“La corrupción rompe en pedazos nuestro modelo de convivencia”, afirmó el diputado por el PSOE, candidato de esa formación por Cádiz y magistrado en excedencia, Juan Carlos Campo, en la conferencia que pronunció en la Asociación de la Prensa de la capital gaditana. Y «no es sólo un problema de individuos carentes de ética, sino fundamentalmente un problema de sistemas», remachó.
El que fuera secretario de Estado de Justicia con el ministro Francisco Caamaño y vocal del Consejo General del Poder Judicial, propuso, con la mayor contundencia, «una revisión en toda regla» del sistema «y llevar a cabo reformas institucionales y legales” para devolver la legitimación a las instituciones y a sus representantes y la confianza a la ciudadanía.
“Ni siquiera los jueces somos la salvación”, advirtió. Y citando a Muñoz Molina subrayó que “la decencia pública no pueden garantizarla los jueces en la misma medida en que la salud no depende de los cirujanos”.
Entre esas modificaciones necesarias propuso la necesidad de fortalecer las instituciones democráticas, mejorar la representación política y el sistema electoral con listas abiertas, la propia democracia interna de los partidos políticos y sus estatutos, su financiación, para hacerlos más transparentes como se viene haciendo en la administración con los portales de transparencia, fomentar la participación ciudadana, regular los conceptos de intereses de los cargos públicos y electos, combatir y prevenir la corrupción y reforzar la imparcialidad e independencia de los órganos constitucionales y organismos reguladores, entre otras.
El que fuera portavoz de Justicia del PSOE en la última legislatura, defendió la necesidad de que “los partidos políticos realicen un ejercicio de autocrítica como primera medida de regeneración democrática”.
Sobre este asunto versó la conferencia del juez gaditano y número tres en las listas del PSOE por Cádiz, que fue invitado por la Fundación Alfonso Perales.
En la misma zarandeó con propuestas atrevidas “la necesidad de hacer una ITV democrática, una auditoría de la calidad democrática de nuestras instituciones y encontrar fórmulas más completas y mejores para luchar contra la corrupción”.
Junto a la necesidad imperiosa de empoderar a la ciudadanía, Campo trazó algunas líneas para frenar “la pérdida progresiva del prestigio de nuestras instituciones desde la propia Jefatura del Estado, el poder legislativo, Ejecutivo, judicial, así como otro tipo de órganos consultivos”.
Y en la cúspide como actores vertebradores, como instrumentos fundamentales para la participación política se sitúan los partidos políticos donde, para empezar, reclamó “profundizar en su democracia interna” y “un compromiso férreo en contra de la corrupción”, como se hizo en el Congreso donde en el primer pleno ordinario de esta corta legislatura se aprobó la necesidad de crear una comisión de regeneración democrática.
Precisamente, a tenor de la actualidad informativa marcada por la falsa noticia de apertura de juicio oral contra los ex presidentes José Antonio Griñán y Manuel Chaves, el periodista gaditano Juan Manuel Marqués durante su presentación del ponente señaló que “el amarillismo de la prensa se ha visto superado por el de los jueces a la vista de como se manejan las investigaciones, las instrucciones, las sentencias y las operaciones policiales en los medios”, lo que consideró “como ha sucedido con algunos registros y detenciones realizadas bajo el foco mediático un absoluto desprecio a las garantías democráticas”.