«Se inventó, literalmente, toda la denuncia»; esto es lo que sucedía en el caso de un conflicto entre dos trabajadoras de Correos que acababa ante los tribunales. Una situación ante la que la representación legal de la actora decidía abandonar el juicio, ante las muchas dudas e inexactitudes de su representada.
Era el 15 de noviembre de 2024 cuando Sofía (nombre ficticio), trabajadora de Correos, era denunciada ante la Policía Nacional por una compañera de trabajo.
Una denuncia, a la que ha tenido acceso Confilegal, en la que la denunciante aseguraba que Sofía no sólo la había insultado, sino que también había llegado a provocarle daños físicos tras zarandearle el brazo izquierdo.
«Dirigiéndose a ella de forma muy agresiva le manifestaba «¿Por qué no me hablas? ¿Qué problema tienes conmigo? No me vuelvas a llamar puta», a la vez que la zarandeaba fuertemente del brazo izquierdo», expone la denuncia presentada, en la que, supuestamente, la agresora le gritó que «le quedaban días contados en el distrito».
Un caso que llegaba ante el Juzgado de Instrucción nº20 de Madrid, bajo la magistratura de Adelaida Medrano Aranguren. Una magistrada que, en su sentencia 340/2025, absolvía de todos los cargos a Sofía. Ello, después de que el abogado de la denunciante decidiese abandonar el procedimiento en la propia sala de juicios.
La trabajadora de Correos se «inventó» la denuncia
«Se inventó, literalmente la denuncia», explican a Confilegal desde el bufete de abogados que ha representado a la trabajadora. Una representación, dirigida por el abogado Rubén Loro Cáceres, que vivió toda una sorpresa en el propio acto del juicio.
Y es que, en plena sala, el abogado de la denunciante renunciaba a la acusación. Ello, debido a las muchas contradicciones que mostraba su representada ante la magistrada.
«No tenía ninguna prueba que avalase lo que decía. El médico, en su informe, dice que no tiene ningún signo de haber sido agredida. Y en el acto del juicio, en el interrogatorio, comenzó a contradecirse. Y pregunta tras pregunta, comenzó a verse que su relato no tenía sentido. Hasta un punto en el que su propio abogado, en el acto de juicio, renunció a la acusación», explican desde el bufete.
Una falta de acusación que también se producía desde la Fiscalía. Y que llevaba a la magistrada a hacer primar el derecho de defensa, y absolver a la trabajadora de Correos.
«Era todo mentira. Ni se habían encontrado en la calle, como ella dijo. Por alguna rencilla personal, se había inventado todo esto, es lo que se sobreentiende», aseguran.
Un caso en el que, ahora, la denunciada podrá plantearse la posibilidad de convertirse en actora, presentando a su vez una querella contra su compañera por denuncia falsa.