Nadie duda de que Jesucristo fue víctima de 2 sistemas jurídicos distintos, el romano y el judío, y que se violaron las normas procesales más elementales.
Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Esta frase, que escuchamos en muchas películas es un derecho fundamental que tenemos todos como ciudadanos libres, aunque a veces se nos olvida, convirtiendo la presunción de inocencia en presunción de culpabilidad.
Jesucristo sí tuvo defensa en el juicio al que el Sanedrín lo sometió. Una parte del tribunal actuaba como tal, pero era un sistema diferente al actual.