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En defensa de don Juan Carlos

En defensa de don Juan Carlos
El autor de esta columna es socio director de Luis Romero Abogados y doctor en Derecho Penal. Reflexiona sobre el maltrato público al que se ha sometido al Rey Emérito durante su últilma visita a Madrid.
27/5/2022 06:47
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Actualizado: 27/5/2022 09:57
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No puedo compartir las críticas de quienes estos días califican de astracanada, circo o espectáculo, la visita del Rey Don Juan Carlos I a España. Un reinado de cuarenta años en los que tanto ha hecho por España no puede eclipsarse por unas diligencias de la fiscalía que han terminado archivándose.

El rey emérito no tiene abierta ninguna causa penal actualmente. Sí tiene un proceso en Reino Unido, pero en ese país también se goza del derecho a la presunción de inocencia.

Un destierro sin condena

Como español, no me he sentido orgulloso de que el padre de Don Felipe VI lleve ya dos años en Abu Dabi. A no ser que el rey hubiese deseado residir algún tiempo fuera de España, no se le debería haber forzado a elegir una residencia en el extranjero “sine die”.

En primer lugar, por todo lo que ha hecho por España y los españoles.

En segundo lugar, por su edad.

En tercer lugar, por su estado de salud.

En cuarto lugar, por la pésima imagen de España en el extranjero por este exilio impuesto.

Muchos, fuera de nuestro país, no entienden cómo el rey al que tanto querían los españoles, el que hizo posible la democracia en España, el que paró el golpe de estado el 23 F, el que ayudó a traer el bienestar económico a nuestra patria, nuestro mejor embajador, en definitiva, el mejor rey de nuestra historia, está viviendo en los Emiratos Árabes: porque su hijo se lo había solicitado forzado por un gobierno social-comunista apoyado por separatistas y sucesores de terroristas.

Se aludía a lo ocurrido en 2012 cuando el monarca cazaba elefantes en el delta del río Okavango, a que mantenía una relación con Corinna Larsen, a que había recibido millones de amigos árabes, que después había regalado a su amiga buena parte de ese importe, etc.

Pero la razón principal cuando el rey se marchó de España en el verano de 2020 fue que estaba siendo investigado por presuntos delitos fiscales e incluso blanqueo de capitales por la fiscalía anticorrupción, investigación derivada de la seguida en Suiza por el fiscal de Ginebra Yves Bertossa y que fue finalmente archivada.

El gobierno y sus socios mandan en La Zarzuela

Y cada vez que parecía que iban a archivarse las diligencias en España, la fiscalía, quizás por influencias gubernamentales, ampliaba las mismas o las alargaba. Y cuando finalmente se han sobreseido todas las pesquisas y ya esos motivos esgrimidos inicialmente para pedirle a nuestro anciano rey que abandonara su querida España no tenían razón de ser, se argumentó que no debería ni visitar España porque en Inglaterra hay un proceso seguido contra él y lo de aquí se ha cerrado en falso.

Es decir, que habría de seguir esperando años Juan Carlos I para regresar a su patria y cumplir una pena de destierro que no le ha impuesto ningún juez sino un gobierno en cuyos partidos hay muchos que tienen causas penales abiertas y sentencias firmes condenatorias, respaldado por otros partidos en los que también hay causas abiertas y tienen sentencias condenatorias.

Admiro la valentía de Don Felipe VI en momentos como el discurso dado a la nación en esos días aciagos en que los separatistas catalanes querían imponer la independencia. Pienso que hoy debería tener el mismo coraje para negarse a aceptar las presiones del gobierno y sus socios, ya que después de su padre puede venir él.

Los que nos dan el sermón criticando a don Juan Carlos de Borbón en realidad estarían más cómodos en una república que en una monarquía parlamentaria.

Juan Carlos I y Adolfo Suárez fueron los que autorizaron al partido comunista de España para que concurriese a las primeras elecciones democráticas.

Ahora, sus sucesores olvidan lo que hizo y cómo salvó a la democracia española dirigiéndose a todos los españoles en aquella noche oscura. En cuanto a los herederos de ETA .

¿Qué decir? Si los terroristas tuvieron en su punto de mira al rey y Bildu no pide perdón por los crímenes etarras.

Los moralistas

Todos ellos quieren dar ejemplo de moralidad intentando dar órdenes al rey emérito sobre lo que debe hacer y lo que no debe hacer. Quizás algunos de estos demócratas debería preguntarse por qué el sueldo del Jefe del Estado y la asignación de la Casa Real no tienen una aportación más alta.

No dejo de salir de mi asombro cuando leo y escucho a muchos moralistas, políticos y periodistas, que dicen que Juan Carlos I ha dado el espectáculo en Sanxenxo, porque ha llegado en avión privado, por haber ido a recibirlo su amigo Pedro Campos junto a su bella y elegante esposa, porque lo han aplaudido y vitoreado con banderas españolas muchos ciudadanos, porque ha ido a las regatas y piensa volver, por haberse atrevido a ir a Pontevedra para ver jugar a su nieto.

¿Pero en qué quedamos?

¿Habían ustedes sugerido o preparado una visita institucional?

¿Ni a los dos años van a permitir que nuestro querido rey venga unos días a España para hacer lo que le apetezca?

Me alegra haber oído al monarca decir a una periodista “¿Explicaciones de qué?”.

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Todos esos que tanto hablan deberían mirarse en el espejo y pensar y reflexionar sobre si ellos lo hacen todo bien. Seguro que deben reconocer alguna falta.

Otros creen que aunque se haya archivado la investigación penal contra el rey emérito, ello ha sido debido a la regularización mediante el pago de una importante cantidad, y por otro lado, porque cuando ocurrieron los hechos, gozaba de la inviolabilidad. Entonces, añaden: “Moralmente es culpable”

La protección constitucional

La prerrogativa en virtud de la cual el rey no está sujeto a responsabilidad tiene su base en el artículo 56.3 de la Constitución Española. Es una protección especial del Jefe del Estado sobre la que algunos plantean la necesidad de una reforma.

Pero mientras no se modifique el texto constitucional, el jefe del estado no está sujeto ni a la responsabilidad civil ni a la penal por actos que ocurrieron cuando estaba en el cargo.

En mi opinión, es una inviolabilidad absoluta, por lo que lleva implícita la inviolabilidad permanente. Algunos hechos protagonizados por Don Juan Carlos de Borbón pueden ser más recientes pero tienen su origen en épocas en que era jefe del estado.

Ahí estarían incluidos los negocios, cuestiones fiscales, etc.

Ante tantos aciertos y servicios a la patria, Juan Carlos I tiene derecho a equivocarse. Dejemos ser feliz a quien ha contribuido a la felicidad de muchos españoles.

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