El maquinista del tren accidentado en Angrois echa la culpa a la ‘carente’ seguridad de la línea

Acusa a ADIF y al Ministerio de Fomento de filtraciones intencionadasFrancisco José Garzón, maquinista del Alvia, intervino ayer en la comisión que investiga este siniestro en el Congreso.
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Francisco José Garzón, maquinista del Alvia, intervino ayer  en la comisión que investiga este siniestro en el Congreso y a través de la lectura de un comunicado dijo que lo que sucedió el 24 de julio de 2013 en Angrois fue un “accidente anunciado” en una línea “carente de medidas de seguridad”.

En lo que supone su primera intervención pública, Garzón pidió que fuera un miembro de la Mesa de la comisión quien diera lectura al comunicado que se inició con un recuerdo para las víctimas, a las que ha pedido perdón y reiterado su agradecimiento por el trato recibido.

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Para esclarecer las causas del accidente inmediatas y subyacentes por las víctimas, Garzón dijo que “no puede estar basado exclusivamente en actuación humana, la tecnología permite controlar los riesgos, unas simples medidas tomadas tras el accidente lo habrían evitado”.

Filtración intencionada

En el texto leído por el diputado de En Marea Antón Gómez-Reino, Garzón lamentó la filtración parcial a los medios de  la grabación de su llamada a la central de Atocha. “Solo pudo tenerla Adif y el Ministerio de Fomento, se destacaron unas palabras mías que iba a 190 kilómetros cuando tenía que ir a 80”, señala el comunicado, que indica que la grabación es más larga y en ella avisaba de la peligrosidad de la curva donde se siniestró el Alvia.

“Los trenes no circulan a la velocidad que quiere el maquinista sino los que marca la empresa”, alegó. “Si circulaba a 190 es porque es la establecida para ese tramo”, señaló en el texto.

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“Lo justo es que escuchen la grabación completa, en ella digo que esto iba a pasar y que el jefe de maquinistas de Ourense en 2011 avisaba en un escrito sobre el problema técnico y la curva de Angrois”, explicó el maquinista en su comunicado.

“Se filtró intencionadamente”, denuncia Garzón, que recordó que también se publicaron fotografías de su Facebook personal, con un velocímetro de tren a 200 kilómetros de hora, para “dar a entender” que le “encantaba” correr con los trenes. En el comunicado, Garzón alegó que es normal circular a esa velocidad y que en esa fotografía él no estaba a los mandos del tren y se encontraba en clases.

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El maquinista también reconoció que se despistó por estar hablando por teléfono corporativo con el interventor del tren, tal y como marca la actuación de Renfe. “Estaba obligado, toda llamada debe ser atendida y no se nos ha formado para atender esas llamadas ni hay un análisis sobre el riesgo”, explicó.

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Las llamadas son habituales, el teléfono es una herramienta más de trabajo, apostilló, “estamos hablando de pérdida de conciencia no voluntaria causada por una de las variadas tareas profesionales de un maquinista”.

Garzón denunció que su detención se produjo tras recibir el alta hospitalaria y fue decretada por la Policía y no por un juez.

La vía judicial

Ante las preguntas de los diputados, el maquinista del Alvia ha respondido sólo a cuestiones que no están judicializadas, evitando contestar a cuestiones técnicas de la circulación y a detalles de su conducción.

Lo que el juzgado trata de dilucidar es si, además de la investigación a Garzón por imprudencia profesional grave, existen otras responsabilidades. Es por ello que hay otras seis personas investigadas (dos altos cargos de Adif, uno de Renfe y tres técnicos de Ineco), en relación con un posible análisis de riesgos deficiente en la línea.

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