Un año y medio de prisión; esta es la pena que pesaba recientemente sobre una mujer por hacerse pasar por jueza. Un delito de estafa del que, sin embargo, no se libran tampoco ni abogados, ni procuradores, ni fiscales. Así pues, muchos son los casos de ciudadanos que se hacen pasar por juristas para conseguir un rendimiento económico de su presunto conocimiento jurídico; algo que puede hacerles entrar en prisión.
La sobrecarga de trabajo, la salud mental o la conciliación parecen no ser el único problema de los juristas en estos últimos años. Y es que el intrusismo parece haber llegado también al mundo del Derecho.
Así pues, y a pesar del profundo conocimiento que es necesario para actuar como un juez, abogado o fiscal, parece que algunos están más que dispuestos a esmerarse en sus imitaciones de estos profesionales del derecho. Ello, para conseguir estafar a más de un incauto.
Es el caso de Francisca (nombre ficticio), quien ahora ha sido condenada a un año y medio de prisión por hacerse pasar por una jueza. Ello, con la intención de hacer creer a otra mujer que, a cambio de pagarle 1.000 euros, ella podría agilizar el procedimiento judicial en el que se encontraba inmerso su hijo. Un delito por el que la Audiencia Provincial la considera culpable de un delito de estafa.
Prisión también para presuntos procuradores o fiscales
Era 2015 cuando, en Sevilla, la Policía Nacional detenía un hombre, quien había dejado una deuda de 600 euros a un taxista. Conductor al que engañó asegurándole que era el segundo fiscal jefe de la Audiencia Provincial. Y que, por ello, podría hacerle ganar más dinero, gracias a los desplazamientos de los miembros de la Fiscalía.
Un delito de estafa que no era el primero. Y es que este presunto fiscal ya tenía otras seis detenciones anteriores por hechos similares.
Prisión que también recaía sobre un hombre que se hacía pasar por un procurador de los tribunales para estafar a un anciano.
Así, tras el aviso de una cómplice, el hombre acudía a la vivienda de un hombre mayor, que estaba enfermo, y tenía un procedimiento contencioso abierto por reclamación del pago de una colección de libros. En concreto, el hombre se hacía pasar por un procurador, ofreciéndose a mediar en el procedimiento. Engaño con el que consiguió estafar más de 5.000 euros al anciano. Lo que, finalmente, le llevó a ser condenado a un año de prisión.
Los abogados, el «blanco fácil» de los delincuentes
Más son los casos que, en este sentido, afectan a los abogados en el ejercicio de su profesión. Y es que los casos de falsos letrados que dicen tener un éxito absoluto en sus casos, únicamente para estafar a sus clientes, no dejan de multiplicarse. Al igual que sus condenas que, en muchos casos, incluyen penas de prisión.
Es el caso de una supuesta estafadora que, en el marco de la operación ‘Colegiada’, fue detenida por la Policía Nacional. Ello, por presuntamente actuar como falsa abogada, siendo acusada de estafar más de 50.000 euros a los miembros de una familia de Telde, a los que prometía indemnizaciones «millonarias» tras contactar con ellos tras sufrir el fallecimiento de uno de sus miembros.
Igualmente, la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a cuatro años de prisión a una mujer que engañó a una amiga de la infancia al hacerse pasar por abogada para tramitarle su proceso de divorcio. Pena de cárcel que recaía sobre ella por un delito de estafa a raíz de este «intrusismo laboral».