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La Generalitat vuelve a colgar una pancarta en su fachada por la «libertad de opinión y expresión»

Baños, Llach, Bel y Casals cuelgan la pancarta y dicen que ha sido una iniciativa suyaLa Generalitat vuelve a colgar una pancarta en su fachada por la "libertad de opinión y expresión". Foto: Europa Press.
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La Generalitat ha vuelto a colgar este viernes sobre las 18.00 una pancarta en su fachada con el lema ‘Libertad de opinión y expresión. Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos’ después de haber retirado este mismo viernes la que estaba colgada con un lazo amarillo y que pedía la libertad de los «presos políticos y exiliados».

A las 15.33 horas dos operarios habían retirado la pancarta anterior después de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJCat) ordenara a los Mossos d’Esquadra que la quitaran de forma inmediata.

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Fuentes judiciales han indicado a Europa Press que el hecho de colgar una nueva pancarta no afecta al procedimiento relacionado con la anterior porque la reclamación de Impulso Ciudadano de retirada hacía referencia a un cartel con una simbología concreta.

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El alto tribunal ha emitido un oficio por el que exigía a los Mossos la retirada inmediata de esa pancarta con el mensaje por la libertad de los presos, una vez había expirado el plazo para quitarlo, y después de que el presidente, Quim Torra, anunciara que no la retiraría.

Tras cumplir la orden, los exdiputados Lluís Llach y Antonio Baños, la actriz Sílvia Bel y la filóloga Maria Teresa Casals han vuelto a colgar otra pancarta.

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Repiten así el capítulo de las pasadas elecciones generales, cuando en el periodo preelectoral se ordenó retirar la pancarta con el lazo y el Ejecutivo de Torra colgó otra pancarta con un lazo blanco que también pedía la «libertad de los presos políticos».

Aquella pancarta tampoco fue aceptada, por lo que el Govern la retiró pero volvió a colgar otra, la que está colgada ahora.

En ella se reclamaba ‘Libertad de opinión y expresión. Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos’, aunque tras el periodo electoral volvieron a colgar la del lazo amarillo que estaba hasta este viernes.

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Dibujo de una cara con una franja roja, como símbolo de la «represión»

Además, han colgado en una de las ventanas del Palau de la Generalitat otra pancarta con la frase ‘Libertad de expresión’ y el dibujo de una cara con una franja roja, un símbolo utilizado por el soberanismo en los últimos años que representa la represión que considera que sufren.

En declaraciones a los medios, Llach ha asegurado que ha sido una iniciativa de «cuatro amigos» que se han puesto de acuerdo para colgar una pancarta después de conocer que se había retirado la del lazo amarillo.

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«Es un atentado contra la libertad de expresión que no se pueda decir que estamos a favor de la libertad de los presos políticos, y más ahora que, en lugar de nueve, tenemos 16», ha dicho.

Casals ha criticado que es necesario reivindicar la libertad de expresión para que todas las personas puedan opinar libremente lo que consideren: «El que diga que no, es que entonces no estamos viviendo en una democracia, estamos viviendo en una dictadura, que es una cosa diferente».

Preguntada por si Torra les ha encargado colgar la pancarta, lo ha negado: «Ha sido una cosa espontánea, nos hemos llamado unos que nos vemos frecuentemente por temas de país y hemos decidido que venían. Hemos pedido si podíamos hacerlo y nos han dicho que adelante».

También lo ha relatado Baños, que ha explicado que han decidido actuar tras ver por los medios que se había retirado la pancarta de los presos soberanistas:

«Nos hemos preguntado y hemos preguntado qué se podía hacer y se ha recuperado esta otra pancarta que ya se había colgado anteriormente para denunciar esta acción judicial que creemos que es totalmente ilegitima y desproporcionada».

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Ha lamentado que se diga que el espacio público debe ser neutral, ya que considera que es donde la ciudadanía debe expresarse y confrontar sus ideas, y que el Palau de la Generalitat es un lugar «perfectamente idóneo para pedir una cosa tan sencilla y tan legítima como la libertad de unos representantes públicos que ni tan solo han sido condenados».

«Lo que no es legítimo es utilizar el poder judicial para acallar la voz de los que queremos que nuestros compañeros y representantes políticos estén en la calle», ha sentenciado.