«¿Qué Almería quieres?«; así reza el cartel de Vox que se ha convertido en fuente de polémica en El Ejido, Almería. Y es que su diseño ha sembrado las críticas y los aplausos en la opinión pública, donde muchos se han preguntado si este cartel propagandístico podría sobrepasar la libertad de expresión, y convertirse en un ejemplo de racismo o islamofobia.
La sociedad española está cada vez más expuesta a duros mensajes políticos, tanto en la propaganda de cada partido, como en sus enfrentamientos en las Cortes Generales y ante los medios de comunicación.
Un clima de confrontación que la formación de Santiago Abascal no ha dudado en aprovechar para una de sus últimas campañas de propaganda en Almería, poco después de producirse los sucesos de Torre Pacheco. Así pues, Vox ha lanzado un cartel de gran tamaño, en el que aparece la pregunta «¿Qué Almería quieres?», junto a dos fotografías. En la primera, una mujer con vestimenta islámica, junto a los logos del PP y PSOE. A la derecha, una mujer joven con una camiseta de tirantes, con el pelo libre, y el logo de Vox.
Diseño que no ha tardado en sembrar la polémica en las redes sociales, donde la imagen no ha tardado en hacerse viral.
«Discurso de odio y racismo», «En todo caso, sería islamofobia» o «esto no debería ser permitido por la ley», han contestado algunos usuarios a este cartel, mientras otros reconocen que se trata de «una realidad», dado que a las mujeres no les gusta que las tapen «como un saco de patatas».
Polémica ante la que tanto PSOE y PP podrían actuar judicialmente, solicitando algún tipo de reclamación. Ello, a través de vías que no son «sencillas», tal y como explica a Confilegal Ignacio Palomar Ruiz, socio director de Servilegal Abogados.
Las tres vías de reclamación hacia Vox
«Jurídicamente caben varias acciones, aunque ninguna sencilla», explica el abogado.
La primera de ellas, consistiría en la «retirada de la lona por vía administrativa o contencioso-administrativa». Algo para lo que sería necesario acreditar que esta lona «vulnera ordenanzas municipales (por ejemplo, normas sobre publicidad ofensiva, incitación al odio o uso indebido del espacio público). En Madrid, ya ha habido precedentes con lonas políticas retiradas por contenido atentatorio a derechos fundamentales».
Por otro lado, también cabría la posibilidad de una «acción civil por intromisión ilegítima en el honor y la imagen. Especialmente si el mensaje es objetivamente injurioso o difamatorio».
Una opción que sólo tendría recorrido «si un dirigente o partido concreto se siente directamente aludido», explica Palomar Ruiz. «Y aún así es difícil, porque el marco de libertad de expresión política es amplio. La clave sería probar que hay un ataque directo y gratuito a la dignidad sin base fáctica», plantea.
Por último, cabría una posible «denuncia por publicidad engañosa o desinformación». Una vía que el propio abogado descarta: «es muy débil jurídicamente en el ámbito político, porque la Ley de Publicidad no se aplica igual al discurso electoral o ideológico».
«Cada mensaje político es también una oportunidad para el debate. Y me parece sano que existan formas distintas de ver el mundo, mientras se respeten las normas del juego», valora Ignacio Palomar. Un contexto en el que el mensaje de Vox estaría enmarcado en la libertad de expresión.
Un derecho que «debe ser protegido incluso cuando nos desconcierta o nos resulta incómoda».
«Más allá de las formas, prefiero un país donde se pueda decir casi todo, a uno donde se censure lo que no gusta. La clave está en responder con argumentos, no con censura», destaca el abogado.