El TS rebaja a cinco años de cárcel la pena a un hombre acusado de dar muerte a su pareja
La víctima era una teniente enfermero del Servicio de Urgencias de dicho hospital. Foto: Carlos Berbell/Confilegal

El TS confirma 2 años y 9 meses de cárcel para un coronel por abuso de autoridad y sexual a una teniente

El condenado era jefe de la Farmacia Depósito de la Inspección General de Sanidad de la Defensa situada dentro del Hospital Militar Central de la Defensa, conocido como 'Gómez Ulla'

28 / 10 / 2021 13:24

Actualizado el 28 / 10 / 2021 13:28

El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado una condena de dos años y nueve meses de prisión para un coronel que en 2019 era jefe de la Farmacia Depósito de la Inspección General de Sanidad de la Defensa situada dentro del Hospital Militar Central de la Defensa (HMCD), conocido como Gómez Ulla, por un delito consumado de abuso de autoridad, en su modalidad de realizar sobre un subordinado actos de abuso sexual, en concurso con otro delito consumado de abuso sexual sin acceso carnal contra una teniente enfermero del Servicio de Urgencias de dicho hospital.

Se trata del coronel farmacéutico Ángel Caro Cuadrado.

La Sala de lo Militar ha desestimado el recurso de casación del penado contra la sentencia del Tribunal Militar Central que el pasado mes de mayo le impuso esta pena, con las accesorias de inhabilitación de suspensión militar de empleo y de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo, ambas por el tiempo de duración de la prisión, además del pago de una indemnización de 5.000 euros por el daño moral causado a la víctima.

La sentencia es la número 93/2021, de 26 de octubre.

La firman los magistrados Jacobo Barja de Quiroga López (presidente), Fernando Pignatelli Meca, Clara Martínez de Careaga y García, Fernando Marín Castán y José Alberto Fernández Rodera, que ha sido el ponente.

Al poco de hacerse cargo de su puesto, el coronel Caro Cuadrado conoció a esta teniente enfermero, y entablaron una relación de amistad y compañerismo. Dicha relación «no tenía otras connotaciones ni había dado origen a equívocos», destaca la sentencia.

Según los hechos probados, en fechas no específicamente determinadas, pero anteriores al 24 de julio de 2019, en una ocasión el coronel dijo a la teniente «¡Que buena estás!, ¡Estás para comerte!”; y en otra, cuando ella se despedía de él con dos besos en las mejilla, como hacía con todos sus conocidos, el coronel «movió la cara para que el segundo beso se lo diera cerca de la boca».

La teniente enfermero consideró que todo ello era inapropiado, pero no que tuviera mayor trascendencia.

Posteriormente, el 24 de julio de 2019, el coronel «repentina e inesperadamente asió y acercó hacia él a la teniente, puso su mano en las nalgas de ella y la besó en los labios» cuando se encontraban en el sótano almacén de la Farmacia, donde él le dijo que le acompañara para darle unos tubos de protección solar.

Ella, que «en ningún momento había consentido, se desasió y le dijo que no quería nada con él», recordando al coronel que él tenía familia. Pese a su negativa, el coronel volvió a besarla. La teniente quedó en shock.

En ese momento, oyeron que alguien bajaba por la escalera al sótano. Se trataba de una compañera que buscaba a la teniente. El coronel se separó, simulando normalidad, y siguió una corta conversación intrascendente.

Cuando subían por las escaleras a la planta principal, con el coronel adelantado, esta persona notó que la teniente tenía la cara blanca y parecía nerviosa. La teniente le indicó que tenía que contarle algo, pero no en ese momento.

Seguidamente, el coronel dijo a la teniente que fuera a su despacho, que le iba a dar un perfume. La teniente pensó que lo que quería su superior era pedirle disculpas. Entró al despacho y le preguntó: ”¿Qué quiere?”, y él «volvió a asirla, la besó otra vez en la boca y tocó los genitales de ella, por encima de la ropa».

Ella se apartó y reiteró su negativa, pero el coronel le dijo que tenían que quedar para tomar algo, y después ya se vería.

Posteriormente, el coronel envió a la teniente un mensaje de WhatsApp en el que le decía que habían sido unos “besos maravillosos”, a lo que la víctima le contestó: “Sus besos y manoseos forzados me dan asco. Lo peor que ha utilizado su graduación sabiendo que siempre voy a ser la perjudicada”.

El condenado le pidió perdón desde la misma aplicación en distintas ocasiones. La teniente no respondió a ninguno de ellos.

El Supremo indica que comparte el hilo argumental y la exposición de la sentencia recurrida, que consideró que la versión de la teniente sobre lo ocurrido aquel día, corroborado por los testimonios, periciales y mensajes, era creíble y constituía prueba de cargo suficiente para sustentar el relato de hechos probados frente a la versión del coronel.

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