Decíamos la semana pasada que el danés había vuelto a remontar el Támesis y no venía a cobrar tributo sino a recuperar lo que le habían birlado.
Y lo dejamos, si recuerdan, en el momento más picante del pleito.
Porque el SKAT había vuelto a demandar a ED&F Man Capital Markets Ltd, alegando ahora fraude doloso, cuando antes había dicho que era simple despiste.
Y la casa de valores, pues, pedía el archivo inmediato del caso, invocando el famoso ‘issue estoppel’.
Pues agárrense bien, que aquí empieza lo bueno.
LA COSA JUZGADA A LA INGLESA, QUE NO ES LA ESPAÑOLA
Antes de entrar en harina, conviene poner algo de orden en la taxonomía.
Porque los ingleses, que para esto son de una precisión casi entomológica, distinguen tres criaturas distintas donde nosotros solemos meter una sola y bien gorda.
La primera es el llamado ‘cause of action estoppel’, que impide que las mismas partes planteen de nuevo la misma acción ya juzgada.
Aquí, pues, no hay discusión posible y lo juzgado, juzgado está.
La segunda, más fina, es precisamente el ‘issue estoppel’, que no cierra la puerta a la acción entera, sino a determinadas cuestiones concretas, de hecho o de derecho, ya decididas en un pleito anterior, aunque ahora se ejerciten acciones distintas.
Y la tercera es la doctrina de Henderson v Henderson, un viejo caso resuelto en 1843 que sanciona como abuso procesal traer a un segundo pleito lo que pudo y debió haberse llevado al primero.
Sin duda, al lector español todo esto le sonará a música bien conocida.
Y esto es porque el efecto positivo y negativo de la cosa juzgada del artículo 222 de la Ley de Enjuiciamiento Civil y la preclusión de alegaciones del temido artículo 400 vienen a ser, con distinto collar, un perro parecido.
Pero atención al matiz, que no es pequeño.
Porque nuestro artículo 400 LEC opera con un automatismo implacable, típico español.
Que viene a decir que lo que pudo alegarse y no se alegó se pierde.
Y aquí paz y después, gloria. oiga.
Pero la doctrina ‘Henderson’ inglesa, en cambio, se pregunta antes otra cosa.
A saber, si la conducta del litigante fue o no abusiva considerando las circunstancias concretas del caso.
Y ese matiz, ya verán, resultará decisivo en el caso de marras.
PRIMERA ESTACIÓN: EL JUEZ BRIGHT DE LA ‘HIGH COURT’
La defensa de la casa de valores londinense contra el fisco danés, hay que reconocerlo, era de una lógica aplastante.
Recordemos que, en el procedimiento anterior, el SKAT consiguió revertir ante la ‘Court of Appeal’ y luego ante el ‘Supreme Court’ la decisión sobre la ‘Revenue Rule’ respecto de los demandados acusados de fraude,
Pero no respecto de ED&F Man Capital Markets Ltd, contra quien la reclamación de 2018 había quedado planteada sólo por negligencia.
Se quedaron muy quietecitos, con su victoria en el bolsillo, ya que el fraude no iba con ellos.
En efecto, respecto de esta, quedó firme la desestimación de la demanda de 2018 tal como estaba planteada entonces, no por fraude, sino por negligencia.
Y allí seguía aquella sentencia firme e intocable, mientras el resto del pleito cambiaba de rumbo respecto de los demandados por engaño doloso.
Claro está, lo juzgado, juzgado está, venían a decir.
Por eso, cuando el SKAT demanda otra vez a la misma casa de valores, ahora por dolo, se plantea la pregunta del millón:
¿Puede el SKAT demandar de nuevo a la casa de valores por fraude doloso, cuando ya existe una sentencia firme que desestimó su demanda por negligencia sobre esos mismos certificados?
O dicho de otra manera, ¿operaba el ‘issue estoppel’?
Ahí está el meollo del asunto y se centra en si la hacienda danesa podía demandar de nuevo a ED&F Man Capital Markets Ltd por fraude doloso o no.
Pues Mr Justice Bright de la ‘High Court’ dijo que adelante con la demanda.
Y además lo dijo con una tranquilidad muy inglesa, que es la forma más peligrosa de decir las cosas.
Para el juez, las demandas no iban de lo mismo, aunque se lidiara con toros de la misma ganadería.
Porque si en la primera, el SKAT había demandado a la casa de valores por negligencia, en la segunda, en cambio, era por engaño y fraude.
La misma distancia que hay entre perder el paraguas en un pub y entrar por la ventana con pasamontañas.
Como la segunda demanda tenía una base distinta y acusaciones distintas, no podía liquidarse por la vía rápida de la cosa juzgada inglesa.
Pero claro, esto no terminó ahí, porque la casa de valores recurrió ante la ‘Court of Appeal’ y entonces empezó el pequeño lío doctrinal, de esos que tanto nos gustan.
LA ‘COURT OF APPEAL’ SE DIVIDE
Pues resulta que, subidos a la segunda instancia, la ‘Court of Appeal’ dio una de cal y otra de arena.
Por un lado, confirmó que la nueva demanda no constituía abuso procesal, para tranquilidad danesa.
Es decir, aceptó que el SKAT no estaba haciendo triquiñuelas procesales, prohibidas por Henderson.
Pero, por otro lado, la mayoría, formada por Lord Justice Newey y Popplewell, concluyó que sí existía ‘issue estoppel’, y ahí es donde al danés se le atragantó el arenque.
Según la mayoría, el juez Andrew Baker ya había decidido en 2021 si las reclamaciones del SKAT para recuperar devoluciones de retenciones eran, en realidad, una forma inadmisible de ejecutar una ley fiscal extranjera ante los tribunales ingleses.
Y como ya se habría decidido a favor de ED&F Man Capital Markets Ltd, el fisco danés no podía volver ahora por la puerta del fraude.
Así que el caso llegó al Tribunal Supremo del Reino Unido con una pregunta de fondo que no era pequeña:
¿Hasta dónde puede llegar el ‘issue estoppel’ cuando la primera sentencia contiene razonamientos jurídicos amplios, pero el segundo pleito se apoya en hechos y causas de acción diferentes?
EL ‘SUPREME COURT’ PONE ORDEN AL ASUNTO
La respuesta del Supremo británico fue clara, unánime y bastante saludable.
Para empezar, Lord Sales y Lord Doherty, con quienes estuvieron de acuerdo Lord Lloyd-Jones, Lady Rose y Lady Simler, alertaron de que el ‘issue estoppel’ tiene un efecto poderosísimo.
Y la razón es que impide a una parte volver a discutir una cuestión ya decidida aunque después resulte que aquella decisión era jurídicamente equivocada.
Precisamente por eso, no puede utilizarse como una red de arrastre que se lleve por delante cualquier asunto parecido o cualquier conclusión que alguien crea poder inferir de una sentencia anterior.
El tribunal insistió en que la cuestión, supuestamente precluida, debió de ser necesaria y fundamental para la decisión previa.
No basta con que aparezca en el razonamiento o con decir que probablemente el juez habría resuelto lo mismo si se le hubieran planteado otros hechos.
Eso es precisamente lo que la doctrina inglesa no permite, porque el ‘issue estoppel’ no se construye con conjeturas, ni con deducciones, ni con ese vicio de leer una sentencia anterior como quien consulta los Diez Mandamientos.
Aquí, el Tribunal Supremo tiró de clásicos para recordar que una cosa es que lo juzgado quede cerrado y otra muy distinta es que el razonamiento del juez se convierta, para siempre, en una barrera infranqueable para cualquier pleito futuro entre las mismas partes.
Y si la demanda de 2018 contra EDFM se basaba en declaraciones tributarias negligentes, la de 2022 era por fraude, una diferencia fáctica y jurídica esencial.
Además, como en 2018 no se había alegado que ED&F Man Capital Markets Ltd hubiera actuado fraudulentamente, el juez Baker no resolvió si una reclamación basada en fraude caía dentro de la ‘Revenue Rule’.
Lo único que decidió fue que la demanda tal como estaba formulada entonces, es decir, por negligencia, resultaba inadmisible bajo aquella regla.
Y aquí está la clave de bóveda del asunto, esto es, que el ‘issue estoppel’ no puede estirarse como un chicle.
Porque las generalizaciones, ya sabemos, sirven para los políticos y para los cuñados, pero no para privar a una parte de su derecho a reclamar por fraude.
Por eso la sentencia de hace unos días permitió seguir adelante con la demanda de 2022.
No porque el SKAT tuviera razón en el fondo, que habrá que verlo en el juicio correspondiente, sino porque no puede cerrársele el paso mediante una doctrina de cosa juzgada aplicada con brocha gorda.
Y si hay alguna enseñanza, seguramente será acabar con esa tendencia a invocar la cosa juzgada como quien alza un hacha vikinga en plena batalla. Hasta la semana que viene, mis queridos anglófilos