El magistrado el titular de la plaza 8 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid, David Maman Benchimol, tomará mañana declaración al exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González.
La agente tendrá que ratificar la querella.
González presentó su renuncia como DAO tras conocer que el magistrado había admitido a trámite la denuncia interpuesta contra él y lo había citado a declarar en calidad de investigado.
Tanto el exmando policial como la denunciante están convocados para comparecer a partir de las 10.30 de la mañana.
En un auto el magistrado señala que los hechos descritos en la querella permiten presumir la posible comisión de delitos de agresión sexual.
Por su parte, el abogado de la denunciante refiere, en su escrito, además de la presunta comisión de un delito de agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos, con la agravante de abuso de superioridad.
Relación de “afectividad”
Según la querella, la denunciante —agente de la Policía Nacional subordinada de González— mantuvo en el pasado una “relación de afectividad” con el exDAO, marcada desde el inicio por una “asimetría de poder institucional manifiesta” derivada de su posición jerárquica dentro del cuerpo.
El escrito sostiene que esa situación de subordinación fue utilizada por el querellado para consolidar una dinámica de control, dominación y presión psicológica sobre la mujer.
Según la denuncia, la agente manifestó en varias ocasiones su voluntad clara de terminar la relación, pero no logró materializar esa decisión.
El día de los hechos
La relación, siempre según la querella, finalizó por decisión unilateral de la denunciante, algo que González no habría aceptado. A partir de ese momento, sostiene el escrito, el exDAO inició una conducta insistente de contacto no deseado que desembocó en los hechos denunciados.
Estos habrían ocurrido el 23 de abril de 2025, cuando la agente se encontraba prestando servicio en la comisaría de Coslada.
Desde el mediodía, habría recibido múltiples llamadas telefónicas de González solicitando que acudiera de forma inmediata a reunirse con él.
“Conducta agresiva”
Ante la negativa inicial de la agente, que alegó motivos laborales, el querellado —según la denuncia— habría invocado su autoridad para indicarle que abandonara su puesto y se desplazara en un vehículo policial camuflado de la comisaría para reunirse con él con carácter urgente.
La denunciante acudió a un restaurante donde el exDAO se encontraba comiendo con otro comisario. Tras permanecer un tiempo con ambos, González y la agente se trasladaron posteriormente a un inmueble. Allí, según la querella, él le propuso subir a la vivienda, pese a que ella expresó su incomodidad y su intención de marcharse.
Una vez dentro, el exDAO habría servido dos cervezas e iniciado de inmediato un acercamiento físico de carácter sexual hacia la agente, que —según la denuncia— fue rechazado verbalmente de forma expresa y reiterada.
Pese a esas negativas, la querella sostiene que González inició una conducta de naturaleza sexual marcada por violencia física e intimidación, aprovechando la situación de aislamiento, su superioridad física y su posición de autoridad.
La versión del exDAO dibuja otro relato
Por su parte, en un escrito remitido al juzgado, González niega haber impedido a la denunciante abandonar la vivienda y vincula la querella a un episodio de celos en el contexto de la relación personal que ambos mantuvieron.
La defensa sostiene que un audio de unos 40 minutos grabado por la propia agente y aportado a la causa refleja reproches vinculados a celos y demandas de atención hacia el exDAO ante la sospecha de que pudiera estar viendo a otra persona.
Según el abogado, en la conversación la inspectora insiste en acceder al teléfono del comisario y formula reproches como que “estás hablando con ella todos los días”.
A juicio de la defensa, el contenido de la grabación muestra una discusión propia de una relación sentimental, con expresiones afectivas y reclamaciones de atención, y no una situación de miedo, sometimiento o imposibilidad de abandonar el lugar.
Asimismo, el letrado sostiene que González le ofreció marcharse en varias ocasiones y ha pedido al juez que verifique si la inspectora solicitó voluntariamente, meses después de los hechos, un destino en dependencias de la Dirección General de la Policía, donde trabajaba el entonces DAO.
Según la defensa, ese dato sería relevante para valorar el contexto de la relación entre ambos.