionar en 2019, primero vendiendo un ‘software’ que hacía seguimiento del mercado de las criptomonedas para avisar al inversor de cuál era el mejor momento para comprar o vender, siendo el propio usuario quien debía hacer la operación manualmente en su ordenador.

Después ofrecieron un ‘bot’ al que posteriormente se sumaron sucesivos productos vinculados al mercado de las criptomonedas que anunciaban en vídeos de YouTube y a través de página web.

Las altas rentabilidades que garantizaban propiciaron que los 200 inversores iniciales se multiplicaran hasta el punto de que el mercado nacional se les quedó pequeño y se dirigieron a inversores extranjeros, sobre todo en América Latina y el mundo árabe.

Para asegurar que la rueda seguía girando, cuentan los afectados, pagaban un porcentaje a los inversores que traían nuevos clientes, estableciendo así un sistema de comisiones en cascada.

De ahí nació el llamado ‘club del millón’, un selecto grupo integrado por unas 15 o 20 personas que habrían ganado cada uno más de un millón de euros con esas comisiones.

EN BUSCA DE LOS BITCOINS

La estafa piramidal estalló en otoño de 2020 con las primeras denuncias. Entre los afectados, recalcan las acusaciones, hay personas sin conocimientos informáticos ni financieros que entregaron dinero en efectivo para que Arbistar se lo invirtiera en criptomonedas.

La pirámide habría llegado a contar con 22.000 bitcoins, actualmente unos 800 millones de euros, aunque la cifra fluctúa al mismo ritmo que el valor de la criptomoneda. De hecho, los perjudicados pretenden que lo estafado les vuelva en forma de bitcoins debido a su tendencia pujante frente a las monedas tradicionales.

El caso llegó a la Audiencia Nacional el pasado mes de abril después de que un juzgado de instrucción de Arona (Tenerife) se inhibiera ante lo que se vislumbraba como una gran estafa.

En un primer momento, Calama cifró en 1.127 víctimas y 41 millones de euros estafados el alcance de esta ‘criptoestafa’, pero las últimas estimaciones del juzgado ya van por 3.500 afectados y 500 millones.