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Guía para entender por qué el PSOE-A no obtuvo mayoría en las elecciones autonómicas

La candidata a presidenta del gobierno autonómico andaluz, y líder del PSOE-A, Susana Díaz, la noche del pasado domingo, al valorar los resultados que le daban una victoria insuficiente para poder gobernar en solitario. RTVE.
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A las 20:00 horas de uno de los últimos domingos del año y en vísperas del 40 aniversario de la Constitución Española, una sureña región española rompía uno de los muros más antiguos y reconstruidos que tenía, el muro rojo andaluz que guardaba el granero de votos del PSOE.

La política no es una ciencia exacta, pero la arquitectura sí, y dice que un fallo en los cimientos augura grandes problemas estructurales en la edificación, y ahora mismo no hay cemento para mantener dicho muro.

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La historia nos demuestra que los hechos no ocurren por un solo acontecimiento, sino por un cúmulo de causas, de la misma forma que la primera Gran Guerra no se produjo solo por el asesinato de Francisco Fernando de Austria en Sarajevo.

En Andalucía se ha percibido la mejor encuesta a hechos tan desafortunados como la politización del CIS con José Félix Tezanos, el pacto con partidos batasunos e independentistas, el cambio continuo de políticas respecto a inmigración y educación o la incapacidad de aprobar unos presupuestos generales.

Desde el punto de vista de la participación ciudadana, consagrada en la Carta Magna, destaca una abstención amplia, donde se aloja el voto de conservadores y progresistas al 50%, lo cual no habría sido un elemento que beneficiase a uno u otro partido, pues el resultado habría sido muy parecido.

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El inconveniente de este dato delata la falta de interés en participar en unas elecciones en las que durante medio siglo los andaluces han estado acostumbrados a ver gobernar solo a un gobierno socialista que vuelve a ganar como siempre, pero que pierde como nunca.

Su mal termómetro hará sin duda que podamos vernos en mayo con 4 urnas por mesa electoral: municipales, europeas, Congreso y Senado.

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ADELANTE ANDALUCÍA SUPO MANTENER EL TIPO

En el bloque de la izquierda, el otro partido, Adelante Andalucía, de ideario comunista y de izquierda radical, se ha notado una mejor preparación frente a la batalla electoral.

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Han logrado mantener el tipo habiendo conseguido converger en la misma fuerza a Podemos con Primavera Andaluza, Izquierda Andalucista e Izquierda Unida, todo ello avalado por el solvente Julio Anguita.

Ese gran éxito del entendimiento ha logrado tapar la hemorragia aunque se han escapado tres gotas: los tres escaños que han perdido en la Cámara territorial.

El fracaso del sector de izquierda ha tenido mucho que ver su discurso únicamente andalucista, desvinculándose de sus homólogos nacionales, de sus compañeros en Madrid y de problemas que afectan a todos los españoles.

En el bloque de centro-derecha, dos partidos que crecen y uno que consolida su posición de liderazgo en el frente neoliberal.

Tres núcleos políticos que señalan las preferencias de los andaluces al lograr por vez primera la mayoría absoluta el voto conservador, socioliberal, católico, constitucionalista y monárquico.

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Ciudadanos ha crecido de una forma exponencial hurtándole a la izquierda un porcentaje determinante, el cual ha sido el golpe de gracia a esta sorpresa pre-navideña.

Juan Antonio Marín ahora será tentado por una Susana Díaz de la que dependen centenares de cargos que se pensaban vitalicios, clientelismos que tiemblan y votantes que miran el reloj a la espera de una sentencia de los ERE que está al caer.

La tentación será grande, pues le ofrecerá lo que haga falta, comenzando por el apoyo para que sea presidente a cambio de que permita compartir la gobernación tal como lo han hecho los últimos 4 años.

VOX HA CANALIZADO EL DESCONTENTO

A la diestra, un Vox eufórico que pasa de cero a doce escaños en unos meses, habiendo conseguido tantos votos como la población completa de Malta o Luxemburgo.

Han canalizado el descontento y hartazgo que sentían aquellos que no aprueban desprecios a la bandera nacional, que esperan mayor defensa de la vida y las fronteras y que, básicamente, apelan a los valores tradicionales y españolistas.

Hablando en términos políticos, es un error calificar de partido extremo ni ultra a Vox  comparándolo a las derechas extremas europeas de cabezas rapadas, bengalas, tatuaje y bombo.

El votante de Vox es un ciudadano formado, participativo, dialogante, hombres y mujeres jóvenes y mayores, obreros y magistrados, católicos y sobre todo pacífico desde la perspectiva de su repulsa al terrorismo y a la violencia.

El líder de la noche, el perseverante Partido Popular de Juan Manuel Moreno Bonilla, que recoge unas frutas de una victoria que llevan cosechándose a fuego lento 40 años.

Una campaña en tono nacional, con 3 actos diarios de su candidato y 6 del Presidente Pablo Casado por toda la geografía de las 8 provincias, lo que indica el esfuerzo en transmitir el mensaje de cambio que ha calado en calles y plazas de pueblos y ciudades del sur de España.

Si bien la experiencia, el sentido común y la lógica parlamentaria recomiendan que Moreno Bonilla sea presidente de la Junta con el apoyo de los partidos constitucionalistas Vox y Ciudadanos, el tacticismo moderno abocan a un mes de negociaciones, dires y diretes que pueden ofrecer resultados tan exóticos como que Marín sea presidente con Susana de vicepresidenta o que incluso se repitan elecciones.

La italianización de la política española tiene sus pros y sus contras.

Por un lado, ofrecer una amplio abanico ideológico mejora el “feeling”entre el votante y el perfil exacto que busca, pero por otro, el haber ahora 5 fuerzas activas, produce una cierta inoperabilidad en la legislación, en la acción política y la actividad parlamentaria.

Dicho lo cual, tras la cita electoral autonómica y en un ejercicio de comparativa europea de partidos -aludiendo a los programas, a la organización democrática, a los debates o a los argumentarios- podemos observar y afirmar que tenemos en España formaciones políticas solventes con candidatos que en Europa  destacan en sus categorías.