Los recientes accidentes que se están produciendo en la red ferroviaria deben abrir el debate y la posibilidad de exigirse el uso de cinturones de seguridad en los trenes, por cuanto sería un mecanismo de evitación de unas consecuencias más gravosas ante un siniestro ferroviario, tal y como se están dando con más frecuencia últimamente, y claramente en la reciente tragedia producida en Andalucía.
Difícilmente podríamos imaginarnos que los trenes pudieran volcar saliéndose de la vía o colisionar entre dos, ya que circulan por vías distintas.
Pero los acontecimientos que se han registrado últimamente obligan a cambiar la perspectiva acerca de las medidas de seguridad que es preciso implantar en el transporte ferroviario y en el de los propios tranvías que circulan por las ciudades y que pueden también colisionar, por ejemplo, con vehículos que atraviesen la zona por la que está pasando el mismo y causen una colisión que haga desplazarse bruscamente a los viajeros, con riesgo de perder la vida al golpearse con cualquier zona del mismo tranvía, provocando la muerte o lesiones graves.
En la actualidad nada debe ser descartado y cuanta más protección tengamos a la hora de viajar, mejor.
Porque estamos hablando de pérdida de vidas o causación de lesiones graves, por lo que todas las medidas de protección y de seguridad para los viajeros en el transporte deben ser adoptadas para aminorar los resultados de una colisión del tren o tranvía.
El cinturón de seguridad es obligatorio en la circulación de vehículos de motor y, también, en aviones como mecanismo de autoprotección del viajero ante un accidente.
Hasta ahora no se entendía la necesidad
Pero hasta la fecha se entendía la no necesidad de estos mecanismos de protección en la red ferroviaria, hasta que la multiplicación de accidentes en la misma tiene que abrir el debate sobre la necesidad de introducir la obligación del uso del cinturón de seguridad en este mecanismo de transporte, porque evitaría, a buen seguro, muertes y lesiones graves que se están produciendo como consecuencia de descarrilamientos de trenes o de colisiones.
Hay que tener en cuenta que las modificaciones que se introducen en cualquier ámbito van surgiendo a medida que se detecta la necesidad de las mismas y la insuficiencia de los medios puestos para evitar las consecuencias dañosas de un siniestro.
«Los acontecimientos que se han registrado últimamente obligan a cambiar la perspectiva acerca de las medidas de seguridad que es preciso implantar en el transporte ferroviario».
Y en la actualidad, nunca pensábamos que pudieran ocurrir tragedias como las que estamos viendo, por lo que aparece con urgencia la necesidad de establecer la obligatoriedad del uso de cinturón de seguridad cuando se viaja en tren e, incluso, en un tranvía de los que circulan por cualquier ciudad para evitar que una incidencia en la circulación acabe con la vida de los pasajeros.
Por el golpe que la colisión origina dentro del vagón a consecuencia del impacto del tren o tranvía, que provoca un desplazamiento brutal del viajero hacia uno y otro lado de aquellos, pudiendo causar la muerte por el impacto, sobre todo, de la cabeza sobre cualquier zona del transporte, lo que no ocurriría si se utilizara de forma obligatoria el cinturón de seguridad.
Es lógico y natural que se haya impuesto el uso en la circulación de vehículos de motor y en el transporte de carretera, como los autobuses, porque son habituales las colisiones entre vehículos y la gran protección que proporciona el uso del cinturón de seguridad ha evitado muchas muertes ante accidentes en la carretera.
Reglamento General de Circulación
El uso de cinturones de seguridad en el transporte de personas está claramente establecido en el Reglamento General de Circulación (RGCir) y en la legislación de seguridad vial derivada del Derecho de la Unión Europea.
La rigidez lógica con la imposición de sanciones por el no uso del cinturón ha determinado que ya sea una costumbre que cuando entramos en un vehículo de motor realicemos el gesto de ponernos el mismo, lo que hemos asimilado frente a las reticencias que antes existían de su uso, alegando que era molesto, no dándonos cuenta de que con ello estábamos protegiendo nuestra vida.
Pero, curiosamente, cuando nos subimos en un tren o tranvía no tenemos esa percepción del riesgo que podemos correr si estos medios de transporte descarrillan o colisionan con cualquier objeto, lo que no es algo tan impensable como estamos viendo y que provoca un número importante de pérdida de vidas ante el volumen de viajeros que habitualmente viajan en los mismos.
Por ello, la reflexión y el debate deben abrirse con urgencia para introducir la obligatoriedad del uso del cinturón de seguridad en el transporte ferroviario y elevar, con ello, las medidas de seguridad que deben ponerse en este medio de viaje, que nos está cambiando nuestra percepción ante la necesidad de extremar el control y precauciones ante cualquier forma de viajar.
Y las malas experiencias son la mejor razón para introducir cambios en nuestras vidas, y la sociedad entera debe aprender de ellas, así como sus responsables, para que esos cambios se introduzcan con urgencia. Nos va en juego la vida e integridad física, que es lo que más debemos proteger.