Víctor Ábalos y Joseba García, durante su intervención como testigos ante el alto tribunal por el «caso Mascarillas». Foto: Confilegal

Audífonos, cafés y favores personales a los implicados: así ha sido la primera mañana del «caso Mascarillas» en el Supremo

7 / 04 / 2026 16:57

Actualizado el 07 / 04 / 2026 22:54

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A las diez de la mañana, hora española, comenzaba la primera sesión en el Tribunal Supremo del conocido como «caso Mascarillas» que involucra principalmente a José Luis Ábalos, Víctor de Aldama y Koldo García.

Un encuentro judicial que, durante esta mañana de martes, tenía dos claros protagonistas: el hijo del exministro de Transportes, Víctor Ábalos, y el hermano del exasesor ministerial, Joseba García.

En traje, con gesto serio, pero dispuesto a no dejarse amedrentar por la sala del alto tribunal que le esperaba, como primer protagonista de la sesión del «caso Mascarillas».

Así llegaba Víctor Ábalos, fiel reflejo de su padre, ante el Tribunal Supremo. Un testigo que, con una actitud claramente fría y casi desafiante, negaba cualquier implicación o conocimiento de cualquier acto reprochable en el que estuvieran envueltos tanto él, como su padre, como el resto de encausados.

«Es falso. Todo es falso. Yo no tengo dinero de nadie, yo no soy custodio de nadie», aseguraba el joven Ábalos ante el alto tribunal.

Unas palabras con las que aseguraba que había ayudado económicamente a su padre, pero tirando de su propio dinero personal, e incluso pidiendo préstamos por valor de más de 20.000 euros.

Testimonio en el que también negaba haber tenido conversaciones en clave con Koldo García, utilizando el término «café».

«Al señor Koldo le gusta mucho el café, igual que a mi suegro. Que a muchas otras personas. Y se refiere a eso», aseguraba, casi bromeando, el testigo. «No puede existir un vocabulario encriptado, porque yo no sé hablar en clave».

Una intervención en la que Ábalos ha reconocido no estar en su mejor momento. No sólo por la aparente «campaña reputacional» que ha vivido en los últimos años por el caso Mascarillas, sino también por el brutal madrugón que ha vivido para llegar ante el alto tribunal.

«Estoy espeso. Me he levantado a las 3 de la mañana para venir. He perdido el tren», ha lamentado ante el Supremo.

Nervios en la primera sesión del «caso Mascarillas»

Mucho más nervioso, pero igualmente vestido de traje, acudía Joseba García, hermano de Koldo, a declarar ante el tribunal.

«No voy a meter la pata. No me quiero equivocar», afirmaba en más de una ocasión el testigo, negando acordarse de fechas exactas o nombres de personas que podrían estar involucradas, o que podrían conocer, entre otros, a Jessica Rodríguez, o a Víctor de Aldama.

Nervios que tampoco quedaban atrás cuando llegaba el momento de las preguntas del fiscal del caso al hermano de Koldo García.

«No voy a contestar a las preguntas. Yo lo haría, pero voy a seguir el consejo de mi abogada. Muchas gracias», contestaba a todas las preguntas realizadas por el Ministerio Fiscal, pero sin intentar dejar de demostrar su disposición para el alto tribunal.

Eso sí, predisposición que se veía dificultada por los audífonos del testigo. «Me pierdo a veces. Es por los audífonos», aseguraba ante el fiscal y la acusación popular, que se negaba a hacer preguntas dado al «espectáculo» ofrecido por Joseba.

Problemas auditivos que desaparecían para contestar a las preguntas de la abogada de Koldo García, que representa a Joseba en la causa de la Audiencia Nacional.

Declaraciones ante la abogada en las que Joseba negaba haber conocido a Jessica antes de su llegada a MINECO. Y en las que sí reconocía haber entregado dinero a Jessica de parte de Aldama: «nada, 400 euros para un viaje», explicaba.

También reconocía haber entregado sobres, tanto a su hermano como a Ábalos, incluso acudiendo a Ferraz a recogerlos. Eso sí, negando conocer su contenido: «yo no soy un chismoso».

Declaraciones de Víctor Ábalos y Joseba García en la que existía una cosa en común: ambos aseguran no conocer ninguno de los hechos investigados en este caso Mascarillas. Y, del mismo modo, aseguran que su relación, más allá de lo familiar, con los encausados, estaba basada en la confianza, y en hacer favores personales, como el dinero en metálico, pedir préstamos, o «desplazar» sobres fuera de la sede del PSOE.

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