In Memoriam de Antonio Hernández-Gil Álvarez-Cienfuegos

15 / 01 / 2020 00:00

Actualizado el 06 / 03 / 2023 16:24

En una de sus últimas intervenciones públicas, dejó plasmada una visión del Derecho como un universo en modo alguno cerrado, que no debía estar escrito en un lenguaje abstracto y mucho menos apartado de la moral y de los valores.

Al contrario, en la idea de Antonio Hernández-Gil, era y es un producto cultural tendido a aquéllas y a éstos para integrar su contenido regulador.

Quien fuera Decano del ICAM entre 2007 y 2012, y de cuya Junta de Gobierno me siento honrado de haber formado parte, tuvo muy presente la trascendencia social de la ciencia jurídica y de la Abogacía.

Hasta el punto de que mostró su inteligente inquietud por su encaje en una sociedad donde el poder es multicéntrico y progresivamente ajeno a las instituciones, donde los Estados han perdido el monopolio de la fuerza, donde la Ley ha dejado de ser la fuente primaria del derecho ante la eclosión de una auténtica selva de normas sectoriales y regulaciones, y donde los partidos políticos no alcanzan plenamente a ordenar la pluralidad social.

Antonio Hernández-Gil ponderó hasta sus últimos días la figura del abogado como pieza absolutamente clave para construir un Derecho abierto, donde es vital la experiencia de cada compañero y compañera, forjada en la atención a los problemas de los clientes sin olvidar nunca la responsabilidad ante la sociedad de su misión.

Nuestro Decano, de palabra y de obra, dejó una profunda huella de lo que significa el compromiso que la Abogacía tiene con las víctimas, con la realidad humana más desfavorecida, con lo intolerable de la vulneración de los derechos humanos fundamentales.

Aún más, nos invitó a “mirar al otro”, para ver su dolor y hacer lo posible para evitarlo a fin de no tener que sufrir con quien sufre, cuando del conflicto derivan derechos primarios en riesgo o vulnerados.

Lamentamos y sufrimos por la pérdida de un jurista y una persona de dimensiones tan grandes que, por tanto, deja un hueco imposible de ocupar.

Cultivó la idea de que sólo a través del Derecho es posible auténticamente progresar hacia una sociedad más justa. Moralmente, nos vemos en la responsabilidad de hacerla crecer y consolidarla.

Descansa en paz, compañero.


Esta columna ha sido originalmente publicada en la web del Colegio de Abogados de Madrid.

CIAM-CIAR se convierte en CIIAM y refuerza su apuesta iberoamericana en el arbitraje internacional

El ICAM se adhiere al Manifiesto para reforzar el papel del español en el arbitraje internacional

José María Alonso, presidente de CIAM-CIAR: «Podemos hacer arbitrajes en ‘common law’ y ‘civil law’ muy eficaces»

CIAM-CIAR consolida su crecimiento: 53 casos por 280 millones de euros en disputa en 5 años

Marlen Estévez, nueva presidenta de la sección de mediación de CIAM-CIAR

Opinión | Sentencia del 2 de diciembre de 2024 del TC: enésimo varapalo a la Sala de lo Civil y Penal del TSJM

Lo último en Firmas

marúa fernández álvarez, directora de Perivet

Opinión | Divorcios, custodias y animales de compañía: cuando el conflicto familiar exige criterio técnico

CDL vikingo

Opinión | CDL: Dinamarca, el fraude a Hacienda «cum-ex» y los límites de la cosa juzgada inglesa (y II)

Estrecho de Ormuz

Opinión | El incendiario que vende extintores: Ormuz, tercer asalto, cuando prolongar la guerra es negocio

Miguel Ángel Blanco(2)

Opinión | Miguel Ángel Blanco: las 48 horas en que ETA quiso poner de rodillas al Estado

asdfgadsfa

Opinión | De nuevo, el mandato representativo