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Un tatuador se enfrenta a 2 años y medio de prisión por tocar el culo a una menor

Detalle de la fachada de la Audiencia Provincial de Pontevedra.
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La Fiscalía ha reiterado su petición de condena de dos años y medio de cárcel para un hombre acusado de un delito de abuso sexual a menores al tocar el culo a una joven de 14 durante el juicio celebrado este martes en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra.

En concreto, el acusado, que tenía un puesto ambulante de tatuajes instalado en la calle durante las fiestas de la Peregrina de Pontevedra, ha negado que hubiera tocado a la mejor que acudió a su puesto para hacerse un tatuaje en el brazo.

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El hombre ha explicado que en la noche del 13 de agosto, pasadas las 23,00 horas, se acercaron un grupo de cuatro menores que aparentaban entre 14 y 15 años. Una de ellas se sentó en un banco de cemento y él al lado para tatuarla, pero niega que se propasase. Por el contrario, ha afirmado que él se limitó a agarrarla y tocarle la espalda. “No paraba de reírse y la tuve que agarrar para que no se moviera porque si no el ‘tatoo’ salía mal”, ha manifestado.

En un momento dado, la chica se levantó y le acusó de tocarle el culo, pero él se limitó a “seguir trabajando simplemente”. Poco después, cuando los padres de la menor alertaron al guardia de seguridad y se le acercó, ha asegurado que echó a correr “por no darle un disgusto” a su madre, que tenía un puesto justo al lado y no quería que le viese detenido.

Por su parte, la chica, que tiene 14 años, confirmó que había acudido con sus amigas para hacerse un tatuaje con letras chinas por una apuesta. Una vez allí, ha señalado que él le hizo preguntas personales, empezó a acercársele y le ofreció varias veces bajar a los aseos del aparcamiento subterráneo. “Todo el rato se acercaba a mí y me intentaba besar”, ha asegurado para señalar que, en un momento dado, le tocó las nalgas, ante lo que se levantó.

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Él, en respuesta, asegura que le dijo: “qué pasa, es un culo, puedes tocar el mío”.

La chica se fue con sus amigas, se encontró con sus padres y denunció primero ante el guardia de seguridad y después ante la Policía. Tanto el vigilante de seguridad como sus amigas confirmaron su versión ante el tribunal, al asegurar estas últimas que “ella estaba sentada y él le metió la mano por debajo”.

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El fiscal considera que en el juicio ha quedado “acreditada la realidad” del tocamiento con “intención libidinosa”, y que estos son constitutivos de un delito de abusos sexuales, por el que solicitan dos años y medio de prisión

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Sin embargo, la  abogada defensora de Elison Daniel, el acusado, ha defendido su inocencia, por lo que reclama su libre absolución. Además, ha denunciado la existencia de múltiples contradicciones en los testimonios de la menor y sus amigas.