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[Opinión] Contra la hispanofobia y en defensa de la Hispanidad

El senador Fernando de Rosa hace una defensa cerrada del significado del 12 de octubre y de la Hispanidad, en ataque claro y frontal contra la hispanofobia que se alimenta de la leyenda negra y el indigenismo militante que trata de reescribir la historia de España.
| | Actualizado: 12/10/2021 19:55

El día 12 de octubre no solamente celebramos el 529 aniversario del descubrimiento de América, sino que celebramos el día de la Hispanidad, que supuso el primer gran acto de globalización que permitió intercomunicar culturas, revolucionar la agricultura y ganadería e hizo volar el pensamiento de los ciudadanos de la época.

Ahora más de quinientos años después, el legado español en el mundo está siendo puesto en duda y criticado por aquellos que ya en su momento crearon la «leyenda negra», con la única intención de borrar la historia y acomodarla a lo que se considera “políticamente correcto”, según la agenda globalista internacional.

Causa estupor que critiquen la presencia española en América, políticos como el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con unos apellidos nada indígenas, por lo que, en todo caso, debería ser el propio político mexicano quien pidiera perdón y no exigirlo a España.

Igualmente sorprendente son las críticas del presidente norteamericano Joe Biden, que consiente la destrucción de estatuas de Cristóbal Colón a lo largo de los Estados Unidos, obviando que sus padres fundadores efectuaron una política de segregación de los nativos que los ha llevado a ser una simple anécdota en la realidad demográfica de Norteamérica.

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Sin olvidar su política de esclavitud con los africanos traídos a sus costas.

Los revisionistas norteamericanos no pueden olvidar su propia actuación en lo que denominaron “la conquista del oeste» tantas veces recreada de forma idílica en las producciones cinematográficas de Hollywood.

Así pues, en 1851 y 1852, casi 100 años después de la Declaración Universal de los derechos humanos, el Estado de California pagaba un millón de dólares a las milicias que cazaban indígenas, remunerando desde 5 dólares a 25 centavos por mostrar sus cabezas o cabelleras.

ASESINATO MASIVO DE INDIOS NORTEAMERICANOS

El asesinato masivo de indios norteamericanos continuó hasta finales de la década de 1870, extinguiendo al 80% de la población autóctona.

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España llegó a América y supuso la liberación de miles de indígenas que se encontraban sometidos a imperios crueles, indígenas que no dudaron en colaborar con los españoles que escasamente eran unos cientos.

Sin esta colaboración activa no se entiende cómo pudieron desmoronarse estos imperios nativos.

El desaparecido profesor de Historia de la Universidad de California e hispanista, Philip Wayne Powell, dice, muy acertadamente, en su libro «La Leyenda Negra. Un invento contra España», que «La conquista española de América fue marcadamente un logro más de diplomacia que de guerra. Tuvo que ser así, puesto que las fuerzas de exploración e invasión fueron tan pequeñas que, de otro modo, no hubieran podido sobrevivir y conquistar. Comparados con la perspicaz diplomacia española, las más famosas armas de fuego, caballos y espadas de acero fueron a menudo de menos eficacia».

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Y añade: «La famosa historia de Cortés en México es ejemplo clásico de un proceso diplomático  que se repitió con frecuencia«.

Por lo tanto, la gesta de España en el nuevo mundo fue realmente una guerra de emancipación en la que se pudieron cometer excesos, pero que se fundió en un claro mestizaje de personas y culturas que crearon un concepto nuevo que excedió de lo simplemente español o nativo: lo hispano.

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A partir del contacto de las culturas de una parte y otra del Atlántico se fraguó una cultura nueva que durante estos 529 años ha florecido bajo el manto de la “Hispanidad” y se ha extendido por todo el mundo, creándose una comunidad de 580 millones de hispanohablantes, el cuarto más hablado tras el inglés, el chino y el hindi, dándose la paradoja de que los máximos críticos a este legado se expresan en español, por lo que son hijos de la cultura hispana, mal que les pese.

LOS ESPAÑOLES DEL SIGLO XXI NO PODEMOS RENUNCIAR A NUESTRO PASADO Y A NUESTRA HISTORIA

España llevó la religión que hoy unifica a todo el continente americano. Creó las primeras universidades para los nativos. Las misiones de los jesuitas pusieron en marcha las primeras cooperativas del mundo.

Fray Francisco de Vitoria fue el principal defensor de los derechos humanos de los indios americanos a través de la escuela de Salamanca, que puso en marcha los cimientos del Derecho Internacional.

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Fray Bartolomé de las Casas se opuso a cualquier abuso contra los nativos alegando el propio testamento de Isabel la Católica que se refería a los habitantes del nuevo mundo como ciudadanos de Castilla en las mismas condiciones, derechos y obligaciones que los peninsulares.

Por cierto, el mismo Bartolomé de las Casas que los rancios nacionalistas mallorquines atacan con un desprecio incomprensible e inquietante.

Los españoles de 2021 no podemos renunciar a nuestro pasado y menos aceptando una “memoria histórica” basada en la falsedad y sobre todo, creada con la finalidad de destruir el legado español en el mundo.

Sin duda el descubrimiento de un nuevo mundo fue un proyecto nacional en el que unieron fuerzas todos los reinos que conformaban la monarquía hispánica en el siglo XV, se sumaron a la gesta soldados de Extremadura y Castilla, navegantes vascos y financieros valencianos.

Los Reyes Católicos recibieron a Colón en Barcelona. Sevilla se convirtió en el puerto de enlace económico con América. Salamanca se transformó en el foco cultural y filosófico de la época. Las Islas Canarias fueron el lugar de encuentro de las rutas que conformaron los viajes de ida y vuelta.

No podemos olvidar que en las Cortes de Cádiz y en los debates de la Constitución de 1812, los diputados americanos contribuyeron de forma activa a formular las propuestas liberales que se extendieron por España durante todo el siglo XIX, y solamente cuando se perdieron para España en 1898 los últimos territorios ultrapeninsulares, es cuando se entró en una decadencia emocional que aún dura hasta nuestros días.

CABALLOS DE TROYA EN LA POLÍTICA ESPAÑOLA

España está emocionalmente unida a Hispanoamérica y solamente aquellos que trabajan en destruir la unidad de nuestro país están fomentando una historia alternativa creada desde el desprecio y la envidia por lo hispano.

Lo peor de todo son los caballos de Troya interiores conformados por las voces de políticos de la izquierda comunista de Podemos que están constantemente intentando revisar la historia de España porque no les gusta y supone una enmienda a la totalidad a sus fines de crear una realidad que nunca existió.

A esta política revisionista está contribuyendo el socialismo patrio que no ha levantado la voz para defender la historia de España y su contribución a conformar el mundo global actual.

Pero sobre todo, existe una agresión a lo hispano, por parte de los grupos separatistas que actualmente influyen en la política de España, estos grupos no solamente reescriben su historia adaptándola a sus intereses sino que intentan reescribir la historia de España para mostrarla como una sucesión de hechos oscuros y destructivos fruto de un pueblo salvaje que ha destruido culturas, tanto en el nuevo mundo como en el propio territorio español, dando a entender que lo español es una máquina trituradora de pueblos pacíficos y culturalmente brillantes, que fueron sometidos por una fuerza cruel y sanguinaria.

La hispanofobia es una corriente activa dentro y fuera de España y ante esta acción solo cabe reacción.

Es necesario reivindicar el legado de lo hispano en la historia de España y del mundo.

No podemos dejar que se extienda ese odio en nuestros colegios y universidades. Debemos aprovechar el Instituto Cervantes para difundir nuestra propia historia, cultura e idioma, y sobre todo, luchar por poner de moda lo “hispano” como muestra de que existe una realidad que está presente en todos los rincones del planeta.