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¿Qué desafíos afrontan los tribunales españoles con la incorporación de menores al yihadismo?
Unos 2.000 menores de entre nueve y 15 años han sido entrenados y bautizados como los cachorros del ISIS; y la mayoría de ellos son extranjeros, muchos de países occidentales, de acuerdo a datos de la organización 'The Soufan Group'.

¿Qué desafíos afrontan los tribunales españoles con la incorporación de menores al yihadismo?

El juez José Luis Castro afirma en Confilegal que son necesarios protocolos de actuación y desarrollar programas de tratamiento para conseguir su desradicalización
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05/11/2018 06:15
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Actualizado: 05/11/2018 07:40
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El 90% de los yihadistas que residen en España desde 2013 son hombres, y de estos el 56% provienen de «segundas generaciones», son «personas nacidas y crecidas» en nuestro país. El 36% están en Cataluña, el 13% vive en Madrid, en Ceuta el 14% y en Melilla el 10%.

Son datos revelados el pasado julio por el director del Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano, Fernando Reinares, quien también ha remarcado que el 46% de los hombres con nacionalidad marroquí residentes en España y el 53% de los nacidos en Marruecos son yihadistas.

El año pasado, el 57% de los yihadistas detenidos en nuestro país eran precisamente de nacionalidad marroquí, mientras que el 28% españoles, según el Anuario del terrorismo yihadista 2017, realizado por el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo e impulsado por COVITE.

En total, se llevaron a cabo 51 operaciones policiales contra el terrorismo yihadista, con 84 detenidos, la cifra más elevada de toda la década tras los 102 arrestados de 2015.

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En Cataluña se desarrollaron 14 operaciones, con 29 detenidos y seis abatidos en los atentados de Barcelona y Cambrils.

España es «el tercer país en el que se han producido más detenciones por terrorismo yihadista en los últimos años», indicó el pasado noviembre otro experto del Instituto Elcano, Álvaro Vicente, y explicó que los procesos de radicalización se dan en una edad próxima a los 26 años en hombres y 21 en mujeres.

“Según las cifras globales que maneja Europol, el primer país europeo en número de detenciones por delitos de terrorismo yihadista es Francia, y el segundo es posiblemente Reino Unido”, ha detallado a Confilegal.

Este investigador ha informado que de los 230 arrestados o muertos desde 2013 hasta septiembre de 2017 la mayoría ha sido varones y un 10% mujeres más jóvenes y solteras, dispuestas a desplazarse al califato para contraer matrimonio y engendrar las próximas generaciones de combatientes.

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Según ha explicado, «unos 40.000 individuos -unos 5.000, procedente de Europa y algo más de 200 desde España- han abandonado sus países» y se han desplazado a dichos destinos «para incorporarse a las filas del Estado Islámico». Y ha destacado que «la mayor preocupación ahora es el retorno de quienes se han marchado» a esos lugares.

Francia, por ejemplo, no quiere que regresen los combatientes que partieron a engrosar las filas del grupo Estado Islámico ni tampoco las esposas de éstos. Sin embargo, las autoridades francesas han anunciado que harán lo necesario para que los hijos de los yihadistas que permanecen en Siria, unos 150, regresen al país. Dependerá de que las madres acepten ser separadas de ellos.

Al país galo le preocupa que si estos menores se quedan en Siria, en algún momento también puedan convertirse en milicianos.

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Las redes de captación del terrorismo yihadista tienen el punto de mira puesto en los menores. Osama Bin Laden justificaba su papel en la «yihad defensiva» por su facilidad a la hora de ser adoctrinados. Después, el Estado Islámico, liderado por Abu Baker al-Baghdadi, “ha promovido el alistamiento de niños soldado invocando fuentes coránicas que relatan la esencial contribución de dos quinceañeros a la primera victoria militar de Mahoma”, recuerda Álvaro Vicente.

Un vídeo difundido en 2015 por el Estado Islámico muestra a un grupo de menores matando a 25 soldados sirios en un antiguo anfiteatro de la ciudad siria de Palmira, en el centro de Siria.

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En la grabación, de más de nueve minutos y cuya autenticidad no pudo ser comprobada, las víctimas aparecían de rodillas y en fila en el escenario y sus verdugos les disparaban a la cabeza desde atrás.

El pasado junio, el Instituto Elcano publicó un informe elaborado por Álvaro Vicente que aborda la radicalización de menores en España y revela que al menos 36 yihadistas han radicalizado y reclutado a niños y adolescentes menores de 18 años en nuestro país a lo largo de los últimos seis años.

Según detalla este estudio, un total de 80 yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017 estaban dedicados a labores de radicalización y reclutamiento yihadista, y al menos 36 de ellos, el 45%, dirigieron sus intentos de movilización hacia niños y adolescentes.

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Se trata de 26 hombres y 10 mujeres de entre 17 y 52 años. Cerca de la mitad tenía hijos. Nueve residían en Barcelona, ocho en Melilla, cuatro en Ceuta, otros cuatro en la provincia de Gerona, y el resto en otras.

El análisis de sus actuaciones permite distinguir tres fórmulas utilizadas en la captación de niños y adolescentes: el ámbito familiar, el círculo social próximo y a través de Internet.

Este investigador explica que, como resultado de esas actividades, 9 adolescentes fueron detenidos y condenados por su participación en actividades relacionadas con el terrorismo yihadista, dos resultaron abatidos en una operación policial contra los autores de los atentados de Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, y al menos cuatro menores residentes en España consiguieron integrarse en las filas de organizaciones yihadistas establecidas en Siria e Irak.

Apunta también que en ese mismo período, otros 11 yihadistas iniciaron sus procesos de radicalización antes de cumplir los 18 años, si bien fueron detenidos con posterioridad.

En total, según este análisis, el Estado Islámico ha movilizado a cerca de un millar de menores de 18 años de Europa Occidental, en su mayoría como «combatientes terroristas extranjeros en Siria e Irak”.

El fenómeno de menores ligados al yihadismo, víctimas de la captación propagandística, se extiende a numerosos países. Jonathan Geffroy, un yihadista francés capturado en Siria a principios de 2017, reveló que el ISIS había reclutado niños que habían nacido y crecido en Siria para lanzar ataques en Europa contra blancos occidentales.

Los niños, en su mayoría sirios, sólo serán enviados a Europa una vez que lleguen a la adolescencia para hacer que el reconocimiento facial sea virtualmente imposible, tal y como ha declarado el propio Jonathan Geffroy.

Es sabido también por los servicios de inteligencia occidentales que las esposas de los militantes del ISIS adoctrinan a sus hijos con la ideología del grupo y se les enseña a odiar a EE UU y a sus aliados.

Este plan de utilizar a menores en ataques terroristas fue concebido por Fabien y Jean-Michel Clain, responsables de los atentados terroristas de noviembre de 2015 en París, y dos de los miembros franceses de mayor rango del ISIS.

Los denominados «cachorros del Califato», criados y educados por los radicales yihadistas del Daesh, son entrenados para convertirse en la siguiente generación de terrorista. De acuerdo a datos de la organización The Soufan Group, unos 2.000 menores de entre nueve y 15 años han sido entrenados y bautizados como los cachorros del ISIS. Y la mayoría de ellos son extranjeros, muchos de países occidentales.

Los tribunales de todo el mundo afrontan un desafío con la incorporación de menores a actividades terroristas en el ámbito del yihadismo. Un fenómeno que ha ido en aumento en los últimos seis años.

En España menores ligados al terrorismo ha habido siempre. Antes estaban relacionados con la ‘kale borroka’ de ETA, pero ante la captación y el adoctrinamiento de niños y adolescentes los tribunales deben abordar este fenómeno con mayor especialización.

¿Qué casos de menores relacionados con el yihadismo han caído en los juzgados españoles en estos años?

El juez central de Vigilancia Penitenciaria y de Menores, José Luis Castro, informa a Confilegal que desde 2004, la persona más joven ha sido una chica de 15 años, y el mayor de todos de 17. “La media de los menores que hemos tenido ha oscilado de entre 15 y 16 años”, especifica.

Además, explica que la mayor parte de los casos han sido siempre de captación inicial a través de las redes, ya sea a través de Internet, complementada con WhatsApp y los foros sociales, llevado a continuación con una captación personal: “quedar con ellos en determinados sitios, ir hablándoles y preparándoles para que empiecen a realizar viajes al extranjero, fundamentalmente a Siria, vía Turquía o Bulgaria, para hacerse soldados del Daesh o novias-madres de estos soldados y aportar nacimientos y más soldados para ellos”.

El magistrado del Juzgado Central de Menores y de Vigilancia Penitenciaria José Luis Castro. Carlos Berbell/ Confilegal

Según indica, con el paso del tiempo se han ido encontrando con una nueva modalidad que es el autoadoctrinamiento, donde “es el muchacho que se mete en las redes y a través de los vídeos empieza a captar información que le lleva posteriormente a hacer ese viaje o a integrarse en las organizaciones terroristas”.

«Consultan vídeos que justifican la yihad con alabanzas y cánticos», expone, señalando que es muy frecuente que obtengan información «incluso en el manejo de armas». «En Internet tienen la imagen del guerrero islámico como un héroe y creen que eso no es terrorismo, sino la idea de un mundo más justo», dice.

No obstante, informa que a día de hoy son “muy pocos” los casos que se han dado de autoadoctrinamiento.

Además, recuerda una sentencia absolutoria “porque no se daban los requisitos que exigía el Tribunal Supremo respecto a que no basta simplemente con recibir información, sino que tienes que informarte con la finalidad de poder actuar, desde la perspectiva de la organización terrorista”.

Se refiere a ésta: https://bit.ly/2PGdIdl

El magistrado José Luis Castro también informa que a veces se da el caso de la doble condición de víctima victimario. “Ellos son captados y al mismo tiempo son los que captan a otras personas, pero es su propia vulnerabilidad, ese concepto de gran susceptibilidad que tienen los que les hace en definitiva ser, a su vez, víctima y verdugo”, explica.

Asimismo, hace hincapié en que al principio se hablaba de prototipos, de perfiles, y parecía que todos los menores con los que trabajaban respondían a un mismo patrón, pero que “en los últimos años esto ha cambiado totalmente”.

“Podríamos hablar de elementos comunes: de vulnerabilidad, por ejemplo, por de falta de educación, por temas económicos, por temas para obtener trabajo, problemas de carencias familiares, pero realmente lo que le lleva a cada uno de estos chicos a entrar en el mundo de la organización no siempre es lo mismo, ni va ligado a los mismos factores”, apostilla.

Pone como ejemplo el tema de la religiosidad. Dice que los perfiles respecto a este elemento son cada vez más laxos y se encuentran con personas que religiosamente ejercen una manifestación formal de sus cinco rezos, y no una profundización, como se encontraban al principio.

Subraya que siempre parece que se liga el yihadismo a la práctica de una determinada religión y que, sin embargo, “actualmente se ha demostrado que son elementos económicos, sociales, de vulnerabilidad del sujeto, y que podría incluso pensarse que este menor incurre o cae en una organización terrorista de este tipo, como podría caer en una tribu urbana como los Ñetas”.

Respecto a sexos, manifiesta que en este momento hay más chicos que chicas, como ocurre en adultos, y en una proporción aproximada de 70-30. Además, detalla que en el caso de las chicas es donde se dan más los perfiles de autoadoctrinamiento y en el caso de los chavales, más la captación clásica.

Por otra parte, destaca que por parte del Juzgado y en plena coordinación y cooperación con el Ministerio Fiscal siempre han intentado acudir a dos elementos: “Primero, establecer medidas que fuesen siempre medidas alternativas al internamiento, y luego, que si tuviéramos que hacer una ecuación entre menor y terrorista, pensar que primero es menor y luego está la condición de terrorista”.

“No digamos terrorista menor porque supondría casi una especie de derecho penal del enemigo”, señala, al tiempo que recuerda que se basan fundamentalmente en la legislación del Menor, obviamente con la normativa del Código Penal.

La Ley del Menor obliga a que «siempre prime el interés desde una perspectiva educativa» de los menores de entre 14 y 18 años, prohibiendo recursos como, por ejemplo, la dispersión o alejamiento de su núcleo familiar.

El juez Castro informa que han interpuesto muy pocas medidas de internamiento en régimen cerrado. “Incluso en el caso de lo que serían medidas cautelares han sido de duración corta y hemos apostado más por los trabajos en beneficio de la Comunidad, el tema de acogimientos familiares cuando era posible, y la libertad vigilada”, dice este magistrado de la Audiencia Nacional

Y especifica que prácticamente el 95% de las medidas que se han impuesto han sido siempre medio abierto, fundamentalmente libertad vigilada. Según indica, hasta la fecha sólo han dictado una medida de internamiento, que fue a la persona de más edad cuando cometió el hecho delictivo, a la que tuvieron que remitir a un centro de adultos.

Subraya que en el resto de los casos a día de hoy, y toca madera, podríamos estar hablando casi de un éxito del 100%.

No obstante, comenta que quizás debería empezar el tratamiento con el menor cuando haya una medida cautelar, y no esperar a que haya una condena.

El JUEZ CASTRO ABOGA POR UN PROGRAMA ESPECÍFICO DE TRATAMIENTO, UN PROTOCOLO DE ACTUACIÓN GENÉRICO Y ESPECIALISTAS QUE CONOZCAN EL TEMA

Preguntado sobre los retos judiciales de nuestros tribunalesante el fenómeno de menores relacionados con el yihadismo el juez central de Vigilancia Penitenciaria y de Menores afirma que “se está haciendo un trabajo serio, aunque artesanal y muy minucioso”, pero que está resultando con éxito.

Sin embargo, ve tres carencias.

José Luis Castro accedió a la Audiencia Nacional en 2005, procedente del Juzgado de Vigilancia 3 de plaza de Castilla. Carlos Berbell/Confilegal

En primer lugar, considera necesario establecer un protocolo de actuación unitario para los menores acusados de terrorismo yihadista porque a diferencia de lo que ocurre en el ámbito de la ejecución de terrorismo con adultos, en donde la administración penitenciaria tiene establecidos una serie de parámetros de protocolo de actuación en procesos de reinserción y para evitar también la captación en cárceles, en el ámbito de menores esto no existe.

“Un protocolo que permitiera saber qué tenemos que hacer con el menor una vez que estamos ejecutando la medida y al mismo tiempo ir más allá, e incluso ver qué posibilidades de conexión y de coordinación tenemos. Por ejemplo, con el trabajador social, con juzgados de familia, con juzgados de violencia contra la mujer que nos puedan en un momento determinado dar datos sobre posibles perfiles que sean susceptibles de personas que puedan estar siendo objeto de captación en el mundo yihadista debido a la vulnerabilidad de esos menores”, relata.

El juez Castro afirma que si se hiciera esa coordinación se “podría evitar que muchos de esos muchachos entrasen en el mundo de la captación y sería muy fácil luego trabajar en el ámbito de lo que es el proceso de reinserción”.

También apunta que en España hay una característica muy especial, como es el carácter bicéfalo, y también por esto es importante este protocolo.

“Yo funciono como un juez de central de penitenciario tanto para las cárceles catalanas como para las del resto del Estado, pero tengo una administración central o una administración autonómica que toma sus decisiones y la forma de trabajar que tienen las distintas comunidades es a veces muy diferente y compleja a la hora de trasladar un menor de la comunidad de Madrid, por ejemplo, a Cataluña, a Murcia o a Córdoba, como nos ha pasado alguna vez o hacer un seguimiento en libertad vigilada, por ejemplo, en Ceuta y Melilla”, relata el magistrado, y afirma que el protocolo tendría que atar todo esto.

Por otra parte, aboga por programas tratamentales. Explica que antes trabajaban mucho en el tema de los programas tratamentales, que son los que tienen que llevar los equipos de los centros de reforma en cada uno de los muchachos que se han ingresado en estos centros o bien en libertad vigilada.

¿Y cuál es el problema? “Que son programas muy artesanales porque nacemos de la experiencia que tenemos del terrorismo etarra o de Resistencia Galega, pero nos falta este nuevo sistema, este nuevo equipo de terrorismo necesita una respuesta en la que entran una serie de factores desde la perspectiva tratamental que a lo mejor no se daba en el terrorismo etarra”, aclara.

Considera necesario elaborar un programa tratamental tipo “en el que tendría que estar incorporado no sólo lo que es el ámbito de la administración, el judicial o fiscal, sino aquellos expertos que desde la perspectiva de las universidades o de las instituciones importantes, como Elcano, que constantemente están haciendo perfiles y estudios sobre la situación de esos muchachos, los mecanismos de captación, cuál es el entorno y su grado de vulnerabilidad, para luego poder elaborar estos programas tipo del tratamiento, que luego tendrían que individualizar a cada uno de los sujetos”.

Estima que dicho programa debe ser abordado por el Ministerio de Justicia o por el de Interior.

Además, pide que las víctimas del terrorismo participen en un programa de desradicalización, ya que ayudarían a que los menores que cumplen condena asuman la gravedad de sus actos.

En tercer lugar, y ligado a estos programas específicos, ve muy importante que haya un grupo de especialistas que conozcan todos los factores que intervienen a la hora de la captación de estos muchachos.

ALGUNOS DE LOS CASOS QUE SE HAN DADO EN ESPAÑA

Entre quienes han actuado siguiendo la fórmula intrafamiliar para movilizar menores está Nabil Mohamed Mohamed, un exmilitar melillense que tras ser expulsado inició un proceso de radicalización que culminó con un adoctrinamiento propio que le llevó a asimilar los postulados de la yihad violenta y, en concreto, del Estado Islámico.

Fue detenido en julio de 2015 en Melilla, con 29 años. La fiscal Dolores Delgado, actual ministra de Justicia, pedía seis años de cárcel, pero finalmente Nabil Mohamed consiguió eludir la prisión tras llegar a un acuerdo de conformidad con el Ministerio Público. El pasado abril, la Audiencia Nacional lo condenó a dos años de prisión por un delito de autoadoctrinamiento y le impuso, además, inhabilitación absoluta de cinco años y seis de libertad vigilada.

Este sujeto presuntamente trató de familiarizar a uno de sus hijos, de pocos años, con las actividades perpetradas por el EI.

Lo vistió de muyahidín y le colocó un machete de grandes dimensiones para que posara delante de un ordenador con mensajes yihadistas./ El Español

Según el escrito de la Fiscalía, «ponía vídeos a su hijo en los que se veía el derribo de un avión con un arma antiaérea y diferentes soldados». Mientras tanto, el niño «moviendo la mano, como animando y siguiendo el cántico», y el hombre le instaba: «Así hijo, querido hijo, sí combate, sí, combatir hasta la muerte».

Entre quienes habrían seguido la fórmula extrafamiliar para radicalizar a menores está un hombre de nacionalidad española, detenido en diciembre de 2015 en Ceuta en la Operación Gungan cuando tenía 34 años.

Está acusado de intentar captar a menores para su incorporación al Estado Islámico, que asistían a un centro cultural islámico dirigido por su hermano. El magistrado Eloy Velasco, titular del Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, ordenó su entrada en prisión sin fianza.

“Elegía estudiantes de 13 y 14 años con evidentes problemas afectivos o de otra índole y se ofrecía a cubrir sus necesidades. A una le prometió 1.000 euros y ayuda económica para su familia si aceptaba trasladarse a Siria. A otra menor le aseguró que se casaría con ella una vez que ambos se hallaran en ese país”, relata el investigador del Instituto Elcano Álvaro Vicente.

También fue sonada la operación Tebas, en la que el 31 de marzo de 2015 agentes de la Guardia Civil detuvieron en Badalona (Barcelona) a cuatro personas, un matrimonio y sus gemelos de 16 años, todos ellos de nacionalidad marroquí, relacionadas con el envío de yihadistas a Siria.

Los dos menores iban a partir de forma inminente a Siria para incorporarse al Estado Islámico.

La operación fue dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 5 y coordinada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Los chicos fueron juzgados y condenados por el Juzgado Central de Menores en diciembre de 2016 a 18 meses de internamiento en un centro de menores por un delito de integración en organización terrorista. El pasado mayo fueron expulsados de España.

Su madre, Rhimou Ben Youseff, pasó 20 meses en prisión preventiva por colaboración con organización terrorista. En el juicio, celebrado en septiembre de 2017, reconoció que su hijo mayor murió en Siria combatiendo en las filas del Estado Islámico y que los dos menores iniciaron entonces un proceso de radicalización en la ideología yihadista que culminó con su integración en el Estado Islámico y su determinación de desplazarse a ese país.

Tras llegar a un acuerdo con el Ministerio Público, la fiscal Dolores Delgado pidió para Youseff una pena de dos años de prisión -frente alos siete que pedía inicialmente-, de modo que al no tener antecedentes esta mujer no entró en la cárcel.

Los dos menores también admitieron el proceso de adoctrinamiento, mostraron su arrepentimiento y facilitaron datos de su captor, que acabó detenido en Marruecos.

Otro caso es el de los tres niños de Córdoba que se hacían llamar ‘Los Magrebíes’ en las redes sociales y que supuestamente planeaban volar un instituto. Fueron detenidos en febrero de 2017 en Lucena (Córdoba) en el marco de la ‘Operación Rádix’.

Uno de ellos tenía 15 años, era el menor de los tres.

“Somos terroristas, vamos a hacer bombas, te vamos a reventar la casa y el piso. Vamos a hacer boom. Tú solo sal corriendo. Voy a cargarme el instituto con C4 y dinamita. Todos los judíos boom”. Esta la “canción” que escribió dos años antes -con 13- tras pedir su profesora que compusieran una canción, de temática libre, y al recibir aquello inmediatamente alertó a la dirección del centro y a la Guardia Civil.

Interviú también informó que otro día, el chico había preguntado a su profesor de Ciencias “cuánto daño se puede hacer con un kilo de pólvora” y en otra ocasión fue a clase con un cuchillo.

Según la investigación, este menor llamó a su padre eufórico tras el atentado de Niza, en el que Mohamed Lahouaiej Bouhlel, un residente tunecino en Francia, de 31 años, asesinó con un camión a 85 personas y dejó heridas a más de 300 en el Día Nacional de Francia.

El juez José Luis Castro indica que “no hay que ser alarmistas con este tema, porque por suerte son muy pocos casos los que tenemos”, pero que “hay que estar prevenidos en el sentido de procurar analizar todas las variables posibles que hay, para evitar que estos menores caigan en estas redes que no dejan de ser en definitiva puras mafias, puras organizaciones terroristas, por el bien de ellos y de la sociedad, de evitar atentados”.

Por último, afirma que “cuando son detenidos, a estos menores se les salva la vida, ya que habrían sido enviados a Siria para combatir y en el caso de las chicas se les habría sometido a prostitución y esclavitud».

 

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