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Condenado a 49 años de cárcel el exprofesor del colegio Valdeluz por abusos sexuales

El docente aprovechó su cercanía y amabilidad para tocar a las víctimas, según el tribunal.
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La Sección 23 de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 49 años, 5 meses y 21 días de cárcel a Andrés Díez, exprofesor del colegio Valdeluz, por doce delitos de abuso sexual cometidos contra alumnas de este centro escolar entre 2004 y 2014.

El docente fue detenido el 11 de febrero de 2014 y estuvo dos meses en prisión preventiva. 

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Trabajaba en este colegio madrileño desde 1999, donde impartía Ética, Música y Religión.

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También era tutor de algunos cursos de Bachillerato y regentaba una academia de música, Melodía Siglo XXI, en un local próximo al centro escolar donde también daba clase a algunas menores que eran alumnas suyas en el colegio.

RESPONSABILIDIDAD CIVIL SUBSIDIARIA DEL COLEGIO

En los doce episodios de abuso sexual concurre, según la Sala, la circunstancia de prevalimiento por abuso de superioridad y, la mayoría de dichos abusos fueron continuados y algunos, agravados por la edad de las víctimas.

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El tribunal descarta la tesis del acusado, quien sostiene que todas las acusaciones en su contra son fruto de una confabulación por venganza contra su esposa, también profesora, por el trato que daba a las alumnas, además de que exista una contaminación por el seguimiento mediático que ha tenido este caso.

La sentencia, fechada a 3 de julio, declara no sólo la responsabilidad penal del acusado, sino también su obligación de indemnizar a las víctimas por los daños morales que su conducta les produjo.

Declara también la responsabilidad civil subsidiaria del colegio en cuyas instalaciones se ubicaba la academia de música.

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El tribunal considera que existió una clara “culpa in vigilando” por parte del centro educativo.

DE BESOS, ABRAZOS Y COSQUILLAS PASÓ A MANOSEARLAS 

El Tribunal concluye que el ya condenado era un profesor «querido y valorado», y su relación con sus alumnos era «cercana y cariñosa»; organizaba fiestas en la academia, así como viajes de estudios, y en verano, barbacoas en su casa, «sintiendo por él todas las denunciantes una admiración superior a la normal».

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Según el tribunal, el docente aprovechó esa cercanía que tanto ponía en práctica «para tocarlas y satisfacer su deseo e impulso sexual, comenzando con besos, abrazos, cosquillas, hasta ir aumentando los toqueteos progresiva y gradualmente en el tiempo, poco a poco, llegando a manosear piernas hacia ingles y zona vulvar e interior de los muslos, espaldas, senos y nalgas».

De hecho, añade que llegó a restregar «en alguna ocasión su pene en sus espaldas o llevando el acusado la mano de alguna de ellas a su miembro, por fuera de la ropa«.

En otras ocasiones, aprovechando la atención de los alumnos/as a la pantalla donde se proyectaban -en penumbra- audiovisuales musicales, llevaba a cabo también tocamientos sobre las menores, a quienes sentaba a su lado.

La sentencia analiza la conducta que se llevó a cabo sobre cada una de las víctimas que se recogen en los hechos probados.

Solamente sobre dos alumnas no se considera acreditada la conducta delictiva del acusado. En un caso dada la retractación total en el juicio de cuanto una de ellas había declarado anteriormente, y en el otro por la insuficiencia de prueba.

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LA FISCALÍA HABÍA PEDIDO 69 AÑOS

El juicio se celebró entre los pasados 21 de mayo y 12 de junio. Se desarrolló a puerta cerrada.

El representante del Ministerio Fiscal pidió 69 años de cárcel por catorce delitos de abuso sexual.

Además, solicitó al Valdeluz y a su aseguradora, Mafre, el pago de 270.000 euros a siete menores por los daños morales. Y reclamó 240.000 euros al acusado y a la academia Melodía Siglo XXI como responsable civil subsidiario.

Durante el transcurso de las clases, según el relato del fiscal, el profesor «aprovechando su superior situación de docente sobre las menores» y la privacidad de las clases individuales que impartía, el acusado «siempre con la intención de satisfacer su deseo sexual» fue desplegando conductas sobre las menores que «progresivamente» pasaron de besos a caricias en las piernas y tocamientos.

Incluso, les incitaba a que le tocaran sus genitales «y llegando en algún caso concreto a introducir sus dedos en la vagina de las menores».

LA VERSIÓN DEL PROFESOR

En su declaración ante el juez, Andrés Díez afirmó que la acusación «falsa» que ejercen las catorce exalumnas se debía a tres motivos: a que tenían «demasiadas» hormonas adolescentes; a su deseo de conseguir dinero a través de la indemnización que se le imponga y; a «una venganza» de las chicas hacia su mujer.

Pese a esta tesis, las víctimas fueron ratificando a lo largo de las sesiones los abusos sexuales.

Muchas de ellas manifestaron que no denunciaron los hechos cuando ocurrieron porque tenían mucho cariño a la esposa del acusado, quien dirigía la academia donde habrían sucedido la mayoría de los abusos.

En su última comparecencia judicial, Díez negó haber cometido esos abusos, se ratificó en su inocencia y aseguró desconocer los motivos que llevan a las menores a señalarle, pues su relación con las alumnas era «cordial» y «correcta» y no cree que existiera una especial animadversión de las chicas hacia él.