Isabel Marín Moral: «La nueva Ley de Farmacia de la Comunidad de Madrid refuerza el papel del farmacéutico»
Isabel Marín Moral es abogada especializada en Derecho Farmacéutico. En esta entrevista explica lo que ha supuesto la aprobación de la nueva Ley de Farmacia de la Comunidad de Madrid.

Isabel Marín Moral: «La nueva Ley de Farmacia de la Comunidad de Madrid refuerza el papel del farmacéutico»

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31/12/2022 06:50
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Actualizado: 01/1/2023 08:18
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A finales de diciembre se publicó la nueva Ley de Ordenación y Atención Farmacéutica aprobada por la Asamblea de Madrid con los votos del PP y Vox, que contempla la dispensación a domicilio de medicamentos bajo determinadas circunstancias y flexibilidad de apertura las 24 horas.

Desde el Ejecutivo han dicho que esta actualización de la legislación potencia el carácter asistencial de los establecimientos dispensadores y el papel de los profesionales al permitir la atención domiciliaria para aquellos pacientes en situaciones de dependencia o discapacidad que no puedan desplazarse a la oficina de farmacia de su elección.

Isabel Marín Moral. abogada especializada en Derecho Farmacéutico, ha explicado en una entrevista con Confilegal los aspectos más relevenates de esta nueva ley.

Más allá de las propuestas nuevas, ¿qué disposiciones cambia del texto anterior?

La nueva ley de farmacia de Madrid reemplaza la normativa vigente hasta ayer día 22 de diciembre. Se trata de una normativa que ha sido valiente con los cambios que ha incorporado si bien lo que realmente se necesita es una modificación de la normativa nacional.

No debemos olvidar que el artículo 149.1 de la Constitución establece que es competencia exclusiva del Estado: “16.ª Sanidad exterior. Bases y coordinación general de la sanidad. Legislación sobre productos farmacéuticos”.

Y la normativa nacional vigente sobre oficinas de farmacia es ya antigua, la Ley 16/1997, de 25 de abril, de Regulación de Servicios de las Oficinas de Farmacia, sobre todo si tenemos en cuenta los grandes cambios sociales operados en los últimos años.

Así, una de las cosas sobre las se ha hablado mucho es el ‘delivery’ o de venta online de medicamentos, que es una demanda de los ciudadanos, pero realmente estos temas precisan el cambio de la normativa nacional, en concreto de la b y uso racional de los medicamentos.

Dicho esto, la nueva ley de farmacia ha hecho un esfuerzo, en el marco de las competencias autonómicas, para adecuarse a las necesidades actuales que, además, se han evidenciado con la pandemia vivida.

Precisamente, la normativa actual refuerza el papel del farmacéutico que pasa a ser muy asistencial queriendo así dar respuesta a los retos que supone una población con alta edad, muy medicalizada y con una esperanza de vida alta.

Dada la negativa de la secretaria de Sanidad a la pregunta sobre la contratación de empresas de «delivery» (de reparto), ¿de quién dependería el transporte y entrega descritos de los medicamentos?

El tema del transporte de medicamentos es muy complejo y ya veremos cómo se avanza en él. A pesar de la nueva normativa, si pensamos en cómo llevarlo a la práctica, no es una cuestión pacífica.

Esta ley regula la atención farmacéutica domiciliaria y la dispensación con entrega informada a domicilio en determinadas condiciones. Sin embargo, es muy cuestionable que, en la práctica, vaya a ir el farmacéutico en persona al domicilio del paciente a llevarle el medicamento y hacerle ahí la atención farmacéutica, revisándole, por ejemplo, el botiquín.

Debemos ser realistas y esta entrega se hará a través de un tercero, y será el farmacéutico quien lo contrate. Dice la ley que debe ser a través de “personal cualificado de la oficina de farmacia”, es decir, a través de los farmacéuticos contratados o posiblemente también técnicos farmacéuticos, ya que resulta complejo pensar en qué otro perfil puede ser el personal cualificado.

Esto es demasiado caro para la farmacia, así que ya veremos cómo se hace. De todas las maneras es preciso todavía un desarrollo reglamentario para que esta «novedad» que es la atención domiciliaria se lleve a la práctica.

Por tanto, de momento, no hay dispensación domiciliaria.

Es una pena que por las diferentes presiones habidas se haya tenido que hacer una normativa de entrega a domicilio que no mira al ciudadano que realmente necesita este servicio.

Tal y como queda en la ley nos llevará a una alta litigiosidad y habrá farmacéuticos que no querrán arriesgarse, lo que va en perjuicio del paciente.

La oposición habla de una separación del modelo mediterráneo de farmacia a favor de la empresa privada. ¿Se sostiene esta acusación con lo que contiene el texto?

Yo creo que no. Lo cierto es que si miramos cómo se entregan los medicamentos hospitalarios desde los hospitales se hacen con entregas utilizando servicios de mensajería, que son empresas privadas. Esto se impulsó con la pandemia y ha quedado así. Se acerca el medicamento a casa del paciente y este lo agradece.

Lo que hemos vivido con la ley de farmacia de Madrid es una pugna política que ha olvidado que lo importante es el paciente. Creo que la oposición se ha olvidado que debe ponerse al paciente en el centro y la ley ha servido solo como guerra política sin fundamento.

Como decíamos antes, esa misma oposición ha permitido a nivel nacional que empresas privadas repartan los medicamentos hospitalarios, que son aquellos para el cancer, el VIH, etcétera, que antes se tenían que recoger por el paciente en farmacia hospitalaria.

No creo que el modelo se pueda romper con la actual ley, pero tampoco con sus borradores anteriores. Que la empresa privada pueda recoger medicamentos para llevarlos a casa del paciente (que esa era la discusión) es algo que se ha hecho siempre.

Durante años se ha pagado a taxistas para ir a coger la medicación a una farmacia cuando no se podía y no se tenía familia o vecinos de confianza. A esos taxistas o a los vecinos se les llamaba por teléfono, hoy usamos WhatsApp, otra empresa diferente, pero empresa al fin y al cabo.

¿Qué cambio práctico podría tener la modificación del «módulo poblacional para la autorización de nuevas oficinas”, como describió la directora general de Inspección, Ordenación y Estrategia Sanitaria de la Consejería de Sanidad, Elena Mantilla? Antes era de 2.800 habitantes por establecimiento y ahora “sube hasta los 3.000”, dijo en una entrevista.

La subida del módulo lo que permite es mantener el modelo mediterráneo y que la farmacia que se instale pueda ser viable.

Estamos en un momento en el que los precios de medicamentos bajan de forma continua por normativas estatales. El día 1 de enero 2023, 17.000 medicamentos serán más baratos. Y, por otro lado, los productos de parafarmacia se venden cada vez más a través de Internet por empresas ajenas a la farmacia.

Esto hace que hoy haya cada vez más farmacias que precisan ayudas económicas para sobrevivir. Se trata de las llamadas farmacias VEC, farmacias de viabilidad económica comprometida. La subida del módulo quiere que no existan estas farmacias y creo que es correcto.

Las farmacias deben ser viables y por eso creo que en lo que debe trabajarse es en sistemas para facilitar la medicación en aquellos lugares donde no hay farmacia abierta durante un horario mínimo. En estos casos la entrega por empresas (como en el caso de los medicamentos de farmacia hospitalaria) podría ser una fórmula posible si se quisiera.

De la misma manera, ¿cuáles son los efectos prácticos de los cambios descritos en los horarios?

Creo que aquí hay mucho ruido sin impacto real. Hay un horario mínimo para todas las farmacias, que es un horario muy razonable: de lunes a viernes entre las 10 y las 13 horas y entre las 17 y 20 horas y el sábado de 10 a 13 horas.

Luego, las farmacias podrán incrementar horario de acuerdo con sus intereses y los de sus clientes. No es lo mismo una farmacia en una zona comercial que una farmacia de barrio, por ejemplo.

¿Hay, como argumentan algunos diputados de partidos de izquierda, algún conflicto entre la enmienda que garantiza la libertad de conciencia de Vox y lo estipulado por la ley del aborto?

Desde mi punto de vista no lo hay. La objeción de conciencia en el ejercicio de su profesión del farmacéutico es algo que ya el Tribunal Constitucional ha reconocido, así que no habiendo cambio de la Constitución creo que cualquier cuestionamiento desde la vertiente legal es claramente insuficiente.

En todo caso, creo que es un tema de ruido político más que algo que realmente se dé en la farmacia española.

En la susodicha entrevista, Elena Mantilla explica que «dentro del marco global de emergencias sanitarias, se recoge la participación e integración de los establecimientos y servicios farmacéuticos en los dispositivos y medidas que se establezcan en caso de necesidad». ¿Qué podemos esperar de esto?

Entiendo que es una fórmula para que, en casos como el vivido con el Covid, haya normativa donde acudir legalmente para tomar decisiones relacionadas con la prestación de farmacia.

Lo que hemos visto con la pandemia es que siempre se regulaba sin tener en cuenta posibles emergencias y ahora hemos aprendido que deben incluirse estas eventualidades.

¿Hay algún detalle que le parece que debería destacarse del texto?

Un tema muy importante que ha pasado un poco desapercibido y que está llamado a ser importante es el SPD, acrónimo de “sistemas personalizados de dosificación”, que consiste en que el farmacéutico organice semanalmente la medicación del paciente por tomas en un pastillero gigante o en bolsitas individualizadas.

Esto nos lleva a una mejor adherencia farmacéutica, un menor ingreso hospitalario y un ahorro económico (porque no se pierde tanto la medicación y alguna duplicada se puede detectar).

Será muy importante cómo se desarrolle reglamentariamente y aquí, lo importante sería que la propia Administración financiara el servicio, ya que existen estudios donde queda patente que el ahorro en términos globales es muy alto en comparación con el coste del servicio.

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