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En plena batalla judicial de los repartidores de plataformas el Banco de España pide que se clarifique su estatus laboral

El regulador bancario emite un informe preocupa por la situación de los repartidores de comida a domicilio y cree que es necesario que el gobierno lo defina en la legislación laboralA falta de una reforma legislativa, los tribunales están analizando caso por caso sobre la posible laboralidad de los repartidores de Deliveroo o Glovo. De momento la sentencias logradas no son uniformes.
| | Actualizado: 19/06/2019 1:28

En su último informe el supervisor donde se analiza el trabajo no asalariado en España desde una perspectiva europea, se afirma que «la necesidad de clarificar» el estatus de estos trabajadores es «cada vez más relevante», así como la necesidad definir su relación con las empresas para las que trabajan.

Para el regulador bancario, existe en estos momentos un amplio espectro de trabajadores que se encuentran en la frontera entre los asalariados y los no asalariados.

Esta situación se acentúa por la aparición nuevas formas de empleo en las que con frecuencia resulta difícil determinar quién es el empleador y quién el asalariado, como podría ser el caso de los ‘riders‘ o repartidores.

En nuestro país, son los jueces con sus sentencias las que marcan el camino, con fallos dispares aún sin uniformidad hacia un lado de la balanza, mientras que los expertos en derecho laboral y otras voces ya han pedido una reforma legislativa que encuadre a estos profesionales.

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En el macrojuicio de Deliveroo celebrado el pasado 31 de mayo en Madrid quedaron claro las distintas posturas que existen sobre este tema.

Sobre la laboralidad de dicha relación y sujeción al Estatuto de los Trabajadores y la no laboralidad y búsqueda de una regulación específica por los defensores de dichas plataformas.

En la introducción del estudio realizado por las expertas Pilar García Perea y Concepción Román, de la Dirección General de Economía y Estadística del Banco de España, se indica que, en España, el empleo no asalariado comprende en la actualidad el 16% de los ocupados, tasa ligeramente superior a la media de la Unión Europea (UE).

También se indica como punto de partida que La figura del empleo no asalariado o por cuenta propia no siempre es sinónimo de trabajo independiente, asociado al estatus de emprendedor.

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Algunos trabajadores por cuenta propia, especialmente aquellos que dependen de solo un cliente, se encuentran en una situación muy próxima a la de un asalariado en términos de dependencia económica y de falta de autonomía en el desarrollo de su trabajo.

Pero no disponen, sin embargo, de la protección social que, en general, tienen los asalariados.

Para las expertas es necesario aclarar el estatus de los trabajadores que se encuentran en la frontera entre los asalariados y los no asalariados es cada vez más relevante.

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Consideran que están apareciendo nuevas formas de empleo en las que con frecuencia resulta difícil determinar quién es el empleador y quién el asalariado.

De acuerdo con la Encuesta de Población Activa, en el cuarto trimestre de 2018 había 3,1 millones de trabajadores no asalariados o por cuenta propia en España, cifra similar a la recogida por los registros legales de la Seguridad Social (3,2 en 2018), lo que equivaldría a un 15,9% del total de la ocupación.

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Los 3,1 millones de personas encuadradas en esta categoría no necesariamente han tomado este camino por su vocación empresarial, sino porque no tenían más remedio –alrededor del 30%–, sobre todo los jóvenes. Esto pone en duda que se cumpla la promesa que encierra todo nuevo negocio.

Desde el Banco de España se ve con preocupación que alrededor de un 60% de los jóvenes españoles elige ser autónomo por pura necesidad, más del doble que en el entorno europeo. Y también que, entre los autónomos con menores estudios, un 30% también lo son al no tener otra alternativa.

Más trabajo asalariado en España

España sigue teniendo un porcentaje más elevado que la media europea de empleo no asalariado, pese a que en poco más de medio siglo su peso se ha reducido en casi 30 puntos porcentuales, pasando de representar el 44% de los ocupados en 1964 al 16% actual.

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Aun así, sigue estando dos puntos por encima de Europa, aunque en 1995 la brecha se elevaba hasta 7 puntos, algo que se explica por «la paulatina caída» del número de autónomos, cuya tasa se situó en el 10,9% en 2017, lejos del 16,5% que registró en 1995 pero aun así un punto por encima de la media europea, según constata este informe.

Sin embargo, un 26% de los asalariados en España –lo que significa uno de cada cuatro– declaran haber iniciado el negocio al no disponer de otras opciones, lo que supone seis puntos más que la media europea y el cuarto país que más trabajadores por cuenta propia tiene no por elección propia y vocación, sino «por falta de alternativas».

Solo Letonia, Portugal y Austria cuentan con un nivel más elevado

Este porcentaje se eleva hasta el 30% en el caso de las personas con un nivel de estudios más bajo y se dispara entre los jóvenes, hasta el punto de que seis de cada diez se hacen autónomos por obligación, algo que está ligado al elevado paro juvenil que existe entre los menores de 25 años en España y que afecta a uno de cada tres, el doble que en Europa.

En este colectivo están sobrerrepresentados, respecto a la estructura prevaleciente entre los asalariados, los hombres, los mayores de 50 años, las personas con un nivel de estudios bajo y las personas que ejercen su actividad en sectores tradicionales, como la agricultura, el comercio, el transporte y la hostelería.

Respecto a los trabajadores no asalariados de la UE, el empleo no asalariado en España presenta una menor proporción del total en las profesiones liberales de los servicios, en general asociadas a un mayor nivel de cualificación.

En España, la incidencia del empleo no asalariado económicamente dependiente de un solo cliente es relativamente moderada respecto a lo que ocurre en otros países europeos, pero destaca la elevada incidencia de los empleados no asalariados que eligen trabajar por cuenta propia por necesidad, ante la falta de alternativas.

Por último, en todos los países de la eurozona se observa una mayor riqueza en los hogares con un cabeza de familia no asalariado respecto a los hogares con un cabeza de familia asalariado, y España se coloca en una posición intermedia.