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Se conmemoran 20 años del activismo de COVITE combatiendo el terrorismo con la palabra

Teresa Díaz Bada, Cristina Cuesta y Consuelo Ordóñez unieron sus fuerzas en noviembre de 1998 para LUCHAR POR LA MEMORIA Y LA JUSTICIA DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMOConsuelo Ordoñez (COVITE), en una reciente manifestación en Alsasua que calificaba de "montaje mediático y policial" la "versión oficial" respecto a la agresión a dos guardias civiles en la localidad, en la que se plantó junto a otras tres víctimas con carteles en los que se leía 'Odio fuera', 'Guardia Civil. Seguid aquí', 'Sólo sobran los violentos' y 'Sin pistolas no sois nadie'./ EP
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El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), cumple 20 años de activismo contra ETA y su entorno, y de defensa de los derechos de las víctimas del terrorismo: Memoria, Verdad, Dignidad y Justicia.

Teresa Díaz Bada, Cristina Cuesta y Consuelo Ordóñez, unieron sus fuerzas en 1998 para poner voz a las víctimas del terrorismo en Euskadi por primera vez como colectivo: a través de COVITE.

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Fue el 28 de noviembre de 1998 cuando lo constituyeron.

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«Decidimos hablar por nosotras mismas y reivindicar que no queríamos ser también víctimas de la paz», manifiesta la actual presidenta del colectivo, Consuelo Ordóñez, que sucedió en el cargo a Díaz Bada y a Cuesta.

Las tres son víctimas del terrorismo: Teresa Díaz Bada, hija del teniente coronel de Infantería y superintendente de la Ertzaintza Carlos Díaz Arcocha, asesinado por ETA el 7 de marzo de 1985; Cristina Cuesta es hija del delegado de Telefónica en Guipúzcoa Enrique Cuesta, asesinado el 26 de marzo de 1982 en un atentado perpetrado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas; y Consuelo Ordóñez, hermana del concejal del PP vasco Gregorio Ordóñez asesinado por ETA el 23 de enero de 1995, en San Sebastián, de un tiro en la cabeza, por la espalda.

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Fundaron Covite durante la tregua de 1998 de ETA, «en un momento en el que muchos sectores sociales y políticos hablaban en nombre de las víctimas para negociar las condiciones para la paz», recuerda Ordóñez

La presidenta de Covite destaca que se opusieron a «una falsa paz basada en el olvido y en la impunidad para los terroristas, y a costa de sacrificar los derechos de las víctimas a la legítima Justicia, a la Verdad y a la Memoria».

Con motivo de su conmemoración se ha creado un documental, ‘Las heridas luminosas’, que recoge su historia, narrada por quienes integran el colectivo.

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Aquí tiene un adelanto:

En este tiempo, Covite ha puesto placas por la Memoria de sus familiares y ha plantado cara a los radicales allí donde han visto que se vulneraban los derechos de las víctimas.

No cabe en sí de gozo por los avances conseguidos en el reconocimiento de las víctimas y los éxitos policiales contra ETA.

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Ordóñez explica que «Covite es necesario porque en estos nuevos tiempos existe el riesgo de que la impunidad se abra paso entre los terroristas y el olvido se imponga sobre las víctimas». Subraya que «hay tareas pendientes que merecen el compromiso de todos«.

Covite reivindica el «significado político de las víctimas del terrorismo; la condena de todos los terrorismos, de cualquier signo e ideología», así como la «defensa del Estado de derecho y de la pluralidad ideológica; su contribución a abrir un camino de reconocimiento y dignificación de las víctimas» y la «lucha por la Memoria de las víctimas del terrorismo con campañas como la de Una víctima, una placa».

Conmemora su XX aniversario, en un «año muy duro para las víctimas » por el final «indigno protagonizado por la propaganda» de la banda asesina.

Ordóñez hace esta promesa: «Seguir resistiendo para que la supuesta derrota de ETA no siga hiriendo a nuestro Estado de derecho, para defender la democracia y los derechos de las víctimas del terrorismo; y luchar contra la impunidad».

Y hace un llamamiento a las nuevas generaciones para que recojan «el legado de dignidad cosechado por Covite».

UN DÍA CLAVE PARA CONSUELO ORDÓÑEZ: EL 7 DE SEPTIEMBRE DE 1995, CUANDO UNA PIEDRA LE ABRIÓ LA CABEZA

Consuelo Ordóñez Fenollar (Caracas, 1959) es abogada y ha dedicado gran parte de su vida a luchar contra la organización terrorista ETA.

Reconoce que no supo lo que era el activismo hasta que ETA mató a su hermano. Lo asesinaron el 23 de enero de 1995.

Un encapuchado se acercó por detrás mientras almorzaba en un bar de la capital donostiarra (La Cepa) con varios compañeros del partido, María San Gil, Enrique Villar e Iciar Urtasun. El asesino le atravesó la cabeza de un disparo.

Gregorio Ordóñez era teniente de alcalde del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián, tenía 36 años, estaba casado con Ana Iríbar y tenía un hijo de 14 meses.

“Desde entonces, salir a la calle, codearme con la primera línea del activismo, se convirtió en mi vía de escape, en mi mejor estrategia para sobrellevar el duelo. Tenía que recoger el testigo de mi hermano en su lucha por los derechos más básicos. Se lo debía”, explica.

Los etarras Francisco Javier García Gaztelu, Juan Ramón Carasatorre Aldaz y Valentín Lasarte Oliden, del llamado Comando Donosti, fueron condenados por su asesinato. En marzo de 2015 quedó libre Lasarte, tras cumplir 18 años.

Unos meses después de su asesinato, Ordóñez comenzó a ir a las concentraciones que pedían la liberación del secuestrado de turno. Iba sola.

«Cuando salíamos a la calle, los proetarras convocaban una contramanifestación: A un lado, nosotros, en silencio, y al otro una jauría gritando: ETA mátalos, y después comenzaba la lluvia de piedras, tornillos y hasta tapas de alcantarillas”, relata.

Consuelo Ordóñez cuenta que en esa batalla cívica que hubo un día clave. El 7 de septiembre de 1995, cuando una de esas piedras le abrió la cabeza. “Esa piedra significó el comienzo mi trayectoria de activista, ya que me convirtió en una persona pública. Dio el pistoletazo de salida de una campaña de acoso del entorno de ETA hacia mi persona”, explica.

Afirma que en esas manifestaciones conoció a “los mejores ciudadanos del País Vasco: a los más valientes, a los más íntegros y a los más dignos”, con los que se ha movilizado en la calle y en foros clamando contra el terrorismo, reivindicando las libertades y defendiendo el Estado de derecho “frente al nacionalismo obligatorio que se pretendía imponer en el País Vasco”.

Este grupo de ciudadanos “valientes y dignos” formó parte de un colectivo al que llamaron ¡Basta ya!

Ordóñez destaca que por el hecho de atreverse a fundar y a pertenecer a esta asociación les convirtió casi inmediatamente en objetivos de ETA, y que compañeros activistas y miembros del colectivo fueron asesinados, como Fernando Buesa, José Luis López de Lacalle, y a Joseba Pagazaurtundúa, hermano de la europarlamentaria Maite Pagazaurtundúa.

Otros miembros de la plataforma resultaron heridos, como José Ramón Recalde, y otros se convirtieron en desterrados forzosos de su propia tierra, como Cristina Cuesta, Fernando Savater o la propia Consuelo Ordóñez.

Fue unos años antes del destierro, en 1998, cuando Teresa Díaz Bada, Cristina Cuesta y ella fundaron Covite.

‘HAY LOS RETOS PENDIENTES QUE MERECEN EL COMPROMISO DE TODOS’

«El hecho de que colectivos víctimas del terrorismo, como Covite, sigan existiendo dos décadas después de fundarse pone de manifiesto que aún hay tareas pendientes que merecen el compromiso de todos«, recalca Consuelo Ordóñez.

“En el País Vasco y en Navarra, aunque ya no nos matan, siguen secuestrando nuestra libertad”, denuncia Ordóñez, y critica que “una parte de la sociedad, radicalizada, ha asumido los postulados de la banda terrorista y llega, incluso, a rendir honores a los terroristas excarcelados”.

Acusa a “otra parte, bastante amplia”, de participar “de esa equidistancia, de esa falsa gramática del conflicto y del impúdico reparto de responsabilidades”, y mientras tanto, “el nacionalismo vasco dominante y gobernante se afana en lograr la exculpación en torno a los antiguos miembros de ETA frente al resto de la sociedad”.

Ordóñez manifiesta que si han dejado de matar “no es porque hayan renunciado a su ideología o proyecto político”, sino “por razones estratégicas”, y destaca “la importancia de la deslegitimación social de ETA, tarea pendiente en los tiempos actuales, en los que el entorno radical reivindica sus postulados en calles e instituciones”.

«Sólo podremos pasar página cuando se marque una línea divisoria clara entre quienes han defendido el Estado de derecho y quienes han intentado destruirlo», explica Consuelo Ordóñez.

«Cuando haya una distinción entre vencedores y vencidos, y las víctimas seamos parte de los vencedores», prosigue.

«Cuando la intimidación y el miedo hayan desaparecido por completo», añade.

«Cuando ETA haya sido derrotada social, política y culturalmente», continúa.

«Y cuando sintamos que se han agotado todos los recursos para intentar esclarecer los 359 crímenes sin resolver», concluye la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco.

LOS ACTOS EN CONMEMORACIÓN DE SUS 20 AÑOS DE ACTIVISMO Y PRÓXIMAS INICIATIVAS

Hoy se celebran las Jornadas ’20 años de activismo’, del Colectivo de víctimas del terrorismo-Covite.

Han arrancado a las 10.30 horas en el centro cultural Koldo Mitxelena de San Sebastián con la intervención de la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez.

A continuación tomará la palabra el ensayista y politólogo Martín Alonso, que presentará el libro del veinte aniversario de Covite.

A las 12.30 horas habrá una mesa redonda sobre ‘Las instituciones vascas frente al terrorismo: el desafío de hacer política cuando ETA mataba’, en la que participarán la expresidenta del PP vasco María San Gil, el senador jeltzale Jokin Bildarratz y el exalcalde de Ermua por el PSE Carlos Totorika.

Tras un receso, a las 16.00 horas habrá una segunda mesa redonda con el juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez, portavoces de la Dirección General de la Guardia Civil y el director del centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo, Florencio Domínguez, que versará sobre ‘La Justicia y el Estado de Derecho como armas contra ETA’.

El próximo 28 de noviembre, Covite presentará en Vitoria el documental sobre su historia ‘Las heridas luminosas’ y el libro ‘Víctimas contra el Terrorismo’.

Antes, el lunes 26 de noviembre, Covite presentará un informe sobre la justicia real impartida respecto a los asesinatos terroristas de ETA en España. Tendrá lugar en el campus de la Universidad de Deusto de Madrid (Calle Castelló, 76), a las 11:00.

El Colectivo revelará «datos inéditos» sobre el total de sentencias existentes de asesinatos terroristas de ETA, los atentados con sentencia condenatoria y con sentencia absolutoria, y el total de autores materiales e intelectuales condenados.

Con este informe, Covite ha tratado de ir más allá y analizar las sentencias de atentados terroristas de ETA para «ver si realmente estos asesinatos están resueltos del todo, si todos los criminales implicados en ello han sido condenados», porque «los asesinatos terroristas de ETA se dan por resueltos cuando tienen sentencia».