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Como texto jurídico, la Biblia busca el imperio de la justicia social y de los derechos humanos

Manuel Álvarez de Mon Soto
Como texto jurídico, la Biblia busca el imperio de la justicia social y de los derechos humanos
Manuel Álvarez de Mon Soto, ha sido magistrado, fiscal y funcionario de prisiones. Actualmente es letrado del Colegio de Abogados de Madrid. En su columna explica que en la Biblia encontramos un completo sistema, no sólo de derecho positivo sino también de exhortación al cumplimiento de valores que serían hoy catalogados como derechos humanos. alvarezdemon@hotmail.com. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
20/11/2021 06:48
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Actualizado: 20/11/2021 00:56
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La Biblia, desde el punto de vista cristiano –sea católico, protestante u ortodoxo–, es un conjunto de libros de inspiración divina.

Pero al margen de ello, que depende de la fe y creencias individuales, es un libro humano, o mejor dicho, una colección de libros que tiene un primer puesto en la cultura universal que comenzó a escribirse varios siglos antes de nuestra era.

Aunque fue concluido ya en el siglo II después de Cristo, tiene como uno de sus  objetivos el establecer como norma fundamental de la  convivencia humana la justicia y el derecho, aunque no es exclusivamente un texto legal, como lo había sido anteriormente el Código de Hammurabi, y sin perjuicio de contener conjuntos de normas, entre otras, las Tablas de Moisés, conteniendo los universalmente conocidos Diez Mandamientos.  

Sin embargo, esa normativa nunca fue respetada por sus destinatarios, apareciendo por todas partes la injusticia y la violación de los derechos, tanto en el ámbito privado como público, con una corrupción social generalizada, algo continuo en la historia del hombre.

Pues bien, en la Biblia encontramos un completo sistema, no sólo de derecho positivo sino también de exhortación al cumplimiento de valores que serían hoy catalogados como derechos humanos.

Pondremos solamente algunos ejemplos, dada la  larga extensión de la Biblia, que requiere para su estudio una gran dedicación de tiempo y esfuerzo intelectual, siempre muy gratificante, aunque sea solo a tiempo parcial, y nos centraremos en la referencia a los jueces, base del sistema de aplicación del derecho, y a otros aspectos concretos penales y procesales.

Sobre los Jueces, con criterios extensibles a todos los gobernantes, en el libro del Éxodo el suegro de Moisés, Jetró, le da como pautas para escogerlos el que sean hombres capaces, temerosos de Dios, íntegros y libres de avaricia.

El Deuteronomio, en la misma línea, dice que no hagan acepción de personas y que no acepten regalos, que ciegan los ojos de los sabios y corrompen la sentencias de los justos.

El Levítico dice que no favorecerán al poderoso.

En el libro de los Salmos se arremete contra los jueces injustos, equiparandolos con los criminales, diciendo que abren el camino a la violencia y haciendo, como  también el libro de Miqueas entre otros, una  severa condena  del soborno.

Sobre la convivencia humana se dice a lo largo de toda la Biblia, empezando ya en el Levítico, que no se explote a los demás, especialmente a los humildes, huérfanos y viudas y que se pague el salario juste, no se injúrie, ni se de falso testimonio.  

Sobre el derecho de defensa, hay que resaltar la regulación, en el libro de Números,de las ciudades de refugio que sirven de asilo para que nadie acusado de homicidio, pueda ser ejecutado sin antes comparecer a juicio.

En libro de Ester, el decreto del rey Asuero en favor de los judíos, perseguidos por las órdenes de Amán para exterminarlos, supone una pionera regulación histórica del derecho de legítima defensa.

El Deuteronomio ordena también algo fundamental referido a lo que hoy sería la prueba de cargo al disponer que nadie pueda ser condenado a muerte por la declaración de solo un testigo, siendo necesario el testimonio de dos o tres testigos.

También la referencia a la cárcel, donde estuvo preso José ,que se hace en el libro del Génesis, es la primera referencia histórica a esta institución en cuanto medio de lo que hoy sería reinserción social.

A lo largo de toda la Biblia se reconoce el sentido positivo del arrepentimiento y de la reparación del daño.

En definitiva, la Biblia como texto jurídico busca el imperio de la justicia social y de los derechos humanos ya desde tiempos anteriores a nuestra era.

Es el único libro de entre los primeros textos legales históricos que tiene esos fines, pues los demás eran esencialmente punitivos, como  el citado Código de Hammurabi o las leyes de Dracón y Solón, aunque fueron un avance frente a la absoluta arbitrariedad anterior de los juzgadores.

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