Por su atemporalidad, la mitología griega, en la que se puede encontrar de todo, está llena de enseñanzas que son útiles en nuestros días. Esta es la razón que me ha llevado a utilizar el mito griego para hacer una referencia metafórica a la devastación que en la naturaleza han causado los incendios habidos en este fatídico mes de agosto de 2025, en distintos puntos de España y que han quemado 362.473 hectáreas de bosque.
EL MISTERIO DE LA NATURALEZA EN LA MITOLOGÍA GRIEGA
La naturaleza en la mitología griega se personificaba a través de dioses y diosas que representaban elementos específicos de la misma. Especialmente, a través de las ninfas, deidades femeninas menores, que, como espíritus de la naturaleza, personificaban lugares concretos como bosques, montañas, ríos, manantiales y prados.
Precisamente, para explicar los misterios de la naturaleza en la Grecia antigua, eran muy frecuentes los mitos que relacionaban a las deidades con las plantas y las flores.
Esa es la razón por la que mucha de nuestra flora recibe nombres cuyos orígenes son míticos, como el lirio, la adelfa, el laurel, el ciprés, el narciso, el jacinto, la hiedra o la orquídea, etc., que surgieron, precisamente, de personajes transformados por los dioses en estas plantas y flores.
Dada la estrecha relación de algunas de las deidades griegas con la naturaleza, seguramente la devastación causada en la misma por el fuego este pasado mes de agosto habría llenado de cólera a algunas de ellas, como, por ejemplo, a Deméter, diosa de la vegetación y la agricultura, pero especialmente a la diosa Artemisa, deidad especialmente protectora de la naturaleza, en concreto de la salvaje, de los bosques, de las montañas y de la caza, que, dado su irascible carácter, estaría muy enojada por la enorme destrucción que el fuego ha causado en esa naturaleza de la que ella es protectora y a quien le corresponde su salvaguarda.
LOS PRINCIPALES MITOS SOBRE LA DIOSA ARTEMISA
La diosa Artemisa fue muy importante en la mitología griega; se la veneraba en todo el Mediterráneo. Su templo de culto más importante estaba en Éfeso (Jonia, actual Turquía), que fue una de las siete maravillas del mundo antiguo.
Como en cualquier mito o leyenda de las deidades griegas, existen varias versiones y lo mismo sucede con el mito de esta diosa: hija del dios Zeus (padre de los dioses del Olimpo) y de Leto (hija de los titanes Ceo y Febe) y hermana melliza del dios Apolo, nacida en la isla de Delos.
A menudo se la representa en pinturas y esculturas en un escenario forestal, como una cazadora llevando un arco y flechas, acompañada de un ciervo.
Artemisa era una diosa muy irascible y vengativa, hasta tal punto que, en una ocasión en que se encontraba tomando un baño en el bosque en compañía del coro de ninfas que siempre le acompañaba, fue vista desnuda por Acteón, príncipe de Tebas (hijo de Aristeo y Autónoe), que andaba cazando por aquellos lugares.
La diosa se enfadó tanto por haber sido contemplada desnuda por un humano que transformó a Acteón en un ciervo e incitó a sus propios sabuesos a que lo atacaran. Estos lo destrozaron sin saber que el ciervo al que daban caza era su propio dueño.
Algunas otras leyendas narran conocidas venganzas de esta diosa, como la que protagonizó contra Adonis, como castigo por haber presumido de ser mejor cazador que ella.
También se vengó de Orión, al que mató por intentar seducirla, y también mató a Quíone (hija de Dedalión) por su orgullo y vanidad, atravesándole la lengua con una lanza que le produjo una herida de la que moriría poco después.
Y es que esta diosa no solo tomaba cumplida venganza de los abusos, excesos e injusticias de todo tipo que pudieran cometerse contra ella y/o su familia, sino que también castigaba a quienes la desdeñaban, la despreciaban e incluso simplemente la desconsideraban, como le ocurrió a Eneo, rey de Calidón, cuando éste se olvidó de ella en unos sacrificios que realizó a otros dioses.
Esto motivó que Artemisa enviara a un enorme jabalí a las tierras del rey, que asoló sus cosechas, hasta tal punto que sus súbditos llegaron a pasar hambre. Este caso se conoce en la mitología como el “jabalí de Calidón”.
EL PROBABLE CASTIGO DE ARTEMISA POR ESTA DEVASTACIÓN FORESTAL
Estos y otros mitos sobre la diosa Artemisa denotan el carácter fuerte, caprichoso, vengativo y cruel de esta deidad, lo que nos hace pensar que, como diosa protectora de la naturaleza, a buen seguro que, hoy en día, estaría muy contrariada con el impacto negativo que los humanos están causando en la misma, con actuaciones que suponen una verdadera amenaza ambiental por la constante destrucción de los recursos naturales, así como por la contaminación que originan las industrias y los residuos, que tanta influencia tienen sobre la salud humana y la vida animal y vegetal.
En concreto, y por lo que se refiere a los incendios forestales, el abandono rural, la ausencia de una gestión forestal adecuada, la nula ordenación territorial, la escasísima inversión en prevención real de incendios y la ausencia de políticas que aborden una planificación coherente del paisaje son todas ellas actuaciones humanas que, por acción u omisión, han podido producir esta devastación forestal que ha generado el fuego este pasado mes de agosto en nuestros montes y que la diosa Artemisa, a buen seguro, viviría con sentimientos de amargura, tristeza y desolación y, posiblemente, meditando una probable venganza para castigar a quienes hubieran podido ser responsables directa o indirectamente de este desastre natural, algo tan habitual en la mitología griega, que está llena de venganzas, castigos y maldiciones contra quienes desobedecían o contrariaban a los dioses.