El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha hecho público su informe anual correspondiente a 2025, un documento clave para la práctica legal y la propuesta de reformas legislativas. Los datos revelan una realidad compleja: aunque las cifras anuales se mantienen en los niveles más bajos de la serie histórica, persisten lagunas en la protección de las víctimas que el sector jurídico debe abordar.
Cifras y tendencias: una mejora estadística con sombras
Durante 2025, se registraron 49 feminicidios a manos de parejas o exparejas, lo que sitúa la cifra total desde 2003 en 1.342 víctimas.
Desde una perspectiva jurídica y analítica, el informe destaca que la media anual de muertes en la última década (2015-2025) ha caído a 51,8 casos, frente a los 64,3 del periodo 2003-2014. Este descenso se atribuye al perfeccionamiento de las políticas públicas y las herramientas telemáticas de control.
Sin embargo, el dato más preocupante para la Administración de Justicia es que una de cada cinco víctimas (22,4%) había presentado denuncia previa. Más aún, en cinco de los casos analizados existía una medida de alejamiento en vigor, lo que pone en evidencia la necesidad de revisar los protocolos de seguimiento y la eficacia de las medidas cautelares.
Perfil de la agresión y convivencia
El informe arroja un dato determinante para el análisis de riesgo: el 80% de las víctimas convivía con su agresor en el momento del crimen, una cifra muy superior al promedio histórico del 63%. El perfil medio del agresor es el de un varón de nacionalidad española (63,3%) y con una edad media de 49,4 años.
En cuanto al ‘modus operandi’, el arma blanca sigue siendo el medio principal (56,5%), mientras que las muertes por asfixia representaron el 15%. Un dato relevante para la instrucción penal es que el 61,2% de los agresores fueron detenidos, mientras que el suicidio del victimario (12,2%) descendió significativamente respecto a la media histórica del 21,9%.
Violencia vicaria y doméstica íntima
El 2025 también dejó un saldo trágico de 3 menores asesinados en contextos de violencia vicaria, elevando el total acumulado desde 2013 a 65 niños y niñas. En este ámbito, el suicidio del agresor es mucho más frecuente, dándose en el 45% de los casos históricos.
Por otro lado, el informe analiza la violencia doméstica íntima (agresiones de mujeres a hombres o en parejas del mismo sexo). En 2025 solo se registró un caso, tipificado como «violencia de respuesta», ya que la agresora había denunciado previamente a la víctima por lesiones y figuraba en el sistema VioGén con un riesgo «bajo».
Conclusión del informe
Para el Observatorio, este estudio es una fuente de información esencial para la provisión de recursos especializados y para identificar «vacíos en el sistema de protección implementado».
Los datos de 2025 subrayan que el desafío judicial no solo reside en el castigo, sino en la detección precoz del riesgo, especialmente en casos donde la convivencia activa y las denuncias previas no evitaron el fatal desenlace