¿Qué pasa con las televisiones autonómicas?

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Con la Sentencia de 1997, sobre la Ley del Suelo de 1992, el Tribunal Constitucional declaró la mayoría de edad de las Comunidades Autónomas.

La doctrina, que ya se adelantaba en una Sentencia de 1996 sobre transportes, venía a decir que cada cual, Estado y Comunidades Autónomas, debe legislar, o no, en las materias de su competencia y que la supletoriedad de la Ley estatal no da al Estado competencia, es decir, el Estado no puede legislar sin competencia y sólo “para el caso de que las Comunidades Autónomas no legislen”, ¿y si no quieren?

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El tema es que muchas Comunidades Autónomas pensaban legislar los temas más lucidos y, en los menos, ya se acudiría a la legislación de papá Estado.

Por otra parte al Estado le horrorizaban los “vacíos legales” y, con carácter supletorio, legislaba “para por si acaso” aunque no tuviera competencia, así, finamente, invadía competencias de modo fino. Porque tener competencia es poder decidir si se hace, o no ,algo.

Hoy hay quien critica mucho el Estado autonómico, se habla de devolver ciertas competencias, y se critican cosas como las televisiones autonómicas como gasto gratuito.

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Se habla mucho de TV3 como si en España no hubiera otra televisión autonómica.

Se dice que el Estado quiere cerrar TV3 al reclamarle el IVA, lo que sucede es que, lógicamente, pasa lo mismo con el resto de televisiones autonómicas.

Es un impuesto  europeo, caben interpretaciones y el tema ya es viejo.

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Se dice, pensando en TV3, que las televisiones autonómicas son un arma de ideología al servicio del gobierno autonómico de turno.

Hay que tener en cuenta que, para la Unión Europea, la difusión de la lengua y cultura propias es un bien en sí.

Yo no voy a criticar TV3, las Comunidades Autónomas son mayores de edad, han de saber por qué y para qué crean, o no, una televisión autonómica.

Yo creo que difundir una cierta ideología no es una razón para existir, la neutralidad ideológica, faculta más, ser un medio neutro en el que quepan todos es, al fin y al cabo, el objetivo de lo público.

Las televisiones autonómicas privadas son imposibles

Además, y enlazando con la mayoría de edad que citaba en un principio, primero se ha decidir si se tienen medios para crear, o no, una TV y, a la vez, ver qué se pretende con ella.

Sucede que hay Comunidades que, por su escasa población y su mucha extensión, no son rentables para una televisión.

De hecho es imposible que haya autonómicas privadas, sólo llegan las nacionales privadas.

Si nos abandonamos a la ley oferta-demanda la televisión no es rentable.

En este caso no hay televisiones autonómicas, sólo las nacionales.

Por tanto, olvídese Vd. de la difusión de la lengua y cultura propias, del conocimiento por el público de todo el territorio, y del acceso a la publicidad televisiva de comerciantes locales modestos.

O sea, si alguien quiere televisión que se vaya a Madrid.

Ciertamente, yo creo que la justificación de un televisión autonómica está en lo que antes he dicho, en que son un motor de trabajo, y un revulsivo para la industria audiovisual de la Comunidad.

Por otro lado, hay que plantearse el sentido que tiene TVE, que, además de ser un gran agujero presupuestario, mantiene sus centros territoriales para emitir media hora al día, su eficacia es relativa y su rentabilidad nula.

Con todo y con eso, me quiero referir a que si ya no hay una prensa pública ¿qué pinta una televisión pública? En las Autonomías es difícil que haya una privada que cubra todo el territorio y dé el mismo servicio, pero ¿a nivel nacional?

Nos encontramos con unas privadas con similar nivel de cobertura, parecida programación, y, encima, con capacidad de emitir anuncios, cosa que TVE no puede y, por tanto, no es atractiva para los anunciantes.

Visto lo anterior, ¿qué fines persigue TVE?, ¿qué justificación tiene hoy?, ¿es rentable el actual modelo?

Habría que verlo.

El problema es que el Estado central se sigue creyendo España, y no se da cuenta de que las Autonomías, pese al ejemplo de los de siempre, son España también y no otra cosa.

Las preguntas que se hace el Estado central respecto a las televisiones autonómicas, debe dirigirlas, primero, a TVE y ver si las resiste, que quizá no y hay que suprimir o repensar el modelo.