Cada año cerca de 3 millones de niñas corren el riesgo de sufrir mutilaciones genitales

6 / 02 / 2016 07:00

Actualizado el 06 / 02 / 2016 18:29

En esta noticia se habla de:

Hoy 6 de febrero es el día internacional contra la mutilación genital femenina (MGF). Es una de las violaciones más graves y crueles de los derechos humanos de las mujeres en el mundo, y al que cada año se enfrentan 3 millones de niñas.

La extensión de esta práctica aberrante alcanza a unos 140 millones de víctimas, según los datos de la Organización Mundial de la Salud, que también calcula que cada año unos 3 millones de niñas están en riesgo de sufrirla.

El ritual de iniciación en ocasiones, va acompañado de una gran fiesta que pretende encubrir el horror del acto que se va a cometer. Las secuelas físicas y psíquicas de esta práctica, que se intenta justificar en tradiciones o creencias religiosas, son de por vida.

La vida de muchas niñas se pierde durante la intervención, pero también la de muchas mujeres víctimas de esta cruel práctica. Estas últimas, suelen perder la vida el parto, ya que éste se suele producir en zonas rurales, sin asistencia médica y el feto es incapaz de salir del cuerpo de la mujer de modo natural. Estos alumbramientos fracasados duran horas en las que la madre y el feto padecen una auténtica tortura sin llegar a dar a luz y muriendo ambos.

El motivo de este tipo de mutilación es puramente de género. Al final se trata de controlar a las mujeres a través de la modificación de sus cuerpos para que no sean libres, como ocurría también con las mujeres chinas cuando les transformaban sus pies impidiendo que pudieran correr o andar ágilmente. Por eso la recientemente introducida circunstancia agravante de género en nuestro Código Penal es muestra del compromiso con los derechos humanos de las mujeres. Las penas por este tipo de delitos oscilan entre seis y doce años de prisión.

La mutilación genital femenina (MGF) también es cosa nuestra, afecta a algunas de nuestras niñas y adolescentes. En España tenemos varios ejemplos  de niñas que sufren este tipo de mutilaciones, tanta aquí, como cuando algunas de estas niñas son enviadas por vacaciones a ver a sus familia de origen. Antes este tipo de prácticas, los tribunales han respondido con gran sensibilidad y acierto.

El reconocimiento de la mutilación genital femenina se ha convertido en una prioridad en la agenda de muchas naciones, sin embargo, esto solo no sirve.

La erradicación de este crimen pasa por combinar los aspectos jurídico-penales, con la educación, quizá el arma más potente para prevenirla. Difundir en todo el mundo que se trata de una violación de derechos humanos condenada por todos los organismos internacionales, sensibilizar sobre las secuelas de su práctica, y deshacer mitos, como que la escisión es necesaria para que la mujer sea más mujer, son esenciales.

También dar alternativas a las mujeres que ejecutan estas intervenciones, las conocidas como mutiladoras que subsisten gracias a la ejecución de la escisión, e implementar ayudas para la reconstrucción quirúrgica y apoyo psicosocial, permitirá ir combatiendo esta lacra detestable.

Opinión | ¿Dónde comienza una agresión sexual?

De un chat del colegio al juzgado: cuándo un mensaje de WhatsApp puede acabar en condena

Opinión | El Compliance y los administradores sociales: quién responde realmente

Opinión | Sobre la responsabilidad penal de los partidos políticos

Opinión | El Compliance y los administradores sociales: quién responde realmente

Opinión | ¿Por qué no se instalan ya cañones de agua contra el fuego en los pueblos?

Lo último en Firmas

deuda francesa(1)

Opinión | La deuda no se impaga, se legisla: El Estado es el único deudor que redacta la ley que rige su propia obligación

pena de muerte

Opinión | Un mundo que se divide ante la pena de muerte

Instrucción

Opinión | Ni ley, ni solo de nietos: Una instrucción nula de pleno derecho (III)

Huelga

Opinión | El mundo al revés: El Gobierno secunda una huelga general contra la oposición

Trump

Opinión | El nombre que no figura: Trump pide votar como si estuviera en la papeleta; Wilson hizo lo mismo en 1918, en plena guerra, y perdió ambas cámaras