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El Senado aprueba la Ley de Secretos Empresariales que entrará en vigor en los próximos días

Secretos empresarialesArchivador con varios documentos, y un folio con la palabra CONFIDENTIAL.
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El Senado aprobó el proyecto de Ley de Secretos Empresariales el pasado miércoles, que se publicará en los próximos días en el BOE y entrará en vigor a los 20 días de dicha publicación.

Esta es la primera norma española que se dedica íntegra y específicamente a regular los secretos empresariales, aunque estos ya contaban con protección en nuestro ordenamiento.

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Esta nueva norma traspone la Directiva Europea  2016/943, de 8 de junio de 2016, relativa a la protección de los conocimientos técnicos y la información empresarial no divulgados (secretos comerciales) contra su obtención, utilización y revelación ilícita.

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Al mismo tiempo, es la primera norma española que se dedica íntegra y específicamente a regular los secretos empresariales, aunque estos ya encontraban protección en nuestro ordenamiento.

La nueva ley afectará principalmente a los sectores más innovadores, incluyendo entre otros los sectores más tecnológicos y de ciencias de la vida.

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Destaca su retraso de casi 8 meses desde que finalizó el plazo de trasposición (9 de junio de 2018).

Respecto a las principales novedades que deben tenerse en cuenta.

En primer lugar, la definición legal de lo que es secreto.

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Establece claramente los requisitos necesarios para considerar una información como secreto.

Aunque ya existía una definición en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), firmado en el marco de la OMC, resulta muy oportuna la inclusión del concepto.

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Este concepto es válido para información de cualquier tipo, incluyendo de manera no limitativa información técnica, científica, comercial u otra y esencialmente requiere:

(i) que la información sea secreta en el sentido de que no ser fácilmente accesible para las personas del círculo donde se suele utilizar;

(ii) tener un valor comercial real o potencial por ser secreta y

(iii) que se hayan adoptados medidas razonables para mantenerla en secreto por el que ejerza su control legítimo.

También se relacionan  claramente los actos que constituyen infracción y actuaciones lícitas en relación con los secretos comerciales, destacando:

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En primer lugar,  la inclusión explícita de la protección de los actos de relacionados con la producción, oferta y comercialización de mercancía infractora, definida como «aquellos productos y servicios cuyo diseño, características, funcionamiento, proceso de producción, o comercialización se benefician de manera significativa de secretos empresariales obtenidos, utilizados o revelados de forma ilícita».

Al mismo tiempo se establecen limites para proteger la movilidad de los trabajadores y la negociación con sus representantes.

De este modo, se trata de aclarar la diferencia entre la experiencia y el saber hacer adquiridos por el trabajador con su trabajo y los secretos empresariales de su empleador.

Defensa de los sectores innovadores

Para Teresa Mercadal, asociado senior de Bird & Bird la importancia de esta norma radica en que “En España, la nueva Ley de Secretos Empresariales, que traspone una Directiva Europea, es la primera norma española que se dedica íntegra y específicamente a regular los secretos empresariales, aunque estos ya encontraban protección en nuestro ordenamiento”.

Desde su punto de vista “la nueva ley afectará principalmente a los sectores más innovadores, incluyendo entre otros los sectores más tecnológicos y de ciencias de la vida, donde los secretos empresariales tienen un gran valor”.

En su opinión, Mercadal destaca que “esta nueva ley proporciona más claridad en la protección de los secretos industriales, amplía el plazo de prescripción de 1 a 3 años (aunque sin llegar al plazo de 5 años previsto para patentes) y refuerza las medidas para proteger la confidencialidad de la información en el marco de los procesos judiciales, así como endurece las medidas en los casos de incumplimiento de las reglas de la buena fe procesal en este tipo de procedimientos.

Para esta jurista “No cabe duda de que los secretos empresariales gozarán de una mejor protección gracias a esta nueva regulación».

En esta norma también “se incluye un  catálogo de acciones y medidas de defensa frente a las infracciones de secretos empresariales, destacan especialmente la introducción de medidas reforzadas para la protección de la información que deba divulgarse durante el procedimiento judicial para determinar si se da la infracción de un secreto y el endurecimiento de las medidas en los casos de incumplimiento de las reglas de la buena fe procesal”.

Se trata  de impedir que, bajo la cobertura de la supuesta defensa de un secreto empresarial, se utilicen las acciones previstas en la ley con la finalidad de ejercer una indebida presión sobre quien ha obtenido algún tipo de información cuya divulgación pudiera estar cubierta por alguna de las excepciones legalmente establecidas. Las multas por estas conductas podrán llegar a la tercera parte de la cuantía del litigio sin ningún límite adicional y, además, los jueces y tribunales podrán ordenar la difusión de la resolución en que se constate ese carácter abusivo y manifiestamente abusivo de la acción”.

Otro elemento que esta abogada destaca es “el régimen de prescripción de las acciones, que se sitúa en 3 años desde el momento en que el legitimado tuvo conocimiento de la persona que realizó la violación del secreto empresarial, un plazo intermedio entre el plazo de cinco años establecido para las violaciones de patentes y el de un año establecido para los actos de competencia desleal».

Armonización del marco legal

Por su parte, Javier Fernández-Lasquetty, socio de Elzaburu, apuntaba que hasta ahora, «el marco legal que regulaba el secreto empresarial era disperso y muy fragmentado entre diferentes normativas. Estados Unidos lleva mucha ventaja a Europa porque allí existe una jurisprudencia para ello desde el siglo XVIII. Esta ley era necesaria hace mucho tiempo y tenemos que verla como una buena noticia», aseguraba.

«El secreto empresarial no es una cosa de hoy, es de ayer, ya desde empresas que, como Coca-Cola, han protegido su fórmula secreta o como la salsa de Kentucky Fried Chicken», afirma este experto.

En ese sentido, al igual que las patentes tienen mecanismos de protección claros, «el debate viene sobre cómo proteger el know-how, es decir, toda aquella información valiosa que una empresa va generando a medida que avanza en una investigación. No todo se puede patentar, pero el know-how debería poderse proteger para así salvaguardar la innovación en las empresas. Con la nueva Ley, podemos actuar en relación con la información, pero también con las personas, desde empleados y clientes hasta proveedores externos de servicios», subraya Fernández-Lasquetty.

En su opinión, «la mayor fuga de secretos empresariales se da por parte de los trabajadores que, inconsciente o conscientemente, desvelan partes importantes del secreto».

Un problema que se puede solventar, «invirtiendo en formación para evitar esas fugas, una acción complementaria a los contratos de confidencialidad; o bien adoptar precauciones como evitar que un solo empleado tenga conocimiento del proceso completo y lo pueda reproducir fuera de la empresa. Y respecto a los agentes externos que pueden robar la información, solo podemos protegernos a través de la ciberseguridad».

Para este experto, el texto de la nueva normativa es muy completo «porque delimita como objeto susceptible de ser protegido cualquier ámbito de la información o conocimiento que mantiene una empresa o del desarrollo de su negocio”.

Al mismo tiempo, “contempla la violación del secreto en relación con la obtención de mercancías ilícitas, la utilización de este secreto y, además regula una responsabilidad de carácter objetivo en determinados supuestos de comercio de productos y servicios que vulneren el secreto empresarial. La ley puede traer una mayor seriedad y tendremos que tener mucho cuidado en todas las medidas adoptadas para proteger nuestro secreto desde el minuto cero».