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Familias rotas

Jesús Seligrat
Familias rotas
El abogado Jesús Seligrat en la Academia de Jurisprudencia y Legislación. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
16/10/2021 06:46
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Actualizado: 16/10/2021 06:46
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Si familia es patria universal de sentimiento, conciencia y responsabilidad en el corazón social de la Humanidad, luchar pacíficamente porque o muera, constituye necesario acto de amor universal.

Cada familia que se rompe, sangran latidos de desamor, gestando heridas, desencanto, insolidaridad y desequilibrio social en arterias fundamentales de la convivencia, delatando frustraciones difíciles de solventar.

El concepto universal de familia, como núcleo social de libertades, de convivencia y de necesidades en todos los confines de la Tierra, constituye raíz, matriz y madre internacional de progreso, avance y prosperidad, resultando justo y apremiante, que jamás muera.

Desde el creativo momento que en el mundo vive una mujer madre con un hijo, nace el entregado concepto de familia, como concierto de afecto, sentimiento, unión de libertades, suma de latidos, corazón universal de progreso, futuro y esperanza.

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Si la familia, como núcleo social de libertades, afecto, convivencia y derechos, falleciera, la vida sería enterrada por matar la verdad social, la dignidad humana, la esencia embrionaria de amor, como base social de derechos, libertades y dignidad.

Toda esencia de amor, de afecto, de sentimiento universal de convivencia, nace, crece y se desarrolla en la familia, desde las madres y padres solteros, hasta las abuelas y abuelos del doble amor, componentes de solidaridad, uniendo derechos, sumando libertades, poniendo vida a la vida, solución a los conflictos, solvencia a las necesidades económicas, haciendo futuro intergeneracional en el compromiso universal de la concordia, como respeto solidario a la diversidad, a la unicidad de todos y cada uno de los seres humanos, capaces de lograr vivir y morir con dignidad.

En todos los Estados Sociales y Democráticos del mundo, la orfandad familiar debe resultar protegida y solventada por legislaciones defensoras de la libertad, la verdad, la solidaridad, la defensa de derechos y la garantía institucional integral, en aras de evitar que ningún ser humano sea víctima herida por indefensión legal, social, sanitaria o económica por los efectos de orfandad socio-familiar. ¡La madre progenitora y protectora de toda orfandad socio-familiar, vive en nuestras Libertades y en nuestros Derechos Humano-Familiares, garantes de seguridad jurídica, asistencia integral y justicia!

En nuestro país, disfrutamos de legislaciones socio-familiares avanzadas, garantes de los Derechos Humanos Familiares desde la brillante y necesaria reforma de las Leyes de 13 de mayo y 7 de julio de 1.981 hasta la actualidad, logrando eficaces resultados, conciencia social y sentimiento solidario de protección en todos y cada uno de los conflictos socio-familiares, con enraizados Tribunales de Justicia, Juzgados de Familia, Salas de Familia, con magistrales resoluciones judiciales, realistas, de las más avanzadas, eficaces y solventes del mundo, creando precedentes judiciales internacionales.

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Enraizada conciencia social , profundo sentimiento universal de libertades y derechos en todos los conflictos socio-familiares, enfocados con responsabilidad, realismo, eficacia y garantía legal, constituyen raíz primigenia para lograr la necesaria prevención social, legal y asistencial en favor de todas y todos los seres humanos, víctimas de parejas rotas, separaciones, divorcios, disoluciones consensuales violencia de género, discriminaciones, malos tratos, abandono económico-familiar…paliando desequilibrios estructurales, económicos, sanitarios y asistenciales.

Con supremo respeto y solidaria reflexión social, considero, que imponer gestará siempre involución, ya que, la evolución en la vida y desarrollo de la Humanidad, es y será, libertad, libertad y libertad, desde la verdad, como necesidad vital en todo latido, en todo corazón de mujer, hombre, menores, jóvenes y mayores.

En un mundo donde no se garantice el derecho humano a la ancianidad, como derecho y necesidad vital fundamental en el marco de Libertades y Derechos Humano-Familiares, delatará involución, insolidaridad, injusticia y regresión atroz.

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La criminal violencia de género, violencia familiar, violencia vandálica en las calles del mundo, el terrorismo, las corrupciones, las transgresiones al medio ambiente, la pobreza, la discriminación, la indigencia, la indignidad, constituyen involución, regresión, delatando grave carencia de conciencia, sentimiento y responsabilidad, gestando dolor, sufrimiento irreparable en seres humanos víctimas de letal involución.

Si amor es ser madre y la vida nace de la mujer, que las violencias, las dictaduras, las mediatizaciones realizadas con nocivas ansias de poder, no “den a luz”, creadora de sombras embalsamadas en llantos de indefensión, inseguridad e indignidad en ningún confín de la Tierra.

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Amo, defiendo, lucho vocacionalmente desde hace más de setenta años, por la necesaria institución universal de sociedades matriarcales, enraizadas en la mujer, como sentimiento social de libertades. ¡Mujer, amar en ti es libertad, poniendo vida a la vida, concordia, conciencia, sentimiento y responsabilidad en el corazón social de la Humanidad!

¡Qué las páginas selladas de desamor en la historia de la Humanidad, no hagan caducar las hojas del árbol de la vida, siendo factible que “el volver a empezar” jamás muera en todos los corazones!

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