El mensaje es claro y marca doctrina europea: los bancos no están obligados a explicar al cliente, paso a paso, cómo se fabrica un índice oficial como el Wibor cuando conceden una hipoteca a tipo variable. Así lo acaba de establecer el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, cerrando la puerta a una de las líneas de ataque más utilizadas por los consumidores en litigios sobre transparencia bancaria.
En su sentencia dictada en el asunto C-471/24, el TJUE analiza un préstamo hipotecario firmado en 2019 por un consumidor polaco con el banco PKO BP, referenciado al índice Wibor a seis meses. El cliente sostenía que la entidad no le había explicado cómo se calcula ese índice, qué variables influyen en su evolución ni qué papel juegan los propios bancos en su fijación, lo que —a su juicio— le impedía comprender el verdadero alcance económico del contrato, en el que todo el riesgo de la subida de tipos recaía sobre él.
El Tribunal europeo confirma, en primer lugar, que la cláusula que incorpora el Wibor 6M está sujeta a la Directiva sobre cláusulas abusivas y, por tanto, al control de transparencia. Sin embargo, introduce un matiz decisivo: esa exigencia no obliga al banco a desentrañar ante el consumidor la metodología técnica de construcción de un índice de referencia regulado.
Wibor, índice crucial del Derecho de la UE
El Wibor forma parte de los índices considerados “cruciales” por el Derecho de la Unión y está sometido a un marco regulatorio europeo exhaustivo, con obligaciones reforzadas de exactitud, integridad y fiabilidad, bajo la supervisión de las autoridades competentes. Esa arquitectura normativa, subraya el Tribunal, desplaza el deber principal de información hacia el administrador del índice.
En consecuencia, es ese administrador quien debe publicar o poner a disposición del público los elementos esenciales de la metodología. El banco puede remitirse a esa información al contratar, siempre que los datos adicionales que facilite al cliente no resulten engañosos ni ofrezcan una imagen distorsionada del índice.
El TJUE va un paso más allá y lanza un mensaje relevante para los tribunales nacionales: la mera inclusión de un índice como el Wibor en una hipoteca no genera, por sí sola y en principio, un desequilibrio significativo entre las partes en perjuicio del consumidor, siempre que dicho índice se ajuste al marco legal de la Unión. Eso sí, recuerda que corresponde al juez nacional verificar caso por caso si la cláusula supera efectivamente el control de transparencia.
Una sentencia que refuerza la seguridad jurídica de las hipotecas referenciadas a índices oficiales y que delimita con precisión hasta dónde llega —y hasta dónde no— el deber informativo de la banca.