La fiscal y las tres acusaciones particulares mantienen la petición de prisión permanente revisable para el asesino de Pioz, mientras que su defensa ha solicitado que sea condenado a 25 años como autor de dos delitos de asesinato y dos de homicidio, con la eximente incompleta de trastorno mental transitorio.
Hoy se ha celebrado la última jornada del juicio contra Patrick Nogueira, el asesino confeso de sus tíos y de sus primos de 1 y 4 años en Pioz (Guadalajara) en agosto de 2016, que se arrancó el pasado 24 de octubre en la Audiencia Provincial de Guadalajara.
La fiscal Rocío Rojo mantiene en su escrito de conclusiones provisionales que Nogueira cometió cuatro asesinatos, y ha pedido al jurado que, en base a las pruebas, «no tenga temor» y aplique la prisión permanente revisable.
Otra alternativa que ha propuesto, en vez de las dos penas de prisión permanente revisable por la muerte de los pequeños y la condena de 40 años por los dos asesinatos de los mayores, es la de un asesinato grupal: una petición de prisión permanente revisable como grupo de más de una persona asesinadas y tres asesinatos -con 60 años en total-, incluyendo alevosía.
La fiscal subraya que se trata de un hecho «que no admite ninguna duda que se ejecutó a una familia».
Sobre la cuestión de quien es el autor dice que está «clara desde el principio», y «se cierra la investigación en un par de días», pese a los rasgos psicopáticos, algo que no afecta a los hechos.
Además, ha indicado que no observa ninguna atenuante en Nogueira, salvo la pequeña excepción de que a su regreso a España desde Brasil entregara un móvil «medio reseteado».
No sabe cual puede ser el motivo por el que los mató, pero ha incidido en que no fue de manera impulsiva porque mató a tres personas, las descuartizó y esperó una hora, e incluso mientras dijo que se iba a duchar y a comer sándwich de atún, y luego esperó a su tío unas horas para matarlo, lo que a su juicio desvela claramente que actuó «fría y premeditadamente».
La fiscal ha insistido que lo que se sabe sobre estos asesinatos no ha sido por Patrick, «que ha mostrado versiones contradictorias», y «nunca ha contado cómo se han producido los hechos», sino por unas conversaciones de Whatsapp, que tampoco fueron entregadas por él «de manera voluntaria» .
Ha explicado las conversaciones en las que Patrick Nogueira relata a su amigo Marvin cómo lo ha hecho, con mensajes como «mi cuchillo estaba cortando el garganta a ella»; afirma en referencia a la muerte de Janaina, la primera a quien mató.
Rojo dice que queda probado que ella estaba frente a él, pero niega que hubiera una actitud de defensa, ni tampoco en referencia al mordisco que le propinó ella, que a su juicio pudo ser un «instinto de supervivencia» porque no esperaba el ataque y por tanto no está en actitud de defenderse pues se encontraba fregando los platos y le cortó «el cuello de forma instantánea».
Sobre los pequeños, la fiscal tiene claro que aunque «la defensa no ha querido hablar de la muerte de los niños» ella si quiso entrar en ello porque considera que «es la más ruin cobarde y perversa que se puede producir».
«Los niños tuvieron que ver la muerte de su madre», algo que basa en que él mismo lo dice en uno de los mensajes a Marvin en los que menciona que «los niños están llorando, y se ríe», lo que indica una «gran perversidad».
Rojo piensa que el acusado lo hace todo de «manera calculada», descuartiza los cadáveres y luego se lleva el teléfono de Marcos Campos Nogueira y llama al propietario de la vivienda para retrasar el hallazgo de los cadáveres y «esto es frío y calculado», e incluso se piensa un rato pensando que hará con los cadáveres.
Sobre la muerte de Marcos, la fiscal tampoco cree que tuvieran ninguna posibilidad de defensa porque él estaba armado con un cuchillo con una hoja de unos 30 milímetros. Y, en todo caso, si hubo un instinto de defensa fue el de supervivencia, el de poner las manos mejor que el cuello.
La fiscal sostiene que Nogueira no colaboró con la justicia y volvió de Brasil para acogerse «bajo el paraguas de los derechos humanos», y además le dijo a la hermana que mejor volver a España, pese a que aquí «eran 40 en vez de 30 de Brasil». «Pero se confundió en una cosa, que hay permanente», añade.
Además, destaca que al acusado «le convenía estar en las cárceles españolas porque tal y como dijo él, además aquí puede estudiar y dentro de unos años está fuera y le tratarían como un esquizofrénico y no lo pueden extraditar porque no existe convenio de extradición, hechos que demuestran que su entrega fue interesada».
En referencia al atenuante de dilaciones indebidas que ha pedido a última hora la defensa, ha señalado que «un hecho de estas características», acabarlo en dos años con las complejidades que «tiene es un éxito».
LAS ACUSACIONES: UN CRIMEN ‘RADIADO Y PLANIFICADO’
Las tres acusaciones particulares mantienen su petición de prisión permanente revisable por los asesinatos de sus tíos y primos, al considerar que es autor de un crimen «radiado» y acometido con premeditación.
Alberto Martín, letrado de la acusación particular que representa a Walfran Campos -tío de Nogueira-, ha mantenido en su escrito de conclusiones finales la petición de una pena de prisión permanente revisable porque tiene claro que el asesino confeso cuando cometió los asesinatos «sabía lo que hacía», porque fue un «crimen descrito y radiado» en el que actuó con premeditación y porque planificó de forma «absolutamente cuidadosa» y ejecutó.
Martín se ha dirigido al jurado y ha pedido que si llegan a tener dudas de algo, «sólo tienen que dirigirse a ver los mensajes de mensajería instantánea» enviados por el acusado, y les ha solicitado que actúen en conciencia y que si les asalta alguna duda se acuerden de la realidad objetiva de esos mensajes y de las personas fallecidas.
No cree que haya ningún atenuante para Patrick, recordando que ha interactuado en todo momento según le conviene y añadiendo que ni el arma ni los guantes que utilizó han aparecido.
Además, tras describir al acusado como un «niño rico que vivía en España sin trabajar» en casa de unos familiares y «superinteligente», ha reparado en que tras cometer los hechos buscó en Internet frases como ‘Crimen de Pioz’, lo que desvela por tanto que actuó de manera «brutal y con cobardía», y que incluso «se mofó».
Para Martín, la alevosía con la que actuó «es de nota, enorme», y cree que procuró no sólo que las víctimas estuvieran indefensas, sino no sufrir él mismo ningún peligro, tal y como figura en los mensajes enviados a su amigo Marvin.
Un suceso especialmente singular para este letrado es que, al detectar que estaba «pillado», decidió su regreso a España porque le convenía, toda vez que ya existía una orden de detención internacional contra él y «lo sabía».
A su juicio, es un crimen «execrable, brutal», porque «sabía lo que hacía y tenía intención de matarlos», con referencia más específica al hecho de que cometiera el asesinato de Janaina Santos delante de los hijos, algo que ha calificado de una «crueldad extrema» porque pudieron ver cómo acuchillaba a la madre «llegando a mofarse, y se reía cuando estaba cometiendo estos hechos».
Se ha referido también a «mentiras» que «de forma consciente y voluntaria» relató la defensa en su exposición y el propio acusado, pretendiendo presentarse como alcohólico, pese a que «nadie lo ha dicho».
Con relación a la motivación por la que vino a España también ha coincidido con la fiscal en que no volvió a España para colaborar, sino «por su amigo de alma».
Dirigiéndose también al jurado popular ha aludido al dolor de sus representados por testimonios aportados por la defensa en alusiones a la honorabilidad y la honra de Janaina, con afirmaciones de que «tenía un tonteo con Patick» o la morosidad de Marcos, su esposo, para «ensuciar, de forma absolutamente innecesaria».
«No sé si hemos visto nunca una prueba testifical de la Guardia Civil tan contundente», ha mencionado en relación al «desfile» que ha habido de agentes de la policía judicial y criminalística por la sala.
Por su parte, la otra acusación particular que representa a la familia de la tía asesinada, Rosa Periche, ha incidido en que ninguno de los argumentos de la defensa queda acreditado.
María Teresa Fernández-Prieto, la letrada en representación de Pedro Luceño, propietario de la vivienda en la que ocurrieron los crímenes, ha solicitado una petición indemnizatoria de 27.000 euros para su defendido.
EL RELATO DE LOS HECHOS
Según relata el Ministerio Público en el escrito de acusación, Patrick Nogueira llegó a España en marzo de 2016 y entre abril y julio de ese año vivió con su tíos y los dos hijos de ambos en un piso alquilado en Torrejón de Ardoz (Madrid).
El 9 de julio, la familia se trasladó a vivir a Pioz (Guadalajara), a un chalé de la Urbanización La Arboleda, y el acusado se trasladó a una vivienda en Alcalá de Henares.
El 17 de agosto de 2016, con el propósito de acabar con la vida de su tíos y primos, fue a Pioz, adquirió un cuchillo o navaja, cuyas características no constan por haberse desprendido del arma tras los hechos, bolsas de basura, cinta de precintar, y dos pizzas.
Llamó al timbre, y le abrió su tía, que estaba con sus dos hijos menores.
Tras comerse las pizzas que había llevado, su tía fue a la cocina a recoger los platos y mientras lavaba, el acusado, de modo sorpresivo, le rajó el cuello ocasionándole la muerte.
Seguidamente, se dirigió a los dos niños, “quienes acababan de contemplar lo sucedido con su madre y, paralizados de miedo y debido a su corta edad, no tuvieron ninguna posibilidad de evitar la agresión”. También les cortó el cuello.
A continuación, con el ánimo de ocultar los cadáveres, seccionó el cuerpo de su tía y lo introdujo en bolsas de plástico y también ocultó en bolsas los cadáveres de los dos niños, a los que no seccionó.
Después, limpió la sangre y aguardó a su tío, que regresó sobre las nueve de la noche del trabajo.
Al entrar en el jardín de la vivienda se encontró con su sobrino, que le esperaba en el porche, y entró a la casa detrás el acusado. Lo atacó por la espalda, propinándole varias cuchilladas en el cuello, causándole un total de 14 heridas que provocaron su muerte.
Después, seccionó el cuerpo con la intención de ocultarlo y lo guardó también en bolsas de plástico.
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