Los números no mienten. Mientras los discursos oficiales hablan de recuperación, el último Barómetro del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos dibuja un panorama bien distinto: entre enero y junio de 2025, España perdió el 4,8% de sus pequeñas y medianas empresas.
Es cierto que en el mismo período se constituyeron un 5,2% de nuevas sociedades, pero este dato esconde una realidad más compleja. «Los pequeños negocios no levantan cabeza: uno de cada veinte ha cerrado en solo seis meses. No es crecimiento, es rotación forzada», advierte Fernando Jesús Santiago Ollero, presidente del Consejo General.
«Las que desaparecen son negocios viables que no pudieron resistir más. Las que nacen lo hacen, muchas veces, con un pie en el abismo».
La aritmética de la supervivencia
El 17% de las empresas cerró el primer semestre con pérdidas. Otro 17% declara problemas graves de liquidez. Y mientras el 25,5% ha tenido que endeudarse más, solo el 25,8% ha conseguido reducir su deuda.
Pero el dato más revelador está en el acceso al crédito: el 40,4% de los negocios encuentra hoy más dificultades para obtener financiación bancaria. Solo el 13,1% dice lo contrario.
La ecuación es implacable: mismos ingresos (apenas un 36,9% factura más que en 2024), más gastos, y una carga fiscal que no perdona. El 50,6% de las empresas paga hoy más impuestos que hace un año. Solo el 4,6% paga menos.
«Con esta aritmética no hay milagros posibles», resume Santiago. «Muchos negocios siguen vivos porque resisten, no porque el entorno los acompañe».
El lado oscuro: la economía sumergida
La presión ha generado una respuesta predecible pero preocupante: el 12,4% de los negocios opera total o parcialmente fuera del sistema. Traducido a cifras absolutas, hablamos de más de 340.000 empresas.
«No es una elección, es una salida desesperada», explica el presidente del Consejo. «Muchos acaban fuera del sistema porque dentro no encuentran oxígeno para sobrevivir».
La Administración: parte del problema
El colapso administrativo agrava la situación. El 84,3% de los gestores administrativos confirma que la atención de la Administración no ha mejorado en 2025. Más preocupante: el 61% considera que hacer trámites es hoy más difícil que antes de la pandemia.
Los gestores puntúan el funcionamiento de la Administración Central con un 4,4 sobre 10, las autonómicas con un 4,9 y las locales con un 4,7.
«Las administraciones están colapsadas y necesitan ayuda», reconoce Santiago. «Los gestores administrativos llevamos tiempo ofreciéndonos. Ya toca que recojan el pañuelo».
La trampa de la productividad
Un informe técnico elaborado por el Consejo junto al economista Javier Santacruz Cano aporta el marco teórico que explica estos números. El título es revelador: «¿Las empresas españolas ganan dinero suficiente para subir los salarios?».
La respuesta es tajante: no. El 90% del tejido productivo español son microempresas y pymes con rentabilidad estructuralmente baja. Desde 2008, la productividad por trabajador ha caído de forma sostenida. En el segmento más vulnerable, las ventas por empleado llevan seis trimestres consecutivos en descenso.
«La rentabilidad no es un lujo, es una condición básica para sostener el empleo», explica Santiago. «Exigir más sin reconocer esta realidad es condenar al tejido productivo a una lenta asfixia».
El silencio de las organizaciones empresariales
Hace exactamente un año, CEPYME publicó el Manifiesto de la Pyme Española, denunciando la sobrerregulación, la fiscalidad asfixiante y la desconexión administrativa. Doce meses después, nada esencial ha cambiado.
Santiago plantea una pregunta incómoda: «¿Qué han hecho las organizaciones empresariales por quienes dicen representar?». Su respuesta es directa: «Nada. Se han convertido en estructuras conservadoras, atrapadas en una lógica de gestión de lo pactado».
«No pedimos privilegios», concluye. «Pedimos condiciones justas, voz propia y valentía para defender lo que somos. Las pymes no necesitan estructuras vacías. Necesitan representación de verdad».
El horizonte: entre la resignación y el realismo
Las expectativas para 2025 reflejan esta división: el 24,6% cree que será mejor, pero el 27,4% opina que será peor. «No hay confianza. Lo que hay es resignación y cansancio», sentencia Santiago.
Los datos son tozudos y el diagnóstico, claro. La pregunta que queda es si habrá voluntad política para cambiar una dinámica que amenaza con asfixiar el tejido productivo que sostiene la economía española.
Porque, como advierte el presidente de los gestores administrativos: «Sin rentabilidad no hay tejido productivo sostenible». Y sin tejido productivo sostenible, no hay futuro económico que valga.