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Díez-Picazo cesa a un letrado coordinador de su Sala por pedir que su voto discrepante constara en un acta

El presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, Luis María Díez-Picazo. Poder Judicial.El presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, Luis María Díez-Picazo. Poder Judicial.
| | Actualizado: 10/05/2017 9:01

José Guerrero Zaplana, letrado coordinador de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, ha sido cesado de su puesto por el presidente de esa Sala, Luis María Díez-Picazo, por pedir que su voto discrepante, en la elección de un nuevo letrado coordinador, constara en un acta, como establece, y permite, la ley.

Díez-Picazo, por su parte, ha informado a los magistrados de su Sala, a través de un correo electrónico, que había cesado a Guerrero por «pérdida de confianza» en su persona.

En la actualidad, la Sala Tercera cuenta con 5 letrados coordinadores y 18 letrados, que sirven a los 32 magistrados que la componen, además del presidente.

Según ha podido saber Confilegal, la «pérdida de confianza» de Díez-Picazo en Guerrero tiene su origen en una reunion celebrada al mediodía del pasado 14 de febrero, en la antigua biblioteca del Tribunal Supremo.

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En la misma tomaron parte el vicepresidente del Supremo, Ángel Juanes, el mencionado Díez-Picazo, el jefe del Gabinete Técnico de Información y Documentación del Tribunal Supremo , Dimitry Berberoff, y Guerrero.

Juanes, Díez-Picazo y Berberov habían votado a favor de nombrar nuevo letrado de la Sala al catedrático de Derecho Financiero de la Universidad de Valladolid, Felipe Alonso Murillo.

Guerrero apoyó la candidatura del magistrado especialista Eduardo Hinojosa. 

Terminada la votación, Guerrero pidió que se reflejara su decisión, de votar por Hinojosa, en el acta, en aplicación de la Ley de Derecho Administrativo.

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Una petición que hizo «estallar» en un sonoro enfado a Díez-Picazo, que elevando el volumen de voz más allá de lo normal, lo llevó a encararse con Guerrero y a señalarle con el dedo índice, de un modo amenazante.

Díez-Picazo salió de la Sala muy enfadado y luego regresó, prolongándose «la bronca» en el interior, de lo que fueron testigos, al menos, 20 personas que se hallaban en los aledaños de la antigua biblioteca.

Finalmente, a Guerrero no le dejaron hacer constar su «disidencia» en el acta, según ha podido saber Confilegal.

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La Sala de Gobierno del Tribunal Supremo ratificó el nombramiento de Hinojosa y de la profesora titular de derecho financiero y tributario, Mercedes Ruiz Garijo, como letrada, en su reunión del 20 de febrero.

Magistrado con 29 años de carrera judicial a sus espaldas

Guerrero, de 55 años, magistrado con 29 años de carrera judicial a sus espaldas y con destino fijo en la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, pocos días después cogió una baja de dos meses para que le operaran de una rodilla.

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El hasta hace unos días letrado coordinador, venía sirviendo en ese puesto, en comisión de servicio, desde hace dos años.

Nunca antes, de acuerdo con fuentes del alto tribunal, Guerrero había tenido problema alguno con el presidente Díez-Picazo.

Cuando el magistrado en cuestión estaba a punto de regresar a su puesto de trabajo, recibió una llamada en la que le informaron que no regresaría a su anterior responsabilidad.

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Tampoco le cesaron directamente sino que, al parecer, en un principio, le ofrecieron un puesto de categoría inferior y sin ningún contenido.

Guerrero, en consecuencia, decidió renunciar voluntariamente a su comisión de servicio, que tenía como límite renovable el próximo mes de diciembre, y regresar a la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.

La justificación de la «perdida de confianza» en la persona de Guerrero ha dejado perplejos a algunos de los magistrados, creando cierto malestar, porque el magistrado dimitido estaba al servicio de la Sala, no exclusivamente del presidente, por lo que consideran que tenían que haber sido consultados previamente antes de tomar ninguna decisión.