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El Banco de España sancionó a 9 bancos en el 2018 por falta de transparencia y de protección de clientes en créditos hipotecarios

El Banco de España tiene su sede en la Plaza de Cibeles, en pleno centro de Madrid.
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En 2018 el regulador mantuvo la actividad de vigilancia continua, con seguimientos de diversa intensidad y recurrentes a las entidades, algunas de ellas «in situ» y otras a distancia, que suman un total de 134, de las que 93 no estaban planificadas de antemano, según se indica en la Memoria de Supervisión Financiera conocida este martes.

Como resultado de este trabajo, ha incoado 6 expedientes en materia de crédito hipotecario, 14 escritos de requerimiento, 72 escritos de recomendaciones y observaciones y en 45 asuntos cerró las actuaciones sin ninguna medida.

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El Banco de España reforzó el control sobre el crédito al consumo para minimizar los riesgos de una eventual comercialización incorrecta de este tipo de productos, sobre cuyo crecimiento viene alertando desde hace meses.

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En ese ámbito, realizó 36 actuaciones a distancia y otras cuatro «in situ», de las que destacan las que analizan las tarjetas «revolving» (permiten aplazar el pago de las compras, normalmente con tipos de interés muy elevados) y la financiación para la compra de automóviles, entre otras.

En 2018 el supervisor realizó 32 actuaciones «in situ» en materia hipotecaria en relación con la transparencia de las entidades y otra más relacionada con el cumplimiento del Código de Buenas Prácticas.

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Tras inspeccionar las carteras hipotecarias de las entidades, los inspectores constataron incumplimientos en la entrega y el contenido de la información precontractual, el cálculo de la TAE —que debe tener en cuenta todos los gastos de formalización y los costes vinculados—, el cobro de comisiones por amortización anticipada por encima de los límites legales o los redondeos en supuestos no permitidos por la norma.

Asimismo, el regulador financiero probó incumplimientos en el ámbito de la protección de los deudores sin recursos, especialmente en el ámbito del Código de Buenas Prácticas.

Además, en 2018 este regulador financiero incoó cuatro expedientes y resolvió otros dos por incumplimientos en el ámbito de la normativa sectorial, como gobierno corporativo, política de remuneraciones y control interno, así como otra normativa de funcionamiento de las entidades de pago, de los establecimientos de cambio de moneda y de las sociedades de garantía recíproca.

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En este grupo se incluyen también las sanciones a establecimientos que realizaban actividades reservadas a entidades de crédito y de pago sin autorización.

Al tiempo, desarrolló otras 34 actuaciones en relación con cajeros, información financiera a pymes, servicios de atención al cliente, transparencia, canales temáticos y servicios de pago.

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Un cambio de talante en el regulador

Para Fernando Zunzunegui, abogado experto en derecho bancario “la memoria de supervisión del Banco de España refleja un positivo cambio de actitud».

«De ser un organismo local centrado en la solvencia sin dar relevancia a Fintech, el Banco de España poco a poco se va convirtiendo en una moderna autoridad supervisora que funciona con estándares globales, defensora del cliente y abierta a las nuevas tecnologías”.

A juicio de este experto “el tándem gobernador y subgobernadora funciona bien. Pablo Hernández de Cos volcado en la solvencia y Margarita Delgado en la conducta. El leguaje es más directo sin perder rigor. Se recibe el tono de los organismos internacionales en que participa. Más críptico al hablar de la solvencia, más claro al referirse a la conducta”.

Zunzunegui destaca que “según el Gobernador los bancos españoles han “mejorado notablemente la calidad de sus activos, su rentabilidad y su solvencia”, “pero se encuentran a la cola de los sistemas de la eurozona en términos de capital de mayor calidad”.

«Como ente colaborador de la nueva Autoridad Macroprudencial Consejo de Estabilidad Financiera (AMCESFI), el Banco de España cuenta con nuevas potestades”.

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Para la subgobernadora, “las nuevas herramientas macroprudenciales, como los límites a las condiciones de concesión de créditos y a la concentración sectorial, permitirán “controlar mejor el ciclo crediticio”.

Con este bagaje, «ante el estallido de una nueva burbuja ya no podrá alegar como excusa la carencia de potestades”, aclara Zunzunegui a Confilegal.

Con todo, en opinión de Zunzunegui “la principal novedad de la memoria es la petición a la banca de un cambio de cultura en el modo en que se relaciona con su clientela».

«Se trata de recuperar la reputación perdida con una cultura de cumplimiento normativo al servicio del cliente”.

“Buenas prácticas que también deben alcanzar a la competencia que viene de Fintech. Como le pedía el Fondo Monetario Internacional, el Banco de España se muestra proactivo en la defensa del consumidor financiero».

«Los seis expedientes sancionadores por incumplimientos de normas de conducta lo acreditan”, subraya este jurista.

Para este experto en derecho bancario “la conducta en el crédito hipotecario y al consumo han sido la prioridad supervisora con 76 actuaciones».

«Llama la atención sobre que se sigan produciendo incumplimientos en el ámbito de la protección de los deudores sin recursos, vulnerando el Código de buenas prácticas hipotecarias”.

En opinión de este jurista “hay una laguna en la memoria. No se menciona el crédito responsable y la necesidad de vigilar la evaluación de la solvencia. También falta autocrítica».

«Ni una palabra sobre las conclusiones de la Comisión parlamentaria sobre la crisis financiera donde se recogieron fuertes críticas de diversos grupos parlamentarios a la actuación del Banco de España, con fallos de prevención y fallos de gestión de la crisis”.