Ábalos y Koldo declaran este jueves en el Supremo, un día después de que Aldama les acusase de cobrar millones y de señalar a Sánchez como «el uno» de la organización

Ábalos y Koldo declaran hoy en el Supremo con el objetivo de contrarrestar lo revelado por Aldama

30 / 04 / 2026 05:38

Tres acusados. Un juicio en el Tribunal Supremo. Y una sesión de miércoles que lo cambió todo.

Víctor de Aldama, el empresario que se sienta en el banquillo junto al exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García, no se guardó nada.

Habló durante horas. Y lo que dijo sacudió la sala.

Que Pedro Sánchez era «el uno». Que había una organización criminal con jerarquías claras. Que el presidente «todo lo sabía». Que Ábalos y Koldo le pidieron que las constructoras colaborasen en «la financiación del PSOE». Y que a ambos les pagó entre tres, cuatro y cinco millones de euros.

Este jueves, declaran ellos.

Será Koldo primero. Ábalos, después. Así lo acordó la defensa del exasesor, cuya abogada dejó claro que su prioridad era que su cliente tomara la palabra «con posterioridad» a Aldama.

Estrategia o necesidad: el caso es que ahora toca responder.

El andamiaje acusatorio

La Fiscalía Anticorrupción no deja muchos flecos sueltos en su escrito. El fiscal jefe Alejandro Luzón sostiene que los tres acusados «convinieron» aprovecharse del cargo ministerial de Ábalos —nombrado titular de Fomento, después Transportes, en junio de 2018— para favorecer contratos con la Administración «en cuantas ocasiones hubiera oportunidad».

Todo ello, subraya, «a cambio del correspondiente beneficio económico» y con «ánimo de enriquecimiento».

No se trató, según Anticorrupción, de una operación puntual. La presunta organización nació, en palabras del fiscal, «con innegable vocación de permanencia en el tiempo»: estuvo activa durante varios años, operando en distintas esferas ilícitas, y solo empezó a desmoronarse cuando Ábalos y Koldo abandonaron el ministerio en julio de 2021.

Las penas que pide Luzón lo dicen todo sobre la gravedad que atribuye a los hechos: 24 años de cárcel para Ábalos y 19 años y medio para Koldo, por pertenencia a organización criminal, cohecho, aprovechamiento de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación, además de una multa de 3,8 millones de euros.

Para Aldama, que reconoció su culpabilidad en los tres primeros delitos y se acoge a la atenuante de confesión, solicita 7 años de prisión y 3,7 millones de multa.

Las acusaciones populares, lideradas por el PP, van más lejos: 30 años para el exministro y su exasesor.

El jefe, el alter ego y el conseguidor

Luzón disecciona con precisión quirúrgica el reparto de papeles en la presunta trama. Ábalos era «el jefe»: aportaba la autoridad que dimana del despacho ministerial y su influencia directa cuando hacía falta. Para lo demás, tenía a Koldo.

El exasesor, según el fiscal, dejó de ser asesor para convertirse en algo más parecido a un mayordomo con funciones ilegales.

«Más en asistente que en asesor», lo define Luzón. Gestionó tareas «de muy diversa índole, tanto profesionales como personales, lícitas e ilícitas».

Fue, en suma, «el alter ego de José Luis Ábalos»: quien traducía sus decisiones al resto del ministerio, quien transmitía sus deseos, quien los ejecutaba. Y quien, según la Fiscalía, «manejó las fuentes ilegales de dinero en efectivo de Ábalos», actuando «de facto como testaferro de su superior».

Aldama, por su parte, era el engranaje exterior. Empresario con intereses en el sector inmobiliario, hostelero y de hidrocarburos, su valor en la presunta organización residía en una cosa: el acceso.

Esa «interlocución privilegiada» con Ábalos le permitió, según Anticorrupción, enterarse antes que nadie de las necesidades de compra de material sanitario durante la pandemia, identificar empresas proveedoras y diseñar ofertas a medida para captar contratos —primero en Transportes, después en las administraciones canaria y balear.

Las contraprestaciones que habría recibido la cúpula de la presunta trama incluían, según el relato fiscal, pagos continuados de 10.000 euros mensuales, alquiler de viviendas para los acusados o sus parejas, y contratos en empresas públicas para personas de su entorno.

Este jueves, Koldo y Ábalos tienen la palabra para convencer al tribunal de que las cosas no fueron como las contó Aldama.

El Supremo escucha.

Noticias relacionadas:

La JEC endurece los requisitos de arraigo electoral en plena batalla judicial por la «ley de nietos»

Moisés Barrio: «Los asuntos que dictamina el Consejo de Estado son prácticamente los que también enjuicia la Sala Tercera del Supremo»

El CGPJ convoca 4 plazas de magistrado en el Tribunal Supremo y la presidencia del TSJ de Madrid

El conflicto de la «ley de nietos» explicado de forma sencilla

Europa da vía libre a la terna española para el TEDH pese a que el procedimiento sigue recurrido ante el Supremo

Opinión | Quejas y procedimiento disciplinario

Lo último en Tribunales

Junta Electoral Central(1)

La JEC endurece los requisitos de arraigo electoral en plena batalla judicial por la «ley de nietos»

anboto Miguel Ángel Blanco

La Fiscalía de la AN se opone de nuevo a la semilibertad de ‘Anboto’ por aproximarse al tercer grado

Una mala carta de despido libra a un trabajador de Carrefour de la extinción laboral: hizo la vista gorda ante un hurto

Carrefour, condenada a indemnizar con 1.200 euros a una mujer que se resbaló al entrar

Villarejo

La Policía no halla en los audios de Villarejo conversaciones con Cospedal que aporten indicios de delito

acoso

«Cada vez más guapa» o «deberías maquillarte más»: acoso disfrazado de piropo que acaba en despido