El extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, ha asegurado este lunes ante el tribunal de la Audiencia Nacional que enjuicia la denominada Operación Kitchen que su antiguo chófer, Sergio Ríos, disponía de “acceso permanente” a su teléfono móvil, al dejarlo habitualmente en el vehículo durante sus reuniones.
Durante su declaración como perjudicado en la vista oral, Bárcenas ha señalado que Ríos —quien trabajó para él entre 2013 y 2014— no se limitaba a funciones de conductor, sino que actuaba como su “chico para todo”, encargándose también de tareas administrativas como el cobro de cheques o el traslado de documentación.
En relación con el acceso a sus dispositivos, el extesorero ha explicado que dejaba el teléfono dentro del coche, guardado en un sobre preparado por el propio Ríos que, según ha indicado, funcionaba como una suerte de “caja Faraday”, impidiendo la localización del terminal.
“El teléfono no lo llevaba conmigo si iba a una reunión”, ha precisado.
La causa investiga un presunto operativo parapolicial impulsado desde el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy con el objetivo de sustraer información sensible de Bárcenas relativa a dirigentes del Partido Popular.
Bárcenas explica la contratación de Ríos
Bárcenas ha detallado que contrató a Ríos por recomendación de un antiguo jefe de seguridad del PP, quien le trasladó que era una persona de confianza y con experiencia previa en trabajos vinculados al partido.
Según su testimonio, la relación laboral se extendió desde febrero de 2013 hasta abril o mayo de 2014, momento en el que decidió prescindir de sus servicios tras las “dudas” manifestadas por su esposa sobre su comportamiento.
Asimismo, ha recordado que, tras su ingreso en prisión en el centro penitenciario de Soto del Real en junio de 2013, Ríos acudió a visitarle para entregarle una bolsa con ropa y se llevó consigo efectos personales como el reloj, la corbata y el teléfono móvil.
En el marco del juicio, la pasada semana dos agentes de la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Policía Nacional declararon que Ríos, acompañado por el comisario Enrique García Castaño, les habría entregado en una cafetería del centro de Madrid dos teléfonos supuestamente pertenecientes a Bárcenas, con el fin de realizar un volcado de su contenido.