El vocal del bloque de izquierdas del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), José María Fernández Seijo, no se va, por ahora. El pasado 23 de octubre presentó su dimisión en protesta porque su excompañero de bloque, Carlos Hugo Preciado, no saliera de la Comisión Permanente en la renovación que se llevó a cabo gracias a los votos del bloque de las derechas, del propio Preciado y de la presidenta –ambos progresistas–.
Para que Fernández Seijo deje de ser vocal es preceptivo que la presidenta, Isabel Perelló, le admita formalmente la dimisión, lo que no se ha producido todavía, tras la reunión que ha tenido lugar entre ambos esta mañana.
Fernández Seijo le ha planteado unas condiciones para continuar en el cargo pero Perelló no ha decidido nada al respecto.
Desde el gabinete de prensa del CGPJ se limitan a señalar que la presidenta “no ha tomado aún una decisión” y que la renuncia “no ha sido retirada”.
El origen del conflicto
La crisis estalló el 23 de octubre, cuando el pleno aprobó la renovación anual de las comisiones de trabajo —estructura clave para el funcionamiento del órgano— con los votos del bloque conservador, del vocal progresista Carlos Hugo Preciado y de la propia Perelló.
El objetivo de los nueve vocales del bloque de las izquierdas era que saliera Preciado de la Comisión Permanente y que le sustituyera uno de los suyos.
Precisamente Fernández Seijo había solicitado integrarse en dicha Comisión Permanente —la más importante entre la celebración mensual de plenos—, lo que no consiguió. También salió de la Comisión de Escuela Judicial.
Ese mismo día, al término de un pleno especialmente tenso, entregó a Perelló su carta de renuncia, anticipada ante el rumbo de las negociaciones internas.
Tras el pleno, los nueve vocales progresistas emitieron un comunicado denunciando que Perelló había “impuesto” un “cambio de reglas” que excluye a su grupo de la Comisión Permanente.
Subrayaron que se ha vulnerado la lógica de consenso que debía guiar la actual composición del CGPJ y acusaron a la presidencia de consolidar una fractura institucional.