El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha asegurado hoy que su ejecutivo continuará tomando medidas para combatir la corrupción, pero ha salido en defensa de la clase política en España y ha aseverado que «este país no es corrupto».
En la sesión de clausura de la XXXIII Reunión del Círculo de Economía en Sitges (Barcelona), ante un auditorio integrado por representantes del tejido empresarial y financiero catalán, Rajoy ha pedido «respeto» por la mayoría de los cargos electos de las administraciones españolas, que «son honrados y decentes».
Y ha recordado que hay miles de cargos públicos, sobre todo en pequeños ayuntamientos, que desempeñan su trabajo sin cobrar del erario público.
«Hay que combatir la corrupción pero éste no es un país corrupto. Esto es importante», ha dicho en respuesta a varias preguntas de los asistentes sobre la amenaza que supone para la democracia la corrupción política.
La corrupción es, según Rajoy, una cuestión triste y desgraciada que hay que abordar no sólo con castigos para los culpables sino también haciendo «un esfuerzo para que en el futuro no se produzca».
Rajoy ha expresado también su preocupación por las voces que, ha dicho, ponen en duda la presunción de inocencia, «uno de los pilares de la democracia», y que optan «por sustituirla por la presunción de culpabilidad«.
En esta línea, ha señalado que «hay que hacerlo mejor pero éste es un país en que sus políticos y la gente, al menos la mayoría, se merecen un respeto».
Rajoy ha asegurado que el Gobierno español ha tomado ya medidas contra estas prácticas, como el aumento de la dotación de jueces y fiscales, y ha mostrado su empeño en continuar aprobando «todas las que sean necesarias».