Tickle, la mujer trans, nació varón pero vive como mujer desde 2017. La jurisprudencia australiana considera que el sexo puede «cambiable y no necesariamente binario».

La justicia australiana condena a una red social solo para mujeres a indemnizar con 6.066 € a una mujer trans

26 / 08 / 2024 17:23

Actualizado el 26 / 08 / 2024 17:27

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El Tribunal Federal de Australia ha condenado a una red social solo para mujeres a pagar 10.000 dólares australianos (6.066 euros) a una mujer trans a la que, después de ser aceptada, se le negó el acceso por ser considerada un hombre.

La justicia de ese país concluyó que aunque Roxanne Tickle no fue discriminada directamente, sí sufrió discriminación indirecta, que ocurre cuando una decisión afecta negativamente a una persona con un atributo específico.

En 2021, Tickle descargó «Giggle for Girls» (Risita para chicas, en español), una app publicitada como un espacio seguro solo para mujeres, que excluye a los hombres.

Para acceder, Tickle subió un «selfie» que fue aprobado, en un principio, por un software de reconocimiento de género diseñado para excluir a los hombres.

Sin embargo, 7 meses después, su pertenencia fue revocada.

Tickle sostuvo que tenía derecho a usar servicios destinados a mujeres y que había sido discriminada por su identidad de género.

En consecuencia, demandó a la plataforma y a su directora ejecutiva, Sall Grover.

Solicitó una compensación de 200.000 dólares australianos (121.321 euros) por los daños sufridos. Alegó que la «confusión persistente sobre su género» le causó «ansiedad constante y pensamientos suicidas ocasionales».

El equipo de abogados de «Giggle for Girs», por su parte, argumentó que el sexo es un concepto biológico y que la negación de acceso a Tickle constituía una discriminación sexual legítima, ya que la aplicación estaba diseñada para excluir a los hombres.

EL SEXO PUEDE SER «CAMBIABLE Y NO NECESARIAMENTE BINARIO»

Sin embargo, el juez federal del caso, Robert Bromwich, desestimó este argumento. Subrayó que la jurisprudencia del país considera que el sexo puede ser «cambiable y no necesariamente binario», y condenó a «Giggle for Girls» con esa cantidad –20 veces menos a la cantidad solicitada–, a la que sumó las costas.

Tickle celebró el fallo, afirmando que «todas las mujeres están protegidas contra la discriminación» y que esperaba que este caso fuera «sanador para las personas trans y de género diverso».

Grover, por su parte, expresó su descontento con el veredicto a través de X, afirmando que la lucha por los derechos de las mujeres continuaba y que proyectaba recurrir en apelación ante la «High Court» australiana (Tribunal Superior de Justicia).

Este caso, conocido como «Tickle vs Giggle», es el primero sobre discriminación por identidad de género que llega al Tribunal Federal en Australia. Su desenlace ha establecido un precedente sobre cómo los tribunales pueden manejar el debate entre la inclusión trans y los derechos basados en el sexo.

Tickle, quien nació varón pero vive como mujer desde 2017, afirmó que siempre había sido tratada como mujer, aunque ocasionalmente enfrentaba miradas de desconcierto.

LA CREADORA DE «GIGGLE FOR GIRLS» ES UNA TERF

Grover, por el contrario, sostuvo que no cree que una persona pueda cambiar de sexo y se negó a referirse a Tickle como «señora», declarando que «es un hombre biológico».

Para la feminista, “Es una ficción legal que Tickle sea una mujer. Su certificado de nacimiento ha sido alterado de masculino a femenino, pero es un hombre biológico y siempre lo será. (…) Estamos defendiendo la seguridad de los espacios exclusivos para mujeres, pero también la realidad y la verdad básicas, que la ley debería reflejar”.

Grover dijo identificarse como TERF, un acrónimo que en inglés significa «Trans-Exclusionary Radical Feminist» o «feminista radical trans-excluyente».

Se utiliza para describir a un sector del feminismo que no reconoce a las mujeres transgénero como mujeres y, por lo tanto, no las incluye en sus luchas y demandas por los derechos de las mujeres.

Este término se ha convertido en un término muy controvertido en ese país y a menudo es considerado despectivo, ya que implica una postura que muchos ven como discriminatoria hacia las personas transgénero.

De acuerdo con Grover, creó «Giggle for Girls» para proporcionar un espacio seguro y exclusivo para mujeres.

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