El comisario jubilado José Manuel Villarejo ha asegurado este jueves ante la Audiencia Nacional que su intervención en el conflicto personal entre el empresario Javier López Madrid y la dermatóloga Elisa Pinto se limitó a escucharle y aconsejarle, actuando —según sus propias palabras— como un “psiquiatra”, lo que permitió al empresario “ahorrarse los honorarios”.
Villarejo ha realizado estas manifestaciones durante su declaración en la causa en la que está acusado, junto a su socio Rafael Redondo y López Madrid, por un presunto delito de cohecho. El comisario jubilado solo ha respondido a las preguntas de su abogado, Antonio Cabrera.
Según ha explicado, conoció a López Madrid en el verano de 2013, después de que se lo presentara un empresario con el que compartía planta en el grupo empresarial CENYT. Esta persona le comentó que “un amigo” atravesaba un problema personal. Tras conocer los detalles del caso, Villarejo ha señalado que le pareció “el clásico problema sentimental, donde dos personas habían roto y una de las partes no había aceptado la ruptura”.
Durante su declaración, el comisario jubilado se ha referido a un audio incorporado a la causa en el que se le escucha afirmar que López Madrid “era un tipo muy pesado”. A este respecto, ha reiterado que el empresario le utilizó “como psiquiatra”, insistiendo en que no cobró cantidad alguna por su actuación ni entregó ninguna “hoja de encargo profesional con los servicios” que pudiera prestar desde CENYT.
Recomendó acudir a la consulta de la dermatóloga
En relación con la visita a la consulta de Elisa Pinto, Villarejo ha declarado que, ante la insistencia de López Madrid, le indicó que no le “quedaba otra solución que denunciarla o volver con ella”. “En eso fue en lo que consistió mi aportación”, ha resumido.
Según su versión, López Madrid le manifestó que no quería que la situación trascendiera públicamente por el impacto que podría tener en su familia. En ese contexto, el empresario le habría expresado su intención de acudir a la doctora para que cesaran unas presuntas llamadas que, según él, se realizaban desde cabinas telefónicas y tarjetas de prepago al entorno familiar y profesional.
Villarejo ha explicado que López Madrid le pidió que acudiera a la consulta acompañado de su abogado, una opción que rechazó por tratarse, a su juicio, de “una cuestión muy delicada”. No obstante, le recomendó no acudir solo y hacerlo con “algún testigo”. En ese momento, según ha relatado, se encontraba en su despacho Rafael Redondo, a quien pidió que acompañara al empresario para que pudiera dar fe de que “no iba a pasar nada”.
Redondo, que también ha declarado únicamente a preguntas de su abogado, Antonio Tapia, ha confirmado que acudió a la consulta en calidad de “testigo” y por indicación de Villarejo. Asimismo, ha asegurado que no suscribió contrato alguno con CENYT ni abonó cantidad de dinero por dicha intervención.
“Tiene narices el lío en el que me ha metido este sujeto”
El escrito de acusación presentado por la abogada de Elisa Pinto recoge una conversación en la que Villarejo afirmaba que reclamaría a López Madrid una cantidad de dinero como compensación por su actuación en el conflicto.
En ese texto se señala que Villarejo habría manifestado: “Yo cuando termine todo, cuando le meta la querella a la pava ésta y a todos los que la han ayudado, hablaré con él… ponme un poquito de pasta, porque me has metido en un embolao”.
Preguntado por este extremo, Villarejo ha explicado que dichas palabras se produjeron en un contexto de charla amistosa y como expresión de su “rabia” por la situación. “Dije: ‘tiene narices el lío en el que me ha metido este sujeto por una relación que tenía con esta señora’”, ha señalado.
Según ha insistido, esa expresión evidencia precisamente que no cobró por su intervención, ya que —ha afirmado— no tendría sentido pedir “daños y perjuicios por un trabajo” que se hubiera realizado de manera remunerada.